Archivo de la categoría: Cultura

Un reconocimiento a las mujeres que fueron, son y luchan por ser agentes de cambio social

Por Etnlga. Laura Ivonne Quiroz Castillo

Colaboradora del Correo de las Culturas del Mundo

 

El Día Internacional de la Mujer, celebrado por primera vez por la Organización de las Naciones Unidas el 8 de marzo de 1975, es referido por este organismo como un reconocimiento a las mujeres corrientes como artífices de la historia; es decir, como activas participantes en la sociedad en su lucha en pro de la igualdad, la justicia y el desarrollo.
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Sufragistas

El origen de esta conmemoración, puede trazarse desde finales del siglo XIX cuando la industrialización trajo consigo diversos cambios sociales y políticos, sobre todo en el ámbito laboral; desde el cual, influenciadas por el movimiento obrero, mujeres trabajadoras de la industria textil salieron a las calles de Nueva York para protestar contra las míseras condiciones de trabajo a las que estaban sometidas y demandar igualdad de derechos laborales que los hombres. Movilizaciones similares que incluían marchas, huelgas y mítines, se hicieron oír desde grupos y partidos socialistas en distintos países a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, a las cuales se sumaron otras demandas como el derecho a la participación política, la no discriminación laboral y el derecho a la formación profesional.

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1962. Estudiantes de medicina en Afganistán

Dentro de las manifestaciones que destacan se encuentran el establecimiento de días dedicados a las mujeres trabajadoras, en cuyos marcos se incluyeron movimientos en pro de la paz surgidos en vísperas de la Primera Guerra Mundial, en las que, según la cronología presentada por la Organización de las Naciones Unidas:
“…las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres cuyos maridos, padres, hijos y hermanos eran llamados a los frentes de batalla, de los cuales muchos de ellos ya no regresaron.”1
Se calcula que Europa perdió dos tercios de su población masculina a causa de la Gran Guerra, lo que llevó a las mujeres a cumplir nuevas funciones. Si bien muchas de ellas, participaron como enfermeras profesionales o voluntarias, o bien, su trabajo en la industria textil era significativo, muchas otras fueron contratadas por otras industrias para hacer frente a la escasez de la mano de obra en fábricas.
Esta serie de hechos ampliaron la visión del papel de la mujer en la sociedad, cambiando la perspectiva de lo que las mujeres podían hacer y su lugar en la fuerza de trabajo; alentando así al movimiento feminista, cuya principal demanda fue el sufragio universal, el cual “apareció como una forma de encuadramiento de mujeres de todas las clases sociales, a pesar de sus distintas ideologías y objetivos, pero coincidentes en reclamar el derecho a la participación política, uno de cuyos requisitos es el voto, para reformar la legislación y la costumbre y, en consecuencia, la sociedad”2.

OBTENCIÓN DEL SUFRAGIO FEMENINO EN ALGUNOS PAÍSES

Nueva Zelanda      1893                     Italia                   1945
Australia                 1901                     Argentina          1947
Finlandia                1906                     India                   1947
Reino Unido           1918                    China                   1947
Alemania                1918                     Japón                  1947
Rusia                        1918                    Siria                     1949
Bélgica                    1919                     Brasil                   1952
Estados Unidos    1920                    México                 1955
Suecia                     1921                     Egipto                  1956
Uruguay                 1927                    Argelia                 1962
España                    1931                    Afganistán         1963
Turquía                   1930                    Irán                      1963
Cuba                        1934                    Angola                 1975
Bolivia                    1938                    Sudáfrica             1994
Francia                   1945                    Arabia Saudita   2015 (Sólo elecciones locales)
Si bien el derecho de las mujeres al voto fue incluido en la Declaración Internacional de Derechos Humanos en 1948, la lucha por los derechos de la mujer, incluyendo su participación política y social, así como por el total reconocimiento legal y social del ejercicio de sus facultades y derechos en su desarrollo íntegro como persona ha sido largo; tanto que podemos encontrar, a lo largo de la historia, testimonios que anteceden y suceden los hechos descritos en esta breve nota.
En este marco, El Correo de las Culturas del Mundo ha hecho una selección de artículos en los que se reivindica el destacado papel de mujeres como generadoras, guardianas y transmisoras de cultura, hecho que revela una complementariedad irónica al nombrar como “patrimonio” -es decir, lo que se recibe por línea paterna- a este conjunto de expresiones y conocimientos que son sustrato de una identidad.
Referencias:
  1. http://www.un.org/es/events/womensday/
  2. FRANCO RUBIO, Gloria Ángeles, “Siglo XX” Historia Universal. Madrid, 1983

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Enheduanna, la primera escritora de la Historia

