Archivo mensual: enero 2011

Algunas consideraciones en torno al uso de medios digitales en los museos

por Mariano Flores Castro

1. La relevancia de un museo no depende de lo actualizado o atrasado que éste pueda estar en materia de tecnología, sino de la mente abierta y creativa de los directivos, investigadores, curadores y administradores respecto a sus beneficios y posibilidades. Para apuntalar su identidad y ganar presencia pública, el museo tiene que explorar más a fondo los alcances del internet, el video, las nuevas aplicaciones, los blogs, las publicaciones digitales y los llamados wikis (con los cuales se generan contenidos de forma colaborativa y pueden ser visitados y editados por cualquier persona). En el caso de redes sociales como Facebook, ya es muy difícil encontrar un museo mediano o grande que no tenga una cuenta ahí (La Jornada informa que “El Museo del Louvre, en París, supera los 220 mil “amigos” en Facebook, y la Tate Gallery llega a los 133 mil, ambos, por debajo del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, el cual “gusta” a un número superior a las 620 mil personas.) Muy importante en este aspecto es el desarrollo de aplicaciones para los nuevos dispositivos móviles, como “teléfonos inteligentes” y tabletas. Se entiende que en la actualidad no son suficientes los dioramas, las maquetas y los audiovisuales, y que un buen manejo de colecciones no puede desarrollarse con bases de datos de hace 5 o 10 años.

2. Los museos son, por antonomasia, instituciones conservadoras. Su misión y su visión casi siempre son producto de largas reflexiones y conceptos acuñados en el seno de cónclaves de sabios especialistas en alguna rama específica del saber (arqueología, etnografía, museología, arte, ciencias), pero más frecuentemente de lo que pudiera pensarse, es difícil encontrar entre sus programas alguno referido a la experimentación sistemática y multidisciplinaria de los medios digitales, como si la estructura conceptual del museo fuera inamovible, y su método para administrarlos, pétreo e inmejorable.

3. Desde un enfoque técnico, uno de los puntos de quiebre que sacude ese tradicional conservadurismo es la opción de búsqueda dentro de las colecciones, que ha mejorado –pero no lo suficiente– en los últimos años. ¡Imaginemos qué estupendo sería que los investigadores y curadores de todos los museos pudieran hacer búsquedas buleanas de objetos entre sus colecciones para formar pequeñas o grandes muestras de sus mayores temáticas! Esto ya se hace en algunos países: baste un ejemplo, la página del Museo Victoria y Alberto del Reino Unido (collections.vam.ac.uk), permite buscar entre un millón de objetos con la ayuda de una interfaz de usuario muy eficiente e intuitiva. ¿Cuántos museos latinoamericanos han alcanzado ese nivel, aun contando con colecciones incomparablemente más pequeñas?

4. Las innovaciones en la materia que nos ocupa no pueden ignorar las posibles aportaciones de los curadores ni, lo subrayamos, las de los públicos asistentes. Ya son varios los museos del mundo que invitan a sus visitantes a realizar la curaduría de su propia y personal exposición con tan sólo oprimir un botón que dice “añadir a mi colección”, y desde luego los blogs y portales web se han convertido en herramientas muy útiles para medir la efectividad comunicativa de cualquier museo a escalas inalcanzables con anterioridad.

5. En cuanto a los recorridos, también se advierte una clara transición entre las antiguas audioguías y las tecnologías móviles, que son más personalizables y económicas. (Conéctese con su teléfono celular mediante una clave proporcionada por el museo y escuche en su iPhone o Blackberry la explicación de tal o cual sala, de éste o aquel objeto en particular.)


6. La vertiente educativa de los museos sin duda está experimentando cambios profundos merced a la utilización de nuevas tecnologías digitales. Sin intención de banalizar, aceptemos que el aprendizaje más “divertido” puede desempeñar un papel expansivo en la mente de profesores y estudiantes por igual.
Compartir conocimientos nunca había sido tan fácil como ahora; por eso es importante revolucionar las secciones educativas de los museos para que las visitas guiadas y otros servicios se valgan de medios digitales cada vez más poderosos y atractivos. La educación en línea es otra innovación que ya no sorprende a nadie. Los campus virtuales ofrecen cursos y diplomados a distancia y aun carreras universitarias completas en varios museos del orbe.

7. Los planes de manejo de los museos también verán un cambio radical en breve, puesto que la gestión se está simplificando y, por esa vía, se promueve una mayor transparencia administrativa en todas sus áreas. Ese nuevo tipo de manejo es ya una realidad; un ejemplo, en la sección “Dashboard” (Tablero de instrumentos), creada por el Museo de Arte de Indianápolis, que ha dado por resultado una transparencia sin precedentes, proporcionando información en tiempo real de todo lo relativo al museo, desde el número de visitantes diarios al volumen y estado de las colecciones, manejo de sus presupuestos y recursos humanos, pasando por el consumo diario de luz (dashboard.imamuseum.org).

