Archivo diario: febrero 1, 2011

Cataclismo social en Egipto

por Mónica G. Prieto

¿Quién está saqueando Egipto?
Ciudadanos, activistas y periodistas temen que el régimen de Mubarak haya encargado a delincuentes comunes y agentes de policía promover el caos para justificar la represión de las protestas. Más de 5,000 presos convictos han escapado de las prisiones, abandonadas por sus guardias, en lo que muchos ven la complicidad del gobierno. Los egipcios se organizan en patrullas ciudadanas para defenderse de los vándalos.
De las muchas imágenes sobrecogedoras que se han visto el pasado fin de semana en Egipto, destaca una especialmente simbólica: las vitrinas del Museo Nacional, que alberga tesoros faraónicos de valor incalculable y atrae a millones de turistas cada año, destrozadas: dos momias dañadas, un sarcófago ultrajado, piezas de oro de miles de años de antigüedad por los suelos… Acto seguido, agentes de las fuerzas especiales egipcias tomando posiciones, fusil de asalto en mano, en el interior del emblemático edificio.
El mensaje está claro: la revolución popular que pide la cabeza de Hosni Mubarak ha desembocado en saqueos en los que nada ni nadie está a salvo; las fuerzas de Seguridad pueden devolver la normalidad. O lo que es lo mismo: El Cairo 2011 no será Bagdad 2003, cuando los saqueadores destrozaron y robaron sus tesoros, herencia de toda la Humanidad. Y parece que no lo ha sido porque en El Cairo no ha informado de la desaparición de piezas, lo que da pie a una pregunta razonable: ¿quién está promoviendo la anarquía en Egipto?
Horas después de que el primer toque de queda entrara en vigor, en la noche del histórico viernes 27, comenzó el caos. Bandas de delincuentes asaltaron edificios oficiales pero también supermercados, viviendas particulares, automóviles… Ni rastro de la policía, cuya presencia había sido sustituida en la calle por los tanques: el Ejército se desplegaba para asegurarse de que se respetara el toque de queda y las calles se vaciaran pero sólo se han ocupado de defender inmuebles oficiales, no intereses particulares.
Es el motivo por qué los criminales que tratan de sumir al país en la anarquía no han encontrado obstáculos. Los primeros saqueos, grabados por Al Jazeera, conmovieron a los manifestantes, que vieron cómo su legítima causa corría el riesgo de ser manipulada por los acontecimientos. “Los manifestantes que han salido a las calles a pedir libertades y que lo están pasando mal por el bien del país definitivamente no están saqueando. La cosa está fea pero no tan fea como se piensa. Hay saqueos pero no tan extendidos como apuntan los rumores”, defendía El Shaheed, administrador del grupo de Facebook Todos Somos Khaled Said, uno de los más destacados promotores de las protestas.
Era aún temprano: voluntarios civiles se acercaron al Museo, en plena Plaza Tahrir, y formaron una cadena humana para proteger el edificio de los criminales. De madrugada, no pudieron repeler un ataque destinado a sembrar el caos, según el responsable del Departamento de Antigüedades egipcio. “Los buenos egipcios y los policías de Turismo [que suelen guardar el edificio] han podido evitar que entren en los sótanos, pero no que entren en el museo”, explicaba ante las cámaras Zahi Hawass, que acudió al Museo Nacional a la mañana siguiente para evaluar los daños.
A esas alturas, la policía se había esfumado de las calles y el crimen se disparaba. Tampoco los bomberos aparecían para apagar las llamas de la sede del partido de Mubarak y otros edificios en llamas. Según los testimonios sobre el terreno que recogía El Shaheed, algunos agentes del régimen, que en estas tres décadas se han caracterizado por su afición por la arbitrariedad y las torturas y por su impunidad, se habían quitado el uniforme para acometer tareas muy diferentes.

“Numerosas informaciones de la gente sobre el terreno confirman que la Policía Egipcia, junto a los habituales vándalos y delincuentes convictos, está saqueando y robando coches y provocando tanta destrucción como pueden. El plan es causar tanto caos y destrucción como sea posible, atribuírselo a los millones de manifestantes y usarlo como excusa para atacarles”. En otro mensaje dejado al grupo, El Shaheed insistía en su argumento. “Los que están saqueando son en su mayoría, agentes policiales y gubernamentales, policía secreta y miembros de la seguridad. Ellos saben que sus días de corrupción han terminado y tratan de sacar algo de todo esto. El Gobierno egipcio siempre ha usado vándalos y gánsteres en las elecciones para atacar a sus detractores. [Junto a ellos actúan] ladrones y criminales que se aprovechan del vacío creado por la retirada de la policía, y aquellos que se han escapado de las comisarías”.
El argumento de El Shaheed es compartido por los egipcios, a juzgar por las declaraciones recogidas por las agencias internacionales y por las informaciones publicadas por el diario independiente Al Masri Al Yaoum, que sigue manteniendo su edición online a pesar del apagón cibernético impuesto por el régimen.

