Hecho de escritura

por Marina Porcelli

La publicación realizada en Uruguay (2008) de los manuscritos de Jacinto Ventura de Molina se suma al breve corpus de testimonios directos de afrodescendientes en América Latina durante el periodo colonial y alumbra, no sólo los estudios historiográficos sobre el tema, sino también esta figura excepcional que se sentía “llamado a escribir los asuntos de la nación” siendo abogado, historiador y filósofo. Y aún más: este grupo de papeles, fechados entre 1817 y 1837, da cuenta precisa de las salas de las naciones africanas en el Río de la Plata, asociaciones que, generalmente, el discurso hegemónico torna invisible o niega. El proyecto de Ventura de Molina está sustentado en la escritura: él es su propia letra y legitimación. A fuerza de palabra, de individualidad, construirá una vida que recorre la caída del Imperio español, la época independentista (argentina, uruguaya) y los primeros años de guerra civil. La fuerza de su escritura, en suma, se ubica en esa mediación: presentar a la esfera del poder peticiones y amparos y reclamos siendo abogado y miembro de la sociedad Congos de Cunga, ser, como lo llamaban, “defensor de los pobres”. Jacinto Ventura de Molina nació en Río Grande, en 1766. Su padre, comprado como esclavo por el español Josef Molina, en Colonia do Sacramento, obtuvo la libertad luego de salvarle la vida a su tutor; sin embargo, decidió quedarse para siempre a su servicio. Jacinto fue educado por el español, accedió a su biblioteca; después trabajó de zapatero y en 1775, se instaló en Buenos Aires, donde se casó con María Rufina Campana. Durante las invasiones inglesas en esa ciudad, la mujer, asustada, quemó los papeles de su esposo. Ya de vuelta en Uruguay, Jacinto fue tomado prisionero por las tropas porteñas que ocuparon Montevideo: la causa fue la lealtad a Molina y por extensión, su fidelidad a la corona española. Sin embargo, esto último no le impidió redactar los escritos virulentos contra la esclavitud, ni sostener, a comienzo de los años 20, que le fue otorgado el título de Licenciado en Reales Derechos por el Emperador de Brasil. El cargo fue reconocido por el gobierno uruguayo sólo diez años después. A ese periodo corresponden los escritos de Glorias de la caridad de Montevideo, y las defensas judiciales, creando, así, la fuente directa de información histórica más importante conocida hasta el momento sobre las asociaciones africanas en la región rioplatense. Con un discurso argumentativo algo barroco, plagado tanto de citas eclesiásticas como de viñetas cotidianas, con numerosas apelaciones al lector, Jacinto Ventura supo que ser autodidacta es el modo de inventarse a sí mismo, de ser escritor. Fue acusado de loco, recibió numerosas agresiones de corte racista: estos embistes sólo dan cuenta de la fuerza contundente de sus escritos, de la talla de la figura pública que construyó hasta su muerte, en 1837.

Fuente: laisladesancho.blogspot.com

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