Por Pepe Cervera

Antes de Acadia y de Ur hubo imperios y ciudades; antes del sumerio hubo lenguaje, y antes del cuneiforme hubo alguna forma de escritura. Antes de que en las llanuras de Mesopotamia crecieran los templos de barro y piedra hubo arte, entendido como formas de comunicación que movían sentimientos. Lo que no conocemos antes de Enheduanna, ‘Gran Sacerdotisa adorno de An’ y su obra es la existencia de ningún autor. Sabemos que buena parte de los bisontes de Altamira fueron trazados por la misma mano; una mano genial capaz de dibujar el perfil de un animal de un solo trazo provocando emociones más de 150 siglos después de su pintura. Pero nunca sabremos su nombre. Conocemos eximias pinturas, esculturas y obras arquitectónicas del remoto pasado mesopotámico o egipcio, pero no sabemos quién las hizo. El primer autor conocido de una obra de arte era poeta, y era una mujer, y era aristócrata y alto cargo de su gobierno. Antes de ella hubo creadores, pero ella es la Primera Autora de que tenemos noticia: la más remota asociación que conocemos entre una obra y una persona concreta, de existencia probada, con una vida y una historia propias: Enheduanna, la Primera Autora.

Enheduanna

Era hija de Sargón I de Acadia, conocido por ‘el grande’, el primer rey que unificó las ciudades estado de la Alta y la Baja Mesopotamia en un único imperio. En la batalla de Uruk, hacia el año 2271 adC, venció la última resistencia y controló desde entonces una vasta región desde el Mediterráneo hasta el Mar Rojo hasta su muerte, hacia el 2215 adC. Sargon se casó con Tashlultum, de la que tuvo varios hijos; entre ellos a Enheduanna, a la que instaló como Gran Sacerdotisa del Dios-Luna Nanna (también conocido como Sin) en la ciudad de Ur. Era una inteligente decisión estratégica puesto que Ur era una de las ciudades más importantes de la recién conquistada región de Sumeria, al sur de Mesopotamia, y uno de los más importantes santuarios de Nanna-Sin, el dios principal del panteón de la época. Sus funciones eran por tanto religiosas y políticas, y debió ser hábil en cumplirlas, porque su puesto se institucionalizó y perduró tras su muerte. Su existencia histórica está demostrada por un disco de alabastro hallado en la zona más secreta del templo de Nanna en Ur (mostrado arriba), y por otras piezas de joyería.

Pero aunque su advocación oficial era Nanna la pasión de Enheduanna claramente era su hija en el panteón mesopotámico: Inanna, diosa de la guerra y del amor, reina de la primavera/verano, resucitada de entre los muertos tras bajar al Inframundo a enfrentarse con su némesis y casada con Dumuzi, rey del otoño/invierno. Asociada con el planeta Venus, es la posterior Ishtar, y se la identifica con la Afrodita griega y la Astarté fenicia, y a través de ellas con la Venus romana la Diosa Madre por excelencia, cuya mitología es clave en la creación de la virgen María cristiana. Inanna no sólo reinaba sobre la guerra y el amor (que no el matrimonio), sino que mediante un subterfugio (emborrachándolo) había conseguido robar al poderoso dios Enki los ‘Me’, las invariables reglas de conducta necesarias para la civilización humana; los algoritmos del comportamiento más avanzado, como los oficios del pastor, el herrero o el escriba, las dignidades de los sacerdotes, las historias del descenso y ascenso del Inframundo o la narración del diluvio. Adoptaba así las características de Prometeo, robando aspectos vitales de la civilización a los mismos dioses para dárselos a los humanos. Simbólicamente la igualdad o incluso preeminencia de Inanna frente a su padre Nanna-Sin representaba el derecho de los Acadios a gobernar a los Sumerios en pie de igualdad.

Enheduanna compuso numerosos poemas o cantos de temática religiosa, algunos en forma de himnos, otros directamente dirigidos a Inanna. De los himnos se conservan 42 que exaltan diversos templos en ciudades de Sumeria y Acadia como Eridu, Sipar y Esnunna, y que se han recuperado de 37 tabletas procedentes de Ur y Nippur, lo que demuestra que se usaron durante siglos en las devociones. Constituyen uno de los primeros intentos conocidos de sistematizar una teología; explícitamente Enheduanna escribe que ‘algo se ha creado que nadie creó antes’. Además escribió la ‘Exaltación de Inanna’ o ‘Nin-Me-Sar-Ra’, 153 líneas dedicadas a la diosa en las que Enheduanna narra también su propia expulsión de Ur (¿quizá durante una revuelta nacionalista?) y su posterior retorno a la ciudad. También se conserva un ‘Himno a Nanna’ y fragmentos de otros trabajos, así como un himno dedicado a ella por un autor posterior que narra su apoteosis (su deificación tras su muerte). Especialistas en la literatura mesopotámica creen que otros textos podrían ser obra suya.

De modo que el primer autor conocido de la historia, con nombre, circunstancias personales y su propia entidad como persona, era una mujer. Antes de ella no nos consta que las personas que creaban o inventaban algo quedaran asociadas a sus creaciones; de hecho sabemos que en la cultura mesopotámica la actividad de la construcción de templos y edificios era casi sagrada, y sin embargo no había un personaje equivalente a nuestro arquitecto, en el sentido de un creador. Mucho menos lo había en las representaciones de las pinturas rupestres, o entre las narraciones y poemas de la literatura oral anterior a la escritura. Enheduanna no es sólo la más antigua autora literaria que conocemos, sino la prueba de un cambio en la relación entre la gente y la cultura; el nacimiento de una idea antes desconocida, la de que una obra tiene un autor, que una creación cultural deriva de una persona particular. Que la primera obra literaria con autor conocido provenga de una mujer también nos hace reflexionar sobre el papel que en la cultura y en la historia ha tenido este sexo. Tal vez las sociedades del remoto pasado, de hace casi 4500 años, no fueran tan primitivas como tendemos a imaginarnos.