Valla humana en torno al Museo Nacional de El Cairo

“Los vándalos que saquean barrios residenciales e intimidan civiles están contratados por el gobierno, según los testimonios […] “Están siendo enviados por el gobierno, los sacan de prisión y les dicen que nos roben”, dice Namir Nashaat, un residente […] “Cuando les cazamos, responden que el Ministerio del Interior les envía”, escribe el rotativo. “El gobierno está dejando marchar a los convictos, los saca de prisión. Todos lo sabemos en el vecindario”, decía otro testigo. “El Gobierno quiere dar la impresión de que éste es un levantamiento de delincuentes, y no es el caso. Aquí el único criminal es el gobierno”, explicaba al rotativo Khalil Fathy, identificado como un periodista local.
También los corresponsales de Al Yazeera se hacían eco de la presunta implicación de los agentes de Seguridad. “La policía se ha evaporado, no está presente en las calles. Hay informaciones de que la policía está involucrada en los saqueos”, confirmaba Ayman Mohyeldin, uno de sus más destacados reporteros. “Los militares piden a los ciudadanos que defiendan sus propiedades. No hay presencia de soldados de uniforme en las calles”, decía en otro comentario en su cuenta Twitter.
Los ciudadanos lo hicieron. Se han organizado en legan sha’beya, comités públicos formados por vecinos jóvenes armados con palos y cuchillos que bloquean las calles con neumáticos y otros obstáculos y registran los vehículos antes de dejarles partir. “La gente de cada rincón y cada zona del Cairo se está organizando para autoprotegerse. Están deteniendo a ladrones y vándalos y entregándoselos al Ejército. No son perfectos pero funcionan bien. La gente siente una enorme sensación de harmonía y unidad. Lo que no te destroza, te hace más fuerte”, continuaba El Shaheed.
Otra de las informadoras de la cadena qatarí salió a la calle para observar cómo actuaban esos comités ciudadanos: una decena de jóvenes en camiseta y con precarias varas de madera que se acercaban a cada coche para examinar su interior e interrogar a su conductor sobre su destino. “Los comités están examinando todos los coches (implementan el toque de queda ellos mismos) y si encuentran miembros de la policía en su interior realizan un arresto ciudadano y le interrogan. La policía es ahora el sospechoso habitual. Es realmente extraño que por meses hayamos dedicado esta página a la brutalidad policial y ahora hablemos de ciudadanos arrestando a policías criminales”.
Al margen de su presunta implicación, lo cierto es que ayer se informó del abandono, por parte de los guardianes, de cuatro prisiones situadas al norte de El Cairo dejando en libertad a 5,000 delincuentes peligrosos, lo que hace temer el escenario vivido en Bagdad tras la invasión, cuando los criminales recién huidos participaron en saqueos y asesinatos generando una anarquía sin precedentes.
En el caso egipcio, las sospechas constituyen una amarga ironía histórica. La protesta que dio origen a la revolución social que vive el país fue convocada el martes 25 de enero, el Día de la Policía, una festividad nacional que conmemora los acontecimientos del mismo día del año 1952. Se trata de la Batalla de Ismailiya, un orgullo patrio, cuando los agentes egipcios se levantaron en armas contra los invasores británicos en esa ciudad: los enfrentamientos duraron seis horas y se cobraron las vidas de 40 británicos. Mucho ha cambiado desde entonces. “[Los niños de] mi generación recibían como regalo en su cumpleaños un uniforme de policía, querían ser policías de mayores. Ahora cualquier ciudadano de a pie se cambia de acera para no cruzarse con un policía. Saben que incluso si no han hecho nada malo los policías actúan con total impunidad”, explicaba al diario Al Masri Al Yaum Hossam Bahgat, defensor de los derechos humanos.
Ese es el motivo por el que muchos sospechan que tras los saqueos y las 3,600 detenciones anunciadas por las fuerzas de Seguridad egipcias se esconde una simple campaña de imagen para que los ciudadanos les echen de menos y desde fuera se vea a los manifestantes como vándalos, una forma de justificar una eventual represión. Incluso varios miembros de los Hermanos Musulmanes han sido acusados de participar en los saqueos. Pronto volverá la policía de uniforme a las calles egipcias. Muchos tiemblan ante su regreso.