Museo de arte de Indianápolis, USA, foyer

8. ¿Límites? Naturalmente los hay y los seguirá habiendo. Como ha escrito András Zsántó, editor asociado del Art Newspaper:
“[…] ¿Cuál es el equilibrio ideal entre las obras reales y la experiencia virtual? ¿Debe la tecnología convertir un museo en algo más que un espacio comunitario o facilitar encuentros de un carácter personal? ¿Las páginas de los museos deberían llegar a contener esos frenéticos e hiperrealistas videojuegos que tanto gustan a las nuevas generaciones o ese tipo de cosas deben quedar en manos de los proveedores de entretenimiento?
En privado, algunos directores y conservadores están preocupados por las consecuencias no deseadas. A muchos visitantes de mayor edad les gustan sus museos tal y como son. En el fondo consideran un museo como una especie de zona libre de gadgets, un último baluarte contra la informatización. Un teléfono inteligente es una manera fresca y rápida de encontrar la gran ballena azul o El Jardín de las Delicias, pero ¿qué hay de malo en perderse en un museo?”

9. En otro orden, merced a las nuevas formas de generar y compartir información, la brecha generacional se cierra con rapidez. Hoy en día un padre cuarentón puede hablar de mil temas iteresantes durante horas con su hijo de 10 años, puesto que ambos –aunque sólo en ciertos estratos socioeconómicos– disfrutan de y comparten los contenidos de diversos medios digitales, tanto en su casa como en la escuela, en el trabajo y, por supuesto, en sus visitas a los museos. La utilidad de estas herramientas es indiscutible, sobre todo porque facilitan el diálogo entre diferentes generaciones y un gran número de culturas. De igual manera, propician la transición de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento, algo que a veces escapa a los tecnólogos de hueso colorado por su estrecha visión excesivamente utilitaria de las cosas.

10. El punto medular del asunto parece hallarse no tanto en la cantidad como en la calidad de los contenidos que difunden los medios digitales. Los fierros, los chips y los cables, junto con los satélites, rebasaron hace mucho nuestra capacidad de procesar o asimilar siquiera todos los diferentes significados de los objetos que se resguardan en los museos. Habrá que seguir reflexionando sobre este fascinante y complejo tópico.

11. En ocasiones lo nuevo causa desconcierto, una suerte de miedo irracional o un entusiasmo desbordante. Lo que hemos visto hasta ahora en materia de tecnologías de punta aplicadas a los museos es muy poco si se compara con lo que está a punto de llegar. Lo mejor de todo es que ya nadie puede reclamar para sí solo ni para un pequeño grupo el conocimiento ni administrarlo como si fuese parte de su hacienda personal. Se acaba el tiempo en que los sabios y profesores sólo compartían sus luces en las aulas y en los libros. Se acaba el tiempo del “secreto de Estado” en su versión cultural internacional. El universo del conocimiento está abierto a todas las curiosidades humanas. Los oscuros cotos subterráneos del pasado se derrumban bajo el peso de la democratización de la información. Los museos no pueden sustraerse a este impulso en pos de mayores audiencias y mejores servicios para sus públicos.

12. Los nobles fines de investigar, proteger y divulgar el patrimonio cultural producido por la humanidad se cumple al subvertir el viejo concepto que definía al museo como “un edificio, una colección y un público”, para añadir elementos tales como: nuestra situación en el cosmos, el territorio en que el museo se desarrolla, el entorno natural, el patrimonio colectivo, el pensamiento pero también los sentimientos y las emociones, los objetos pero también los productos de la cultura inmaterial o intangible, el método pero también la inspiración, la cultura pero también la natura. Una forma de realizar esta ampliación (en tanto un concepto y una acción complementarios) estriba en disolver la compartimentación de los contenidos humanísticos y científicos para crear entidades multidisciplinarias, no sólo exposiciones sin contexto ni actividades desligadas del discurso museográfico. En ello desempeña un papel fundamental el uso de los medios digitales, mas no únicamente como un apoyo instrumental esporádico, escaso y de continua obsolescencia, sino como un verdadero programa de desarrollo institucional a mediano y largo plazos, tan importante como la preservación del inmueble, las colecciones y la organización del trabajo cotidiano de las instituciones museales. Finalmente, conviene aquí recordar las ideas de Edgar Morin sobre las formas de aprender:
A los visitantes hay que ofrecerles respuestas precisas sobre cuatro nociones básicas, de las que depende la pertinencia de los conocimientos emitidos:
• El contexto de las informaciones y los elementos expuestos.
• Lo global, entendido como un sistema que expresa al mundo reflejado
en los particulares y viceversa.
• La multidimensionalidad, o sea, las diversas aristas del ser humano;
biológico, psíquico, afectivo, económico y social.
• Lo complejo de la condición humana en acción y pensamiento.
Un sistema de medios digitales bien planeado y mejor aplicado, asegura a los museos en general (y a los museos de antropología en particular) su desarrollo y permanencia. El museólogo español Luis Fernández afirma que hoy en día “un museo es una institución llamada a ser el centro de la vida cultural del mañana, a partir de la conservación de un patrimonio vuelto a ser vivo y no enfermo en mausoleos inaccesibles para la mayoría”.