Fuente: Retiario. Blog de ciencia

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Mujeres a las que querían borrar de la historia

Por Jorge Morla

 

Clara Janés

Hace años, Clara Janés acudió a un encuentro con poetas árabes. Al encuentro acudió, también, una poeta musulmana, que no pudo participar más que como oyente. Del encuentro entre ambas surgió una fugaz amistad y un detalle luminoso: un libro que la poetisa prestó a Janés, en el que se hablaba de la sacerdotisa acadia Enheduanna. Enheduanna, que vivió hacia el año 2.500 antes de Cristo, encarna la primera voz poética con nombre propio de la humanidad. Esa mujer desconocida era, ni más ni menos, que el primer escritor de quien se tiene constancia. “Resulta que el primer escritor del que hay noticias es una mujer, pero eso es algo que nadie sabe” reflexiona ahora Janés. “Cuando lo descubrí me llevé una sorpresa tremenda. ¿A qué ese afán por borrar a las mujeres de la historia?”, lamenta.

Destellos de este tipo, impactos sobre mujeres cruciales cuya importancia ha sido tapada por la hegemonía masculina, la escritora los recopila ahora en Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), sentido homenaje a quienes le han obsesionado a lo largo de su vida “desde el primer trabajo que realicé en mi primer año en la universidad”, recuerda. “Sobre otra mujer a reivindicar, la provenzal Condesa de Día. Sacar a la luz a estas mujeres olvidadas ha sido un trabajo que he ido realizando durante muchos años”.

Desde las poetisas arábigo-andaluzas, trovadoras, escritoras del Punyab (el actual Pakistán), o místicas, hasta el propio género de la novela, donde también la mujer se anticipó al hombre cuando, sobre el año 1.000 la japonesa Murasaki Shikibu escribió ‘La historia de Genji’. Desde la española Oliva Sabuco, quien descubrió el líquido cefalorraquídeo, un hallazgo que su propio padre pretendió usurpar, hasta las numerosas órdenes de caballería exclusivas para las mujeres. “Todo han sido nombres que necesitaba sacar del olvido. Mujeres que deberían, y merecen, estar presentes en la historia”, explica la escritora.

También recorren el libro de Janés prisiones íntimas, como las de las reinas prisionera de sus damas. “A lo largo de las épocas las mujeres se han encontrado con condiciones muy hostiles. Por ejemplo, había reinas que no podían estar nunca solas salvo cuando estaban con el rey, e incluso tenían que bailar enmascaradas”, relata. Y ‘prisiones’ físicas que en realidad liberaban. “En la clausura del convento muchas mujeres hallaron la libertad. Tras los muros, muchas religiosas pudieron cultivarse, como santa Teresa de Jesús o sor Juana Inés de la Cruz”.

Guerreras, científicas, literatas. Mujeres, todas ellas, válidas pero silenciadas, que ahora Janés reivindica con un único fin: llevarle la contraria a esos versos de Fray Luis de León que bautizan al libro: “Porque así como la naturaleza hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca”; y cambiarlos por la dedicatoria que la escritora firma a sus lectoras más jóvenes: “Para ti, estos ejemplos”.

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Fuente:Blogs El País: “Mujeres”

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En esto creo, un apunte de Claudio Magris

El primer libro que leí, el primer encuentro con la palabra que contiene e inventa la realidad, y por lo tanto destinado a permanecer para siempre como El Libro, es una novela de aventuras para niños, Los misterios de la Selva Negra, de Salgari. Aprendí a leer con Salgari, con las hazañas de sus héroes, hombres y animales, que están ligadas a quien las escucha, ignorante de la trama e indiferente hacia el autor; ignorante, de hecho, sin darse cuenta, de que hay un autor y una trama, convencido de que las historias son narradas por sí mismas y que los hombres, escritores o no, sólo deben repetirlas y transmitirlas.

Siempre he pensado que la literatura, de alguna manera, en esencia, es una historia anónima oral. Tanto mejor sería si los autores no existieran o si, al menos, no se identificaran –“si estuvieran siempre muertos”, como me dijo una vez una alumna en el Grado Biagio Marin–, o forzados a la clandestinidad y lo desconocido.

De aquella fantasía adolescente e improbable de Salgari aprendí a amar la realidad, el sentido de unidad de la vida, y nació mi familiaridad con la variedad de pueblos, civilizaciones, costumbres… Experiencias diversas que son manifestaciones diferentes de un ser humano universal.
Creo que esta fiebre identitaria, que conduce a una continua obsesión por identificar todas las naciones y todos los idiomas y todos los grupos étnicos (y que sin duda son un valor sagrado cuando la lleva a cabo un Estado), es un delirio, porque también puede arrastrar a la guerra y a las persecuciones.