Fuente: http://periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/
Sitios recomendados: http://www.facebook.com/home.php?sk=3Dgroup_188849054473805#!/home.php?sk=group_188849054473805
http://egyptopaedia.com/2011/
http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2011/01/

 

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Listo, el plan maestro del Museo de la Biodiversidad

El proyecto del Museo Nacional de la Biodiversidad se encuentra en la “fase conceptual, tanto en términos científicos, pedagógicos y museográficos, como en la búsqueda de apoyos financieros y de corresponsabilidad con otras instituciones educativas”, explicó Eduardo Vázquez Martín, director del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental (MHNCA).
El recinto se construirá en el predio donde se ubicaba el parque recreativo México Mágico, para conformar un proyecto arquitectónico que forma parte de la renovación del MHNCA, en la segunda sección del Bosque de Chapultepec.
En México Mágico se exhibían maquetas de edificios de la ciudad de México, tenía espacios interactivos y un globo aerostático, entre otras atracciones.
Con el nuevo recinto “pretendemos mostrar al público aspectos sobre la gran biodiversidad del país. Podrían sumarse al proyecto la Universidad Nacional Autónoma de México o el Instituto Politécnico Nacional, que participarían con aspectos relacionados con la divulgación científica y cultural.
“Un ejemplo a seguir sería el esquema del Museo Nacional de Antropología, respaldado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y que cuenta con expertos en diversas materias.”
La primera tarea es vincular el nuevo museo con las universidades, “y a partir de esa realidad trabajar juntos en el desarrollo del proyecto y gestión de los recursos”.
En su página web, el MHNCA describe que el proyecto para el nuevo edificio fue diseñado por el arquitecto Alberto Kalach, y estará ubicado en el terreno del parque de diversiones contiguo al lago menor, en un espacio de tres hectáreas.
Se trata de una construcción que respetará la vegetación y se adaptará a la topografía: donde antes había concreto ahora habrá materia viva. Tanto el jardín como la sala de colecciones vivientes se extenderá en los espacios construidos (invernaderos) y en el exterior (jardines temáticos), para dar lugar a un continuum expositivo.
El gran invernadero de estructura de madera laminada y cristal alojará la colección de bosque húmedo y plantas tropicales. Sus cubiertas ligeras permitirán la entrada de luz natural indirecta y su solución geométrica se ha pensando también en función de su economía: un prisma triangular que sintetizará techos y muros, cuyos elementos estructurales funcionarán como parasoles.
Las otras salas, áreas independientes de ladrillos que se construirán en varias etapas, se situaran a ambos lados del invernadero sin dañar los árboles existentes. Sus techos orientados al sur tendrán paneles solares que permitirán la conversión de la energía solar en electricidad.
Las salas de exhibición se dividirán en trópico y bosque húmedo, mar, desierto, maíz, insectario, ciudad y sala de exposiciones temporales. Entre las áreas de operación y servicio se adaptarán zonas de talleres y servicios educativos, un centro de educación ambiental, un auditorio, una biblioteca y una mediateca, una tienda, una cafetería y oficinas centrales.
El megaproyecto cultural comenzó con la restauración del mural Agua, origen de la vida y con la fuente La fuerza de Tláloc, ambos creados por Diego Rivera, y que forman parte del conocido Cárcamo de Dolores.

Diego Rivera. Cárcamo Dolores

Las obras del muralista fueron rehabilitadas como primera fase del proyecto, para el cual también se creó una plaza pública y un ágora piramidal. Ahora, ambos elementos arquitectónicos juegan con el entorno prehispánico que propuso Rivera.
“En estos lugares convergirán cultura y esparcimiento para disfrute de los visitantes”, añadió Vázquez Martín.
Tan sólo para el denominado conjunto arquitectónico, escultórico y paisajístico Cárcamo de Dolores se invirtieron 22 millones de pesos; se sumaron a esa tarea de rescate la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, la Dirección General de Bosques Urbanos y Educación Ambiental, el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental, el Consejo Rector Ciudadano del Bosque de Chapultepec, el Fideicomiso ProBosque y el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del Instituto Nacional de Bellas Artes.
El siguiente paso, detalló el funcionario, será la “refundación” del MHNCA, la cual ya comenzó en la sala del Universo, que se renueva por primera vez después de 45 años. Este recinto recibe alrededor de 400 mil visitantes al año y tiene un presupuesto de 5 millones de pesos.
“Debemos transformar el museo, hacer una remozamiento profundo, de tal manera que este espacio intervenga con su entorno y conviva en el espacio natural boscoso.” Este recinto, añadió Vázquez Martín, “ha padecido el olvido y la obsolescencia académico-científica desde hace varias décadas”.