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Finaliza la restauración de Santa Sofía

Tras casi dos décadas de trabajos de restauración y conservación, la mayor joya del arte bizantino en Estambul, la basílica de Santa Sofía, ha recuperado su esplendor gracias a una cúpula restaurada y a la apertura del atrio del baptisterio, hasta ahora cerrado a los visitantes.
La restauración del templo, inaugurado durante la navidad del año 537 y convertido en museo en 1935, se inició en 1993 –un año después de que el monumento fuese declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad junto al resto del barrio histórico de Estambul. En el año 2008 se aceleraron los trabajos gracias al apoyo económico que concedió la agencia encargada de los proyectos de la Capital Cultural Europea 2010, que aportó tres millones de euros.

La zona que ha necesitado más dedicación ha sido la cúpula, de 31.5 metros de diámetro, cuyos mosaicos dorados han sido sometidos a un completo proceso de limpieza y restauración. También se destapó el mosaico de la cara de uno de los serafines alados situados en las cuatro pechinas que sujetan la cúpula principal.
Respecto al interior del templo, se han restaurado 600 metros cuadrados de mosaico y las caligrafías islámicas que decoran los medallones y paredes, y en el exterior se han limpiado las fachadas y reforzado los techos de las cúpulas con 50 toneladas de plomo.
A partir del próximo año se podrá visitar también el baptisterio junto a su atrio, donde se encuentra una enorme pila bautismal del siglo VI tallada en un sólo bloque de mármol.

Fuente: hoyesarte.com

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Balance de la Directora General de la UNESCO

Hace un año, Irina Bokova, de 58 años, asumió la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). Esta dama búlgara es la primera mujer al frente de la institución y también el primer cargo directivo procedente un país de la Europa del Este.

–¿Qué implican éstas dos condiciones a la hora de dirigir la UNESCO?

–Al ser la primera mujer en ocupar el cargo, las expectativas serán seguramente altas, como suele pasar en estos casos. El hecho de que proceda de un país del Este (de Europa), me permite quizás abordar las reformas con más valor. Al fin y al cabo, en el Este hemos vivido profundas reformas y de forma pacífica.

–¿Ya hay resultados en su lucha contra la burocracia de la UNESCO?

–Hemos reducido los costos de administración, unificado departamentos, reducido los cauces de comuniación y he creado un nuevo equipo de dirección que actúa de forma más directa y flexible.

–¿Cómo van las reformas generales?

–La UNESCO se ha vuelto más visible. Hemos conseguido que por primera vez en los documentos de la Asamblea General de la ONU se mencione la relación entre cultura y desarrollo. La organización ha reaccionado más rápido a catástrofes como las de Haití o Pakistán. Seguiré esforzándome para que la UNESCO esté in situ en situaciones de crisis.
–¿Cuáles son sus principales retos?

–La UNESCO tiene que ganar relevancia, flexibilidad y rapidez a la hora de reaccionar. En la actualidad no se le percibe como agencia de desarrollo. Muchos creen que nuestra tarea es sentarnos en París y dedicarnos a desarrollar principios. Y naturalmente funcionamos como una “fábrica de ideas”, pero para ser creíbles también debemos estar más cerca de la gente.

–¿La ciris financiera tendrá consecuencias para el trabajo de UNESCO?

–Algunos países piensan a menudo en reducir su colaboración más allá de sus aportaciones obligatorias. Me temo que en el futuro podamos tener problemas. Si algunos países planean duros recortes, también podría afectarnos.

–¿Qué es lo que más le ha impresionado en su primer año al frente?

–Lo que vi en Haití y en Pakistán son de las peores escenas que he presenciado. La UNESCO debe concentrarse más en los trabajos preventivos. Por ejemplo, por años hemos trabajado para proteger las ruinas de Mohenjo-Daro, en Pakistán. Por eso se pudieron salvar de las recientes inundaciones. Tras el terremoto de Haití hemos comenzado a enseñar a la gente cómo se construye de forma más segura.