Una minoría amenazada, cuando se convierte en Estado, también se convierte en mayoría, y entonces comienza a amenazar a la minoría dentro de ella. Esto es lo que ocurrió en Kosovo, donde en cierto momento pasaron de ser los serbios una amenaza para los albaneses, a serla los propios albaneses para los serbios. Es grotesco el que muchos estados se formen, aun a costa de sangre y, al mismo tiempo, sueñen con ser parte de un Estado más grande aún. En este sentido, la independencia estatal de Kosovo es un fenómeno negativo.

Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos una Europa verdaderamente unida: hay muchos contratiempos, muchos problemas y desavenencias, pero también algunos progresos. Una verdadera Unión Europea, un auténtico estado europeo, es nuestro único futuro posible, porque ahora los problemas ya no son nacionales, sino, de hecho, de todo el continente.

Si hoy no hay un gobierno democrático en Irán, es por culpa de Occidente. Distinguiría entre la ignorancia de la grandísima cultura iraní (y los aspectos completamente equivocados de su demonización) y las críticas justas a aspectos de la cultura política y del sistema político en el poder que son inaceptables (como la diferencia de derechos entre el hombre y la mujer). Pero, por otra parte, Occidente critica a Irán por no ser un Estado democrático, cuando en Irán ya había un gobierno democrático –encabezado por Mossadegh, que simplemente quería que el petróleo iraní fuera en parte para el país- y fue derrocado por Occidente.
Se escribe por muchas cosas, pero yo escribo principalmente para luchar contra el olvido, en señal de protesta.

Escribiendo, a veces se tiene la sensación de perderse y, otras, las de encontrarse. Para mí escribir es, a menudo, contar historias verdaderas de lugares reales, porque las historias verdaderas y las personas que las han vivido me interesan más, muchísimo más, que las de mi imaginación. Creo que escribir es “transcribir” cualquier cosa que sea más grande que nosotros. Me siento más cómodo con el género narrativo y, en particular, con el monólogo, que de alguna manera está más cerca del teatro.

Me gusta mucho viajar en tren pero está claro que el automóvil, como decía Miguel Delibes, es el medio idóneo para los trayectos cortos, fundamentalmente para los mini-viajes; que son los que suelo narrar en mis libros, como en Microcosmos (Anagrama). Sin embargo, manteniendo este punto de vista, el ideal es el viaje a pie.

Mi relación diaria con la tecnología es por desgracia casi inexistente. Tengo que recurrir a la ayuda de los demás. Pero no hay en esto coquetería alguna: odio a quienes claman contra la tecnología como si fuera algo falso, como si la pluma con la que escribo fuera más auténtica y natural y estuviera más cerca de Dios que un ordenador.

Acepto, como una debilidad mía, como un tic propio, mis dificultades en el mundo digital; pero no tiene mayor significado, más allá de ser una mera característica personal.
Fuente: Esquire Nº 49
Claudio Magris: escritor, profesor, premio Príncipe de Asturias
Trieste (Italia), 71

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La reconquista, por César Moheno

por César Moheno

LAS PALABRAS SON INVOCACIONES, gracia, encantamientos. Nos someten a poderes mágicos. Son conjuros que traen hasta nosotros universos. Nacen, anuncian, brillan. Se abrasan, nos abrazan. Iluminan el mundo. Lo rescatan.
Así, con estos sentimientos, pienso yo, se reunieron María Roselia Jiménez, Adriana López, Enriqueta Lunez y Mikeas Sánchez con la anfitrionía de Aurora Oliva y Fernando Híjar, y decidieron afanarse para traer hasta nosotros en un disco El rescate del mundo, el libro de poemas de Rosario Castellanos editado en 1952, traducirlo, y leerlo para que lo escuchemos en sus lenguas “con palabras de mi madre colgadas en mi garganta”.
Dicen que dijo José Saramago alguna vez que los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal. Nada más cierto aquí. De la local vivencia chiapaneca en las frases soñadas por Rosario Castellanos en versos que en sus hallazgos nos sorprenden, al escucharlas en tojolabal, tzeltal, tzotzil y zoque por primera vez, la dulzura del sonido nos regala la tierna suavidad de la música del bosque y de la selva y así, como ofrenda, las hace universales. “Abre la puerta y oye:/ alguien tiende los brazos y te llama./ Es el mundo que pide su rescate…” nos dice en una invocación la gran poeta en la Canción del Tentador con la que su libro abre.