El tesoro de Chapultepec

Durante la reinaguración del Cárcamo Dolores, el pasado 15 de diciembre, Martha Delgado, titular de la secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, dijo que “las obras de Rivera, tanto la pintura mural como la fuente de Tláloc, son la primera adecuación y prolongación del Museo de Historia Natural”.
Esto significa, siguió la funcionaria, que las obras del pintor guanajuatense se adhieren formalmente al museo en su primera etapa de remozamiento; “son el tesoro mejor guardado en el Bosque de Chapultepec; su recuperación sucede después de 20 años de abandono”.
Los trabajos de conservación, agregó, no sólo incluyeron la restauración de las obras mencionadas, sino también la rehabilitación del edificio del cárcamo, así como la colocación de la cámara de Labdoma, proyecto sonoro del artista Ariel Guzik.
La plaza pública y el ágora pirámidal, elementos recién integrados al lugar, fueron diseñados por el arquitecto Alberto Kalach. También se realizó el saneamiento y la reforestación de 3.5 hectáreas, así como la rehabilitación de la instalación hidráulica y el remozamiento total de la fuente de Tláloc.
En aquel acto de reapertura, la crítica de arte Raquel Tibol reseñó el trabajo de Diego Rivera en ese lugar: “Para Diego, realizar ambas obras fue un lapso terrible de seis años”, dijo Tibol. Incluso, recordó que Rivera estuvo muy disgustado con el presidente Miguel Alemán por haber ordenado que circulara el agua antes de que la pintura fijara en el mural.
“Así es que todos los capitalinos bebimos la obra de Diego”, puntualizó la crítica de arte.

Fuente: La Jornada/redactó Ana Mónica Rodríguez

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Guerra por resucitar al mamut

Los anhelos de resucitar al mamut siempre comienzan como una película de aventuras. En verano de 2002, una expedición ruso-japonesa se adentró en el noreste de Siberia (Rusia), cuyo suelo helado esconde la mayor reserva de cadáveres de mamut de la Tierra. A orillas del río Maxunuokha, el grupo halla un tesoro: las patas heladas de un ejemplar que murió hace 15,000 años. Los restos se envían al Museo del Mamut de Yakustk, capital de un vasto territorio seis veces más grande que España. Allí se extraen muestras de piel, músculo y hueso que viajarán 3,000 kilómetros hasta el laboratorio de Akira Iritani, el investigador de la Universidad de Kinki (Japón) que se ha convertido en el nuevo doctor Frankenstein de los mamuts.
El 13 de enero, Iritani aseguró al diario Yomiuri Shimbun que su equipo podrá clonar un mamut en cinco o seis años. Lo hará con una técnica similar a la que se usó para crear a la oveja Dolly en 1996 y que en este caso resucitaría una especie extinta, el mamut lanudo (Mammuthus primigenius). Iritani detalló que usará óvulos de elefante y una madre de esa especie para llevar en su seno al clon. La noticia dio la vuelta al mundo en una espiral de misterio que casi nadie se preocupó en aclarar.