Fuente: Dpa / La Jornada

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Manifestaciones racistas del presidente de Botswana contra los San

En un asombroso arranque, el presidente de Botswana ha descrito a los san del Kalahari como “primigenios”, “primitivos” y “atrasados”.

En un discurso en la mina de diamantes más grande del país, el presidente Khama acusó a los san (bosquimanos) de vivir “una vida de atraso”, “una vida primitiva de privación coexistiendo con animales salvajes” y “una vida primigenia de una era pasada llena de dificultades e indignidad”.

Khama también acusó a Survival International de “embarcarse en una campaña de mentiras y desinformación” calificando a la organización de derechos humanos de “bandidos de hoy en día”. Sus comentarios llegan en respuesta al llamamiento de Survival al boicot del turismo y los diamantes de Botswana por el trato que el gobierno da a los san. El presidente Khama es miembro de la Junta Directiva de la organización estadounidense Conservation International.

En 2002, cuando Khama era vicepresidente, el gobierno de Botswana expulsó forzosamente a los san de sus tierras ancestrales; una acción que posteriormente fue declarada ilegal e inconstitucional por el Tribunal Supremo de Botswana, que también dictaminó que los san tienen derecho a vivir en sus territorios.

A pesar de la sentencia, el Gobierno de Khama ha seguido impidiendo a los san (mal llamados bosquimanos) vivir en sus tierras. Les ha prohibido acceder a un pozo del que dependen para conseguir agua y cazar para obtener comida. Al mismo tiempo, ha excavado nuevos pozos para animales salvajes y permitido a Wilderness Safaris construir un alojamiento turístico de lujo, con piscina incluida, en territorio san.
Más de 25,000 personas de todo el mundo han firmado la petición de Survival para que Wilderness Safaris se lleve su alojamiento fuera de las tierras de los san.

Mientras los san han optado por la vía judicial para conseguir el acceso al pozo, el gobierno se encuentra en negociaciones con Gem Diamonds para construir una mina de diamantes en su territorio.

Khama ya se había referido a los san como “una fantasía arcaica”, una visión que ha sido reproducida por miembros de su gabinete. El mes pasado, en una entrevista con la BBC, el ministro de Medio Ambiente, Fauna y Flora y Turismo de Botswana dijo que no se creía “que alguien elija ver a su propia familia viviendo en la Edad Media en medio de la nada, cuando sabe que el mundo ha avanzado y se ha vuelto tan tecnológico”. También se citó al vicepresidente cuestionándose por qué los san debían “continuar viviendo con la flora y la fauna” cuando podían “disfrutar de las cosas buenas de la vida, como conducir Cadillacs”.

El director de Survival International ha declarado hoy: “Muchos países tienen leyes para evitar que las personas insulten a otras personas y sus modos de vida. Aquí hay ecos siniestros de superioridad racial que no deberían tener cabida en ninguna democracia moderna. Es esta forma de pensar la que es ‘atrasada’, no los san”.

Fuente: http://www.survival.es/noticias/6761

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Se instala cerebro en Nueva York

Daniel Canogar, autor del cerebro que se ha convertido en una de las principales atracciones del Museo de la Evolución Humana, ha creado una pieza similar que ha sido instalada en el Museo de la Historia Natural de Nueva York.

Bajo la denominación “SynapticPassage”, la finalidad de esta creación es explicar las funciones y el funcionamiento del cerebro humano.

SynapticPassage” es una instalación de grandes dimensiones de Daniel Canogar creada especialmente para la exposición “Brain The Inside Story” en el Museo de Historia Natural de la Ciudad de Nueva York, y que estará expuesta hasta el 14 de agosto del 2011.

Según detalles ofrecidos por el Museo de la Evolución Humana de Burgos, las “parpadeantes video-animaciones” proyectadas sobre 500 kilos de cable reciclado sugieren la comunicación constante que ocurre en el tejido formado por más de 100,000 millones de neuronas.

El autor de este “cerebro”, ha utilizado el mismo material que el usado para la instalación que los visitantes pueden conocer en Burgos, y los mismos kilos de cable.

Este cerebro de grandes dimensiones instalado en el Museo de la Evolución Humana de Burgos se ha convertido en una de las grandes atracciones de este espacio en el que se detienen los visitantes para conocer cómo funciona.