Y a partir de aquí, María Roselia, Adriana, Enriqueta y Mikeas abren puertas y ventanas, retoman el antiguo proverbio castellano que Antonio Machado revivió en 1937 cuando casi en oración nos recordó “nadie es más que nadie”, y se tornan en escribas subversivas. Son mujeres. Toman en las manos el mundo y emprenden su tarea de redención, liberación, restitución y reconquista.
María Roselia Jiménez ha vivido con el recuerdo de Rosario Castellanos hablando de la belleza de un sapo. Le cambió la visión. Y ahora, años después, reinventó las palabras hasta encontrarles el alma y traerlas al país de los tojolabales. Le regala a los más jóvenes voces ya olvidadas en su idioma. Y a todos nos canta “para que aprenda el campo/ una nueva canción y el día tenga/ donde mojar los pies”.
Adriana López fue tocando los versos, los fue pasando por sus dedos, por su piel, dejando que golpearan sus recuerdos, escondidos. Los dejó descansar tirados en la sala, hasta que los recogió y los leyó delante de su madre para encontrar en el tzeltal las palabras que tuvieran los más hermosos tonos. Con la belleza de su sonrisa de Gioconda observaba a las hormigas, iba a fiesta y pedregales, rezaba en los altares, hablaba con las viejas de su pueblo, jugaba con tejones, y un buen día regresó a su mesa y no paró. Los versos de Rosario fluían en idioma tzeltal como un río de “fiera llamarada”.
Enriqueta Lunez escuchó pronto que en los versos de Rosario se delata el orgullo de la tierra raíz. La sabe mujer. Sabe que sus manos entienden de la emoción que se siente “al hilvanar cada hebra en el telar”. Con la misma claridad con la que aprecia la virtud de la luz en el río, traspone el misterio de las palabras y construye un camino hacia el tzotzil, sabiendo que su lengua forma parte de aquella “ceiba que disemina mi raza entre los vientos…” Sabe que es un camino de mujer, ese que canta “he venido a mirarte…/ alta, desnuda, única/ Poesía.”
Mikeas Sánchez toma fuerza para abrir la puerta y seducirnos con las palabras de la lengua zoque para invitarnos al gozo, al placer, a la alegría. Lo logra. Las lágrimas se exaltan, bailan. Acompañan a la piel que se expande. Toda la poesía de Rosario la convierte en oración a la “fuerza y la energía que todo lo gobierna”. Todas las palabras danzan en una fiesta de novedad antigua. Sí. Se abren las puertas y se vierten los cielos en “Gesto de la oración / o preludio del vuelo”.
A la casi exacta mitad del año que partía en dos el siglo XX una joven mujer de 25 años con ansia de poeta se presentaba ante un jurado académico que le otorgaría un grado de filosofía e iniciaba su disertación diciendo: ¿existe una cultura femenina? Hoy Rosario Castellanos conoce la respuesta. Cuatro mujeres indígenas de Chiapas afinan y retocan el azogue de su espejo. Le muestran el rostro de su alma en tojolabal, tzeltal, tzotzil y zoque. A ellas les canta la poeta “Tejedoras, mostradme/ mi destino”.
Llegan desde el siglo XVII y brotan hoy los versos de John Donne, rezan: “Toda la humanidad es de un solo autor y es un solo volumen… Dios está en todas las traducciones, y esa mano volverá a encuadernar nuestras hojas dispersas…” Cuatro siglos después, agavilladas en flor, María Roselia Jiménez, Adriana López, Enriqueta Lunez, Mikeas Sánchez y Rosario Castellanos son cinco mujeres que nos invitan, velas al viento, a rescatar el mundo inflamadas de su sabiduría. Su camino es sencillo; la reconquista, la restitución y la redención de las palabras.

Fuente: La Jornada. Twitter: cesar_moheno

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La suplantación mágica en el siglo XV hispánico

por José Fierros Millán y José Antonio González Gómez

En el medioevo europeo, se creía que los duendes, hadas, faunos u otras criaturas mágicas solían entrar en los hogares humanos para robar por las noches a los niños de sus cunas y llevárselos con ellos, ya sea para criarlos como ellos o para destruirlos.
El robo iba acompañado por el acto de dejan en el lugar del niño robado, a uno de los suyos a manera de un sustituto mágico que, si bien tenía su apariencia (adquirida por medios mágicos), no crecía, lloraba mucho, comía poco o en exceso, estaba siempre flaco y consumido, etc., en suma tenía hábitos extraños e inusuales, que lentamente la familia sustituta notaba. (Ashliman, 1997)
Para intentar recobrar al niño robado, se procedía a llamar a un especialista ritual que sometía al sustituto mágico a una serie de imprecaciones, exigiéndole que se devolviera al niño hurtado y que la criatura sustituta se mostrara tal y como verdaderamente era, arrojándole agua sagrada, a fin de que se purificara, de que el hechizo se rompiera y que el sustituto desapareciera. (Ashliman, 1997)
Si esto no funcionaba, se debería realizar un recorrido ritual (una peregrinación) a fin de recobrar al niño hurtado o perdido en la misma tierra mágica adonde estaba en poder de sus captores mágicos, en un acto inverso correspondiente al ritual de rapto o robo que se había realizado. (Ashliman, 1997)