“No es difícil obtener un embrión de mamut clonado”, dice Iritani

“Es la típica mierda que sale a la luz cada dos años para atraer atención”, opina Michi Hofreiter, experto en ADN fósil de la Universidad de York (Reino Unido). La posible obtención de un mamut vivo a partir de su ADN no ha sido hasta ahora mucho más que un sueño. Al igual que Hofreiter, la mayoría de expertos asegura que es imposible recobrar suficiente ADN como para lograr una cría. Pero también reconocen entre dientes que, si se lograse obtener ese material, la hazaña es técnicamente posible.
Uno de los mayores obstáculos es extraer el núcleo intacto de una célula de mamut, que contiene todo el genoma nuclear del animal. Es algo que muchos expertos creen imposible, pero Iritani proclama haberlo conseguido. Lo ha hecho, según explica a Público, a partir de aquellos trozos de hueso, médula ósea y músculo que logró en Siberia hace casi diez años.
“Hemos obtenido con éxito núcleos celulares”, dice el investigador. “Luego intentamos transferirlos a óvulos de ratón, pero no funcionó, probablemente por la gran diferencia entre especies”, señala. Ahora quiere hacer lo mismo con óvulos de elefantes, primos cercanos del mamut lanudo. Estos gigantes cubiertos de espeso pelaje y dotados de enormes colmillos de marfil desaparecieron al final de la última glaciación, hace unos 10,000 años. Nadie sabe si se debió al cambio climático o fue el hombre el que lo cazó hasta la extinción. El ADN de mamut, pero también las marcas del tiempo en sus colmillos y pelaje, son claves para entender qué sucedió, y ya han permitido obtener un borrador de su genoma. Pero, al igual que con los neandertales, del borrador al clon hay un abismo.

“Es una campaña publicitaria para obtener dinero”, sostiene un rival.

“No hay problemas éticos en clonar al mamut”, explica Stephan Schuster, investigador de la Universidad Estatal de Pensilvania y líder del equipo que en 2008 secuenció el 80% del genoma del mamut lanudo. Señala que Siberia sigue siendo hoy muy similar al ecosistema en el que vivieron estos paquidermos, por lo que un ejemplar clonado apenas encontraría diferencias. El único problema “es que es absolutamente imposible clonarlo al día de hoy”, asegura. Su equipo lleva años analizando muestras de hasta 30 ejemplares. Ni una vez ha logrado extraer un núcleo completo. “Ninguno de nosotros ha visto nunca una muestra en la que los cromosomas no estén destruidos”, explica Schuster, que aportará la secuencia completa (al 100%) del genoma del mamut lanudo “en unos meses”.
La congelación en el permafrost de Siberia o en un congelador casero acuchilla las células y daña el ADN si no se han añadido sustancias protectoras. Esto cambió en 2008, cuando un equipo japonés clonó ratones a partir de los núcleos de células que habían estado heladas a -20º durante 16 años y sin protección. Iritani dice haber diseñado su propia alternativa que permitiría hacer lo mismo con núcleos de mamut. Como aperitivo, en 2008 logró clonar un toro semental cuyos testículos habían permanecido helados y sin conservantes a -80º durante diez años. Estos estudios aparecieron en revistas como Proceedings of the Japan Academy o PLoS One, pero no alcanzaron las revistas internacionales más prestigiosas, lo que hace sospechar a sus detractores.
“Es imposible al día de hoy”, asegura el ‘padre’ de su genoma.

“Sus declaraciones no tienen ninguna base científica, son sólo una campaña publicitaria para obtener dinero y popularidad”, asegura Alexey Tikhonov, investigador del Instituto Zoológico de San Petersburgo y coautor del genoma del mamut. Los fósiles de estas bestias se suelen encontrar en Siberia saliendo del permafrost, una capa de terreno helada que se derrite en verano. “Los fósiles del permafrost no tienen células intactas porque se han derretido y congelado muchas veces”, advierte Thikonov. Schuster tampoco cree que los genes sobrevivan intactos miles de años en el permafrost, pero hace una concesión: “técnicamente, si el ADN está intacto, podría hacerse una clonación”.
Iritani, que se acerca a los 80 años, no se baja del burro. “No es muy difícil obtener un embrión de mamut clonado”, asegura. “Ahora necesitamos urgentemente óvulos de elefante”. Espera conseguirlos de zoos y volver a Siberia este verano para buscar más fósiles. El paso final se daría en un continente que nunca pisó el mamut lanudo. “Cuando logremos un embrión de mamut clonado lo transferiremos a una hembra en algún país de África”, explica.
Schuster señala otro camino: reconstruir el genoma del mamut modificando uno de elefante cuando se obtenga la secuencia completa de la especie extinta. “Es ciencia ficción con las herramientas actuales, pero mucho más factible que la otra técnica”, señala. ¿Cuándo tendrá esas herramientas? “En al menos diez años”, concluye.

 

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/

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El MAM de Moscú abre sus puertas al arte contemporáneo internacional

De apariencia neoclásica por fuera, el reformado Museo de Arte Multimedia de Moscú (MAMM) esconde en su interior el diseño en forma de espiral que el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright plasmó en su controvertida obra póstuma: el museo Guggenheim de Nueva York.
La principal diferencia entre ambos museos radica en la característica que al mismo tiempo les asemeja. Pese a que el MAMM mantiene el concepto de infinidad de la famosa espiral de la institución neoyorquina, ésta adopta trazos rectangulares que convierten al nuevo edificio en una réplica inusual.