Fuente: EFE

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Un poema épico de Indonesia: I La Galigo

La verdad es que desconocemos muchos de los grandes poemas épicos que han fijado la leyenda y la historia de antiguas civilizaciones. Cuando llega la ocasión de acercarnos a ellos, asombra comprobar su calidad poética, su imaginación y también sus coincidencias y homologaciones. Cuando Peter Brook y Jean Claude Carriere pusieron en pie la versión escénica del Mahabaratha, la actualidad de esta obra nacida de la tradición hindú se hizo visible en la propia sociedad occidental. Ahora Rhoda Graver y Robert Wilson nos traen un poema más insólito, el Sureq Galigo, procedente del sur de Sulawesi, Indonesia, quizás el más largo que se ha escrito, más de 6,000 folios y que hoy parece que sigue dando lugar a versiones orales que han modificado los textos originales. Es pues, un hecho cultural vivo y no un objeto museístico, por lo que su presencia en España, aún con pocas representaciones merece un comentario desde esta revista que se asoma al folklore, tanto desde el punto de vista historicista y documental, como su proyección cultural y social.
El espectáculo toma el título del personaje protagonista, tiene una duración de tres horas ininterrumpidas y se asemeja a una ópera exótica, música y canto original en directo, con poco texto hablado y una preponderancia de la danza, en una plasmación imagénica brillantísima y una codificación gestual muy específica. Los intérpretes son todos indonesios y por ello no se da el mestizaje, el espléndido mestizaje actoral del espectáculo de Brook, y la sensación de autenticidad es absoluta, aún tamizada por la estética peculiar de Robert Wilson, que se integra o integra según quiera verse, la forma de vida muy diferente de un país asiático prácticamente desconocido en el terreno cultural. Cuatro años han transcurrido para poner en pie este poema épico y darle sustancia teatral. En todo caso un empeño extraordinario digno de admiración.
El recibimiento de “I La Galigo” en España ha mostrado lo que tantas veces hemos detectado, la imparable decadencia cultural que es incapaz de separar y distinguir lo excepcional de lo simplemente aceptable e incluso francamente mediocre, en un juicio que como Claude Magris apuntaba en “El País”, parece aceptar que todo es intercambiable. Son curiosas las reflexiones que han escrito competentes críticos sobre el aburrimiento o el cansancio que experimentaban ante estas tres horas de ritmo lento y cadencioso, en una estética no dominada del todo por el espectador, y mucho más preocupantes cuando crean un síndrome en el público al referirse a la ausencia de descanso como medio para evitar la huída de los espectadores. Es una forma de demostrar poco respeto a éstos tanto como a los artistas e incluso al propio comentarista. La fascinación del espectáculo es total y no sólo desde el puro esteticismo formal, sino también derivada de la historia que se cuenta y de la dramaturgia que expresa una serie de conflictos que surgen de ella. Limitar “I La Galigo” a la pura belleza es ignorar todo lo ancestral que se va creando con calor y temperatura muy lejanas de la frialdad de la que se ha acusado al montaje. Creo que esta visión escénica de la epopeya indonesia es uno de los trabajos más sentidos de su director. Escenas tan geniales como la de los gemelos en el vientre de la madre alcanzan un grado de emoción que consigue eso tan difícil del soplo poético que llega a los sentidos y al propio espíritu.
Como es lógico fue necesario hacer una selección entre las escenas del caudaloso poema. En esta cosmología existen tres mundos, el superior y el subterráneo, habitados por los dioses, y el mundo medio “Reino de los seres ordinarios y de la realeza de sangre blanca descendientes de los dioses”. El espectáculo nos muestra este mundo medio desde su inicio hasta el cambio, su decadencia, su caída, y su renacimiento esta vez sin que los dioses intervengan. Un prólogo y un epílogo entre los cuales se introducen diez escenas que muestran las vicisitudes de los gemelos, Sawérigading y Wé Tenriabéng, nombres asaz difíciles. Se aman desde antes de nacer pero no podrán unirse, el incesto es un tabú, aunque sí lo harán sus hijos al final de la saga. El desarrollo de estas escenas se hace muy comprensible porque existe una vertiente de cómic exótico, como en el fondo lo son todas las leyendas, con episodios fantásticos e imaginativos, que la puesta en escena clarifica de forma magistral.