Las creencias mágicas sobre los suplantados

De acuerdo con estas creencias (común entre los pueblos europeos medievales), ciertos espíritus o seres mágicos (hadas, gnomos o faunos) sustraían a los niños humanos y depositaban en su lugar a sus propios hijos; este último llevaba un nombre que variaba según los países y regiones, pero que se refería en la mayoría de los casos al proceso de sustitución que explicaba su presencia entre los hombres.
Así los términos para “niño cambiado” o “suplantado”, eran en Francia Changeling, en Inglaterra, Fairy y en Alemania, Wechselbalg y en España, posiblemente Quebrado ó Encantado (Schmitt, 1984: 127)
De acuerdo con los relatos folklóricos europeos, el rapto mágico de infantes era de esperar en las horas o en los días que seguían al nacimiento, sobre todo cuando el niño no estaba aun bautizado y se encontraba privado de su nombre; en estos días (tiempos marginales o tiempos vacíos) había que rodearlo de múltiples protecciones mágicas y sobre todo, el evitar dejarlo solo. (Schmitt, 1984: 127, 128)
Las protecciones mágicas para el infante eran el cerrar cuidadosamente la puerta de la habitación, encomendar la protección y cuidado del niño a un ave o un perro domésticos, dejar arder una vela o lamparilla en la habitación, depositar un poco de sal en las proximidades de la cuna, etc. (Schmitt, 1984: 128)
Sin embargo, la literatura y el folklore de raíces medievales narran que muchas veces a pesar de estas precauciones (sobre todo cuando la madre se aleja para trabajar) el niño es arrebatado y un suplantado lo substituye; luego del cambio, la familia observa que el niño caía enfermo, que resultaba imposible hartarlo y no cesaba de desmejorar. Para los especialistas de los relatos no cabía la menor duda, que la sustracción se había llevado a cabo. (Schmitt, 1984: 128)
Los relatos proponían varios medios para desembarazarse del suplantado (reconocido por las señales anteriores) así como para recuperar al propio hijo; estos medios eran:

Hacer sufrir al suplantado, para que sus gritos de dolor atrajeran a sus verdaderos padres y les incitaran a llevárselo de nuevo; para ello, se le podía golpear o simplemente fingir que se le quemaba o que se le arrojaba a un recipiente de agua hirviendo.
Abandonar al suplantado, depositándolo en un cruce de caminos solitario, en un punto de contacto de tres comarcas o en la confluencia de tres ríos, para que así lo recuperaran sus mágicos progenitores; la madre lo abandonaba allí, se alejaba observando un silencio total y regresaba al primer grito del niño, esperando que así le  habrían devuelto su hijo, en lugar del suplantado.
Es importante distinguir entre los testimonios folklóricos y etnohistóricos existentes, la creencia en la existencia de los suplantados y las creencias en los raptos de niños que las “lamies”, “lamias”, “striges”, “mujeres-dragones”, “mujeres infernales” realizan en las noches; estas entidades se apoderaban de los niños, los devoraban en ocasiones pero no los substituían por ningún otro. (Schmitt, 1984: 128, 129)

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Goya, el Lazarillo de Tormes

¿Un ritual de anulación de sustitución en la España Bajomedieval?

En la España del siglo XV, la idea de niños tomados por entidades relacionadas con fuentes y ríos, sobre todo en las zonas hispanas con tradiciones asociados al folklore céltico, era aparentemente común; dichas entidades recibían los nombres de fadas y mouras en Galicia, xanas en Asturias, fada y goljas en Cataluña.
En el caso de las mouras de Galicia, el actual folklore popular español menciona el hecho de que las Mouras salen de sus pozas, cuevas, ríos y fuentes con bastante frecuencia a tomar el sol en vez de preferir el cobijo de la noche, portando varios objetos que son beneficiosos; se cuenta que si se dejan ver con cántaros de agua y luego desaparecen dejándolos en el suelo, la persona que se los lleve a su casa puede dar de beber con esa agua a algún animal enfermo con la seguridad de que sanará (García Quintela, 2004: 56-60 / Morales, 1997: 81-89)