Una mirada ecléctica del arte

Después de cinco años de obras, el antiguamente conocido como Casa de la Fotografía se tiñe de blanco nuclear y prácticamente dobla su espacio con nueve mil metros cuadrados que acogerán las obras de artistas contemporáneos de todo el mundo.
“Se trata de un complejo actual en el que vamos a reunir todas las facetas del arte en forma de exposiciones multimedia. Éste es el arte que nos trae el futuro”, dijo la directora Olga Svíblova.
A escasos metros del Kremlin, corazón histórico y político del país, el reformado museo se convierte en una instalación polivalente que acogerá proyecciones, conciertos, recitales de poesía, conferencias y obras de teatro.
“Vamos a mezclar todas las facetas del arte. El medio en que se presenta es irrelevante, pues lo que realmente importa es el mensaje que pretende trasmitir el artista”, señaló Svíblova.
Bajo esta premisa, el MAMM parece no sólo adoptar la imagen del Guggenheim de Wright (1867-1959) sino también el alma. Mientras que los museos estadounidenses organizan con frecuencia eventos para un público joven al margen de sus exposiciones, esta práctica es innovadora en Rusia.
El MAMM, diseñado por el ruso Andréi Vokov, ha roto las barreras de la arquitectura clásica y ahora pretende retar también al sistema tradicional de la extensa red de museos que conviven entre las tradicionales catedrales ortodoxas del espacio postsoviético.

Interior del MAMM

Las muestras de apertura

El MAMM se estrena con cuatro exposiciones temporales y en lo alto del cuadrilátero, en el séptimo piso, se encuentra una oda a Simon de Pury, el destacado marchante de arte francés convertido en fotógrafo.
Las instantáneas a gran escala del polifacético artista, a quien incluso la televisión estadounidense le dedicó su propio reality show, visten de color el blanco impoluto de la sala que marca el inicio del recorrido.
Pero si por algo destaca el MAMM, es por su archivo fotográfico, que reúne más de 80 mil imágenes de la vida rusa antes y después del colapso de la Unión Soviética. Desde que se fundara en 1996, este museo organiza dos bienales al año: una dedicada a la fotografía en general y la otra, a la moda.
Se encarga de proyectar a nivel internacional las carreras de fotógrafos rusos emergentes, algo que también hace con el resto de disciplinas que se muestran en sus instalaciones.
“El museo financia las obras de los artistas contemporáneos a cambio de que nos permitan exponer el resultado”, asegura Svíblova.
A los inestimables daguerrotipos y copias digitales del archivo del MAMM, se suma ahora un compendio de fotografías del ruso Gueorgui Petrusov (1903-1971). Amigo de quien fuera la alternativa rusa al modernismo, Alexandr Rodchenko, Petrusov captó a través de su cámara algunos de los momentos más publicados de la era soviética. Con Iósef Stalin en el poder, Petrusov mostró al mundo instantáneas de la Gran Purga, con la que se eliminó a muchos de los bolcheviques que tomaron parte en la revolución de la mano de Lenin; y captó los campos de trabajos forzados del Gulag. Las fotos se exponen en una sala oscura donde el único resplandor surge de los marcos iluminados de las imágenes de Petrusov.

Stalin en la calle

Espacio para el audiovisual

En el último de los niveles de la espiral se encuentra la exposición Les nouveaux électriques, un conjunto de arte fotográfico y audiovisual cedido por el Centro Pompidou de París.
“Desde el nacimiento del cine experimental, en los años 20, una generación de artistas proyectaba sus películas en salas de cine a un público que no se correspondía. Estas obras se dirigen a los seguidores del arte más que a los cinéfilos”, dijo Philippe-Alain Michaud, comisario del Centro Pompidou. La descomposición y la interacción del arte caracterizan esta muestra que tiene como leitmotiv los fuegos artificiales.
Con motivo del Año de España en Rusia, el MAMM acogerá las pinturas del artista Álex García. Además, los aficionados del arte podrán recorrer la obra del artista visual brasileño Vik Muniz, capaz de trabajar con materiales como chocolate, diamantes, deshechos o una exquisitez rusa como el caviar.
El eclecticismo distingue a la institución que expondrá todas las formas del arte contemporáneo que el hasta ahora clásico escenario museístico ruso había omitido.

Fuente: EFE reportajes

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Hecho de