El MAM de Moscú abre sus puertas al arte contemporáneo internacional

De apariencia neoclásica por fuera, el reformado Museo de Arte Multimedia de Moscú (MAMM) esconde en su interior el diseño en forma de espiral que el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright plasmó en su controvertida obra póstuma: el museo Guggenheim de Nueva York.
La principal diferencia entre ambos museos radica en la característica que al mismo tiempo les asemeja. Pese a que el MAMM mantiene el concepto de infinidad de la famosa espiral de la institución neoyorquina, ésta adopta trazos rectangulares que convierten al nuevo edificio en una réplica inusual.

Una mirada ecléctica del arte

Después de cinco años de obras, el antiguamente conocido como Casa de la Fotografía se tiñe de blanco nuclear y prácticamente dobla su espacio con nueve mil metros cuadrados que acogerán las obras de artistas contemporáneos de todo el mundo.
“Se trata de un complejo actual en el que vamos a reunir todas las facetas del arte en forma de exposiciones multimedia. Éste es el arte que nos trae el futuro”, dijo la directora Olga Svíblova.
A escasos metros del Kremlin, corazón histórico y político del país, el reformado museo se convierte en una instalación polivalente que acogerá proyecciones, conciertos, recitales de poesía, conferencias y obras de teatro.
“Vamos a mezclar todas las facetas del arte. El medio en que se presenta es irrelevante, pues lo que realmente importa es el mensaje que pretende trasmitir el artista”, señaló Svíblova.
Bajo esta premisa, el MAMM parece no sólo adoptar la imagen del Guggenheim de Wright (1867-1959) sino también el alma. Mientras que los museos estadounidenses organizan con frecuencia eventos para un público joven al margen de sus exposiciones, esta práctica es innovadora en Rusia.
El MAMM, diseñado por el ruso Andréi Vokov, ha roto las barreras de la arquitectura clásica y ahora pretende retar también al sistema tradicional de la extensa red de museos que conviven entre las tradicionales catedrales ortodoxas del espacio postsoviético.

Interior del MAMM

Las muestras de apertura

El MAMM se estrena con cuatro exposiciones temporales y en lo alto del cuadrilátero, en el séptimo piso, se encuentra una oda a Simon de Pury, el destacado marchante de arte francés convertido en fotógrafo.
Las instantáneas a gran escala del polifacético artista, a quien incluso la televisión estadounidense le dedicó su propio reality show, visten de color el blanco impoluto de la sala que marca el inicio del recorrido.
Pero si por algo destaca el MAMM, es por su archivo fotográfico, que reúne más de 80 mil imágenes de la vida rusa antes y después del colapso de la Unión Soviética. Desde que se fundara en 1996, este museo organiza dos bienales al año: una dedicada a la fotografía en general y la otra, a la moda.
Se encarga de proyectar a nivel internacional las carreras de fotógrafos rusos emergentes, algo que también hace con el resto de disciplinas que se muestran en sus instalaciones.
“El museo financia las obras de los artistas contemporáneos a cambio de que nos permitan exponer el resultado”, asegura Svíblova.
A los inestimables daguerrotipos y copias digitales del archivo del MAMM, se suma ahora un compendio de fotografías del ruso Gueorgui Petrusov (1903-1971). Amigo de quien fuera la alternativa rusa al modernismo, Alexandr Rodchenko, Petrusov captó a través de su cámara algunos de los momentos más publicados de la era soviética. Con Iósef Stalin en el poder, Petrusov mostró al mundo instantáneas de la Gran Purga, con la que se eliminó a muchos de los bolcheviques que tomaron parte en la revolución de la mano de Lenin; y captó los campos de trabajos forzados del Gulag. Las fotos se exponen en una sala oscura donde el único resplandor surge de los marcos iluminados de las imágenes de Petrusov.

Stalin en la calle

Espacio para el audiovisual

En el último de los niveles de la espiral se encuentra la exposición Les nouveaux électriques, un conjunto de arte fotográfico y audiovisual cedido por el Centro Pompidou de París.
“Desde el nacimiento del cine experimental, en los años 20, una generación de artistas proyectaba sus películas en salas de cine a un público que no se correspondía. Estas obras se dirigen a los seguidores del arte más que a los cinéfilos”, dijo Philippe-Alain Michaud, comisario del Centro Pompidou. La descomposición y la interacción del arte caracterizan esta muestra que tiene como leitmotiv los fuegos artificiales.
Con motivo del Año de España en Rusia, el MAMM acogerá las pinturas del artista Álex García. Además, los aficionados del arte podrán recorrer la obra del artista visual brasileño Vik Muniz, capaz de trabajar con materiales como chocolate, diamantes, deshechos o una exquisitez rusa como el caviar.
El eclecticismo distingue a la institución que expondrá todas las formas del arte contemporáneo que el hasta ahora clásico escenario museístico ruso había omitido.

Fuente: EFE reportajes

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Archivado bajo Cultura, Diversidad cultural, Museos del mundo, Patrimonio

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