Todas las sagas tienen connotaciones homologables, incluso las que han surgido desde la imaginación de escritores como Tolkien. El Anillo, por ejemplo, como representación del poder en sus aspectos positivos y mucho más en los negativos. La tetralogía wagneriana tiene el nombre común de “El Anillo del Nibelungo”, y en esta epopeya indonesia llega a poder resucitar a los muertos. Curiosa significación la de este pequeño objeto que se mantiene a través de los siglos, incluso en la ritualidad cotidiana, como signo de intercambio de amor y fidelidad que todos los cónyuges occidentales asumen en el matrimonio religioso y en el civil.
El tema del incesto es asimismo recurrente. Wagner hace de los gemelos Sigmundo y Siglinde los personajes más bellos de la tetralogía que culminan su pasión con todo el conocimiento de su origen. El autor, muy a pesar suyo los castiga aunque de la pareja nazca el joven héroe Sigfrido que caerá en la trampa preparada por el hijo del Nibelungo. El incesto no puede ser aceptado, incluso en estas circunstancias. En Wagner se consuma y por ello tienen que desaparecer los infractores. Una de las incógnitas fundamentales de esta epopeya que siempre está de actualidad.
En “I La Galigo” los gemelos no llegan a hacer el amor y buscan otras alternativas, siendo tan importantes las del hombre como las de la mujer. Se producen otras historias dramáticas dentro de la global y una guerra destruye a casi todos los personajes aunque el anillo permite la resurrección y en cierta forma una especie de redención que cumplirán los hijos. El sueño de los padres se hace diferente y más humano y por ello los dioses tienen que partir y alejarse del futuro de éstos.
En la epopeya o el poema épico –como quiera llamarse– hay también muertes, luchas sin cuartel, invenciones de todo tipo y la presencia de un árbol en el que se deposita toda la sabiduría del mundo. Otra vez la naturaleza, coadyuvante en parte pero sufriendo la agresión que supone abatirlo. El futuro, en todas las epopeyas no puede admitir estos ataques contra la naturaleza y por ello el mundo existente tiene que cambiar. La transformación del árbol en un barco, origina igualmente la del mundo medio y la posterior conducta de los hombres.
Todo está contado en “I La Galigo” con una rica y paradójica sencillez. Desde la fijación del texto y su estructura secuencial a la utilización de los signos de la representación, los años de trabajo consiguen algo muy importante como es la consecución de un continum armónico en el que se van intercalando los episodios individuales y los colectivos en una especie de eterno retorno en lo que puede considerarse la esencia de la humanidad. En Indonesia, en la India, en los países nórdicos o en los latinos, en todo el mundo las grandes leyendas unen a su componente mítico la percepción de un humanismo que puede llegar a la utopía.
En el Mahabaratha de Brook, el final proyectaba una reconciliación de los antiguos enemigos, en un estadio después de la muerte donde se encontraba el Dharma que podríamos definir como la comprensión de lo irracional y la vuelta al estado primitivo de comprender a los otros. Incluso la obra wagneriana concluye con la posible redención por el amor que configuraría un mundo nuevo. El Sureq Galigo es, a este respecto, mucho más abierto y generoso en su visión global de la humanidad.
El conocimiento de este poema épico en su versión escénica, potenciación de la luz en esas imágenes que sólo su realizador es capaz de conseguir, armonía entre el canto, la danza y el gesto, debería estimular la multiculturalidad, entendiendo este concepto de forma muy diferente a la que muchos consideran como mezcla caprichosa que puede destruir las raíces de lo propio. Muy al contrario, su verdadero sentido parte precisamente del respeto y enriquecimiento de lo autóctono, al tiempo que se reconocen las virtudes de otras civilizaciones, encontrándose muchos puntos en común en estéticas en principio dispares. Por esta razón, espectáculos como el que comento o el último de Bartabás con sus caballos y monjes tibetanos son fundamentales para comprender este fenómeno. El Forum de las Culturas de Barcelona, finalizado entre la polémica, fijada en el número de visitantes o en las posibles especulaciones inmobiliarias, no muy aclaradas por cierto, ha tenido su punto más positivo en esta proyección de la diversidad de las culturas, de la necesidad del desarrollo sostenible y el respeto a la naturaleza, de la superación de los cotos cerrados, tanto en la política y la sociedad como en la cultura. El desprecio por lo diferente sigue siendo difícil de superar, lo que no deja de ser absolutamente lamentable.
Algunos de los grandes creadores en las diversas artes escénicas, han incidido en esta búsqueda de lo “exótico” de las claves técnicas y estéticas de otras culturas, buscado su integración, de la que han surgido obras maestras de la escena, tanto en el teatro dramático como en el ballet o la ópera. Incluso en la gastronomía, Ferrán Adriá, el chef de moda desde su ya emblemático “El Bulli”, ha expresado más de una vez su gran admiración por la cocina oriental y algunas de las exquisiteces que forman sus menús tienen algo que agradecerle.
La cultura que se abre es rica, plural y potencia además lo propio, y al tiempo, desde su autenticidad, se universaliza. A veces he puesto el ejemplo de un escritor, castellano hasta la cepa, con sus historias datadas en espacio y tiempo, Miguel Delibes que ha trascendido idiomas y civilizaciones muy diferentes.
Producir y estrenar, como así ha sido en la espléndida programación del Teatro Español de Madrid, obras como “I La Galigo”, es una apuesta franca por una cultura abierta en nada superficial o mimética que prescinde de posturas de superioridad y que bebe humildemente en fuentes ajenas. La preparación de estos espectáculos épicos no sólo supuso una labor larga de mesa y ensayos, sino que propició una serie de viajes para que los integrantes artísticos, supieran de las otras civilizaciones. En el montaje de Brook no se pretendió sustituir las raíces del teatro hindú sino ofrecer una visión en cierto aspecto mestiza. En “I La Galigo” el talento y la creatividad de sus responsables occidentales, asumió la dirección de una serie de actores, músicos y danzantes indonesios que nos ofrecieron lo mejor de su arte. Así el espectáculo trascendió este concepto y puede configurarse en un paso decisivo para esta interrelación folklórica y cultural que puede ayudar decisivamente a la comprensión de los pueblos.