La Moura se presenta ante el humano como bella mujer de larga cabellera o como gran serpiente; se maneja como un hecho probado, a la par de simbólico, que en Galicia a las mouras se las asocia frecuentemente con las serpientes y con la noche de San Juan, fecha en la que aparecen en la noche previa o en el amanecer de ese día. En determinadas fechas, y sobre todo en el día de San Juan, salen a la superficie del agua y se colocan a un lado de la fuente, cueva o castro que les sirve de morada, lavándose y peinando sus cabellos con peines de oro (García Quintela, 2004: 56-60).
Sin embargo, en estos relatos no se habla claramente de una sustitución, se especula intercambio de dones, que niñas pueden acercarse a las mouras y peinarlas a cambio de regalos, de favores sexuales donde el varón soltero es recompensado y los hijos productos de la unión son conservados por la madre mágica.
Pero una confesión proporcionada por Leonor Cifuentes en 1494 puede dar luz sobre el asunto, pues constituye un claro relato de un ritual destinado a anular una posible sustitución mágica de un infante.
Dicha confesión fue de caracter inquisitorial y fue presentada por el gran investigador Sebastián Cirac Estopañan (Los procesos de hechicerías en la Inquisición de Castilla la Nueva) y citada posteriormente por el antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán  (Aguirre, 1992: Vol. VIII, 42).
En esta confesión, Leonor Cifuentes dijo que por 1482 ó 1483, un vecino suyo llamado Juan del Castillo y su mujer Mari Sánchez, tenían un hijo de edad de año y medio o dos años, y esta criatura estaba flaquita y no crecía ni comía y no hacía más que llorar, preguntándose tanto su padre como su madre, qué podrían hacer.
Esto pasó cuando una judía se acercó a su casa y los padres le contaron el caso y ella les dijo que pidiesen por amor de Dios, en tres casas que tuvieran padre, madre, suegra y suegro y que la señora de cada casa se llamase María, un poco de harina de trigo.
Así a cada señora María se le pidió harina, repitiéndose esto en cada casa; ya teniendo la harina, había que amasarla, y se hizo con esta masa, un rollo y una torta.
La torta debería dársele en nombre de Dios, al primer pobre que viniera y que luego los padres tomaron el rollo y con él a la criatura, para luego reunir a tres personas que deberían ser el padre (Juan del Castillo), su madre (Mari Sánchez) y un vecino o vecina (que fue Leonor Cifuentes).
Los tres salieron de la casa y junto con el niño, fueron juntos caminando sin hablar con ninguna persona, hasta el lugar donde no se oyó ya el canto de gallo ni gallina.
Una vez llegado a este lugar,  el grupo se salió del camino y entró al campo, se hizo un hoyo en él y se metió en este al niño junto con sus ropas, poniendo el rollo de masa alrededor de la cabeza del infante.
Hecho esto, los tres caminaron por el campo, cada uno por su lado, teniendo como centro el agujero con el niño. Luego todos regresaron al hoyo y tomaron el rollo, estando las manos del niño metidas en este rollo de masa; el rollo fue partido en tres pedazos y el padre, la madre y la vecina tomaron un pedazo cada uno y lo arrojaron en el campo por separado y cada uno dijo tres veces al momento de arrojar el pedazo de rollo:
Arenas del campo,
tomad este llorado
y dame tu callado.
Después de hacer esto, el grupo sacó la criatura del hoyo, le desnudo y tomó la ropa y su frazada, enterrándola en el hoyo hecho, para luego vestir al niño con otras ropas, traídas ex profeso.
Ya de regreso siguiendo el camino y cargando al niño, se encontraron con un caminante y le preguntaron, presentándole al niño:
¿Cómo llamaremos a este niño que nos hemos hallado?
El caminante les respondió que Juan porque él se llamaba así y así se tomó el nombre, porque cualquier nombre que hubiera dicho, le hubieran tomado y así le habrían de llamar en su casa al niño, durante siete u ocho días.
Luego, ya llegando a la casa del dicho Juan del Castillo, los tres bañaron al dicho niño con agua de romero e hisopo para que se curase y se hiciera fuerte. (Aguirre, 1992: Vol. VIII, 262, Nota 29 que cita a Estopañan, 1942: 90)
Bibliografía

Aguirre Beltrán, Gonzalo
1992      “Medicina y magia: El proceso de aculturación en la Estructura Colonial” en  Obra Antropológica, Vol. VIII, FCE-INI-UV-Gobierno del Estado de Veracruz, México.
Ashliman, D.L.
1997    Changelings, ensayo electrónico en http://www.pitt.edu/~dash/changeling.html
Blázquez, Miguel Jan
1984   La hechicería en la región murciana: procesos de la Inquisición de Murcia 1565 -1819, Ed. Caja de Murcía, Murcía, España
García Quintella, Marco V.
2004   Mitos Hispanicos II: Folklore e ideología desde la Edad Media hasta nuestros días, Col. El Pasado Legendario, Ediciones Akal, Madrid, España
Morales, María de la Luz
1997       Tradiciones Iberas, Col. Biblioteca Araluce, Ed. Anaya, Madrid, España
Schmitt, Jean-Claude
1984       La herejía del Santo Lebrel: Guinefort, curandero de niños desde el siglo XIII, Muchnik Editores, Barcelona, España.

Fuente: Ensayo amablemente cedido al CCM por sus autores.

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Calakmul y sus vestigios epigráficos

por Mónica Mateos Vega y Lorenzo Chim

La zona arqueológica de Calakmul, ubicada al sur de Campeche, es una de las dos ciudades mayas más importantes de los años 450 al 750 d.C., junto con Tikal, en Guatemala.
Además de monumentales edificios y ciudadelas de arquitectura estilo Petén, ahí se hallan entre 120 y 200 estelas, la mayor cantidad encontrada en un sitio arqueológico en México, así como un hermoso friso de estuco de 20 metros de largo por tres de ancho (localizado en 1999) y un espléndido mural (descubierto en 2004) dentro de sendas estructuras.
Las incomodidades que causan el calor, la humedad y el constante ataque de los insectos se difuminan ante la vista de las grandes pirámides de la plaza principal, que los arqueólogos no han despejado del todo de la exuberante vegetación, “con el propósito de que los animales sigan transitando dentro de su hábitat natural”.
Calakmul fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2002, y ahora se busca que obtenga una declaratoria mixta, pues está en el corazón de la reserva de la biosfera que lleva el mismo nombre.