http://www.tempointeractive.com/hg/

“Me gusta trabajar con una epopeya de esta escala porque la memoria de los héroes está todavía presente en la gente de la aldea. Es un mundo surrealista pero, con todo, es verdadero. Los ojos y las manos de los ejecutantes se convierten en una traducción concreta –con los colores, los sonidos, los susurros, los perfumes– del misterio y los divinos. Es sensualidad y belleza. Hay temas muy modernos en el mito pero el espectáculo está principalmente sobre la explosión de la creatividad. Son imágenes, danza y música. Las palabras son pocas: están en el canto del sacerdote de Bissu, la persona que lleva a cabo los secretos de la tradición oral de Sureq Galigo, y que dirije los acontecimientos entre el cielo y la tierra.”
Robert Wilson, director de escena.

Nota:

La UNESCO evalúa el manuscrito de “I La Galigo” a fin de determinar si es elegible para entrar en la lista de la Herencia Cultural Mundial. “I La Galigo” es un texto épico sobre la temprana vida en la Tierra de una comunidad Bugis. Fue escrito entre el siglo XIII y el XV en Indonesia en el idioma buginés.

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La belleza del arte islámico

Amsterdam, Holanda. (OEM-Informex).- Una iglesia en el corazón de Amsterdam alberga temporalmente obras de arte producidas por artistas que han profesado el Islam. Ésta es una muestra de la amplia colección del profesor Nasser David Khalili, nacido en Irán en el seno de una familia judía.
Sí. Las tres religiones “del Libro” reunidas indirectamente en la exposición “Pasión por la perfección” que abre sus puertas del sábado 11 de diciembre hasta el 17 de abril de 2011.
“Para que los islamitas vean su patrimonio y se sientan orgullosos de su cultura; y para que los no musulmanes se enamoren de la diversidad y la belleza del arte islámico”. Esto es parte del objetivo del Prof. Khalili al facilitar 470 piezas de su valiosa colección, que incluye Coranes, manuscritos, pinturas, alhajas, textiles, piezas de cerámica, de cristal y laqueadas, así como trabajos en metal y madera. Como él dice: “La política y la religión tienen su propio idioma, pero el lenguaje del arte es universal.” Es por ello que al compartir su acervo pretende construir puentes entre culturas y religiones.
Durante los últimos cuarenta años, el Prof. Khalili ha creído en un principio muy sencillo: “Para defender a un país se necesitan soldados, pero para construir una nación se requiere educación”. Para él es importante que no sólo se hable de los problemas actuales relacionados con algunos grupos islámicos radicales, sino que se recuerde que los musulmanes han contribuido, de manera muy importante, a la cultura y la vida occidental. Sus conocimientos de medicina, astronomía y astrología admiraron al mundo y sentaron las bases para mayores avances en esos campos, mientras que su arte ha tenido gran influencia en las expresiones de otras culturas a lo largo de varias centurias.

Entre espejos, las piezas que conforman la muestra se pueden admirar por todos sus lados, e incluso el reflejo del interior de la Nieuwe Kerk se “cuela” en la percepción del espectador. Objetos que se crearon entre los siglos VIII y el XX, de China e India a Irán, de Egipto y Túnez a Turquía y España, dan fe que el arte musulmán ha sido la expresión no sólo de una cultura o civilización, sino de mucha gente que a lo largo de 1400 años ha tenido un común denominador: profesar el Islam.
Piezas elaboradas con fines religiosos y seglares dejan ver un lenguaje artístico que tiene sus raíces en la filosofía musulmana, pero que reflejan también la cultura y las tradiciones locales. En la exposición no sólo se pueden ver ejemplos de caligrafía, motivos geométricos y arabescos, sino también de representaciones de personas y animales (que se toleraban fuera del ámbito religioso).
Es interesante descubrir que muchos de estos objetos fueron creados por artistas anónimos, que no firmaron sus obras por respeto a quienes se las encargaron  —príncipes o sultanes— o inclusive por respeto a Alá, a quien estaban dedicados. Unos cuantos, los menos, sí registraron su nombre, que por lo general era sinónimo de calidad.
Enormes tapices con motivos florales, libros en que se aprecia la habilidad de quienes practicaban la caligrafía, joyas que adornaron los turbantes de algunos sultanes, delicadas pinturas y tallas en madera conviven con platos de cerámica de uso diario, azulejos, pipas de agua y jarrones.
Me llamaron la atención varias piezas, que les describiré brevemente. Un león formado por invocaciones caligráficas a “Alí, el león de Dios”; una mano de Fátima, símbolo de protección, decorada con rubíes, esmeraldas, diamantes y perlas; un aguamanil de cerámica con forma de ganso; una pintura muy colorida sobre el Juicio Final; la página de un libro en que se ve representada el Arca de Noé; un turbante corona lleno de piedras preciosas, entre las que destacan varias esmeraldas con forma de gota; una daga de acero cuya vaína está decorada con motivos florales; una máscara de guerra y una acuarela con una vista panorámica de la Meca. Finalmente mencionaré un globo celeste que muestra las constelaciones (identificadas con sus nombres en árabe) y las estrellas (con puntos de plata). Esta pieza sí está firmada por Lalah Balhumal, “fabricante profesional de instrumentos científicos”, según consta en una cédula.
Un apartado de la gran área de exposición está dedicado a hacer una escueta introducción al Islam. Inicia con una breve biografía de Mahoma y del contenido del Corán, la descripción de la Kaaba —la casa de Dios— y los cinco pilares del islamismo (dar testimonio de fe, rezar cinco veces al día, ayunar en el mes de Ramadán, dar limosna a los pobres y necesitados, y finalmente, el peregrinaje a la Meca). Explica también la diferencia entre sunitas y chiítas, expone las bases del sufismo (misticismo musulmán) y plantea las ideas en que se sostiene el islamismo político y la sharía (ley islámica). Finalmente plantea cómo se dio la expansión del imperio musulmán y las coincidencias entre las tres grandes religiones monoteístas.
Es un placer admirar todas estas obras, por lo que lo invito a visitar esta exposición en la Nieuwe Kerk en Amsterdam, o por lo menos su web: http://www.nieuwekerk.nl

* El coleccionista

Nasser David Khalili nació en Irán -país musulmán- en 1945, en una familia judía de anticuarios y marchantes de arte. En 1967, tras terminar su educación, se mudó a los Estados Unidos. A partir de 1978 reside en Inglaterra, donde dirige sus negocios inmobiliarios.
Desde joven ha estado fascinado por el arte islámico, lo que lo llevó a estudiar un doctorado en laqueado persa de los siglos XVII al XIX. En sus palabras, “selecciona los objetos de su colección por su belleza, su diversidad y el mensaje intrínseco que contienen”.
Para Khalili, judíos e islamitas son primos, por lo que no es de sorprender que él haya logrado formar la recopilación privada más grande de objetos de arte musulmán que se conoce en el mundo, con 20 mil piezas. Junto a ésta, ha reunido también otras cuatro colecciones: Arte japonés de la era Meiji (1868-1912), Textiles suecos (1700-1900), Metal damasceno español (1850-1900) y Esmaltes del mundo (1700-2000). Todas ellas forman parte del Fideicomiso Familia Khalili. A través de la web: http://www.khalili.org puede usted conocer más sobre este organismo y ver algunas de las piezas que posee.
Más de treinta y cinco museos alrededor del mundo han exhibido selecciones de las piezas de su acervo. Entre ellos el Museo Británico, el Hermitage de San Petersburgo, la Alhambra de España, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Van Gogh y ahora el Nieuwe Kerk en Holanda. La muestra que se encuentra actualmente en Amsterdam ha recorrido ya Sídney, Abu Dabi y París.
El Prof. Khalili es presidente y cofundador de la Fundación Maimónides, una organización que promueve la paz y aceptación entre cristianos, judíos y musulmanes. También estableció la cátedra de Arte Islámico en la Universidad de Londres, además, del Centro Khalili de investigación para el arte y cultura material del Medio Oriente en la Universidad de Oxford. No en balde se le considera un líder en la búsqueda de la comprensión interreligiosa e intercultural.

Fuente: http://www.oem.com.mx/tribunadesanluis/Editado por el Correo

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