Turismo especializado

El sitio se ubica a cinco o seis horas de viaje en automóvil desde la ciudad de Campeche. De acuerdo con autoridades del gobierno del estado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encuentra en negociaciones con los ejidatarios para que el visitante sólo pague lo que cobra la Secretaría del Medio Ambiente y Aprovechamiento Sustentable de Campeche y el propio INAH.
No obstante la enorme cantidad de información arqueológica e histórica, y su belleza natural, Calakmul “no está concebida para ser un sitio con visitas masivas. La prioridad de los proyectos de investigación y desarrollo es mantener el equilibrio entre flora, fauna y el entorno arqueológico”, añade Rodríguez Campero, quien señala que el número de visitantes ha pasado de 10 personas a 28 mil anuales, de 1999 a la fecha.
“Se trata de un turismo especializado, que ha leído mucho acerca de la cultura maya y busca más información, aunque también hay muchos que vienen y no visitan los monumentos de la zona arqueológica, sino que llegan a observar a los animales de la reserva: venado cola blanca, pájaros carpinteros, tucanes, monos saraguatos, una gran gama de especies”.
Calakmul y Tikal distribuyeron en su época el poder en toda el área maya conocida en ese momento. “Eran las superpotencias de la época, antagonistas, algo así como el papel que tenían Estados Unidos y Rusia durante la guerra fría, a esa analogía recurren con frecuencia los epigrafistas”, continúa Omar Rodríguez Campero.
El sitio arqueológico abarca 25 kilómetros cuadrados, en los cuales se ubican alrededor de 6 mil estructuras, de acuerdo con mapas realizados en los años 80, cuando se iniciaron los trabajos de rescate de la zona. De ese total, sólo está explorado, recuperado y en algunos casos abierto al público entre 20 y 25 por ciento.
A nivel de investigación arqueológica, explica el especialista, “los retos aquí nunca se nos van a terminar porque no obstante que el sitio ha sido excavado e intervenido desde 1980, es muy joven en comparación con Palenque, Chichén Itzá y Teotihuacán, que han sido explorados desde finales del siglo XIX. Nuestras líneas de investigación han generado novedosas ideas en torno al mundo maya, pero además estamos enfocados, en lo administrativo, en lograr que Calakmul sea sustentable.
“Tenemos por delante el reto de cómo equilibrar la parte arqueológica con su conservación ecológica y su mantenimiento, porque no es recomendable que en los alrededores de la zona se genere infraestructura para motivar el turismo masivo. Sin embargo se puede apoyar al entorno, desde Xpujil, que es la cabecera del municipio hasta sus límites con Escárcega, y ahí sí generar una ocupación hotelera”.

Restauración del friso

En ninguna otra ciudad maya se han encontrado tantas estelas como en Calakmul, lo cual significa también que es el sitio que tiene el mayor número de referencias epigráficas en toda el área, y “a nivel histórico, el sitio tuvo más de mil años de ocupación continua, lo que hace que tengamos contextos materiales de todas las épocas de la cultura maya. Por ejemplo, hay mascarones de estuco modelado del año 400 a.C., todo ello es una de las razones por las que la Unesco nos dio la declaratoria. No dudo que haya más frisos dentro de otras estructuras, sería fenomenal, ya lo dirán investigaciones subsecuentes”, explica Rodríguez Campero.
Los trabajos de restauración del friso llevan un avance de 80 por ciento, pues “además de las instituciones federales, recibimos apoyo de instancias privadas, como Banamex, pero, como sucede en muchos sitios arqueológicos, siempre necesitamos más recursos financieros”.
Respecto de la impecable pintura mural que data de los años 650 a 700 dC, la cual se localizó en 2004, Rodríguez Campero –quien trabaja con Ramón Carrasco, director del Proyecto Calakmul–, indica que se trata de escenas de la vida cotidiana (más de 60) ubicadas en tres muros de una cámara interior, muy diferentes a las de Bonampak. “Son muy simples, pero muy coloridas. Destaca una pareja de mujeres que tienen vestimentas transparentes, con glifos en los olanes. Es una de las más populares porque es preciosa, ya que la indumentaria tradicional maya siempre se ha asociado a tejidos gruesos y no muy delicados, aquí se muestra lo contrario, ¿cómo lograban esa transparencia? Eso nos da para investigar más.
“La restauración está concluida, pero falta implementar equipos de monitoreo, conectados a Internet para estar checando las mediciones. Una vez que esté eso, se permitiría la entrada a los visitantes. No queremos cometer el error de permitir el acceso y después ver los aspectos de conservación. Es un patrimonio muy importante que no podemos dejar al ‘ahí se va’”.
Otros de los hallazgos relevantes en Calakmul son varias tumbas localizadas en las estructuras. Destaca la del gobernante Garra de Jaguar, ubicada debajo de la primera crujía de una subestructura de principios del Clásico tardío, en la llamada estructura II. Varios elementos del enterramiento, como el ajuar funerario y las ofrendas están en el Museo Arqueológico de la Ciudad de Campeche.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/

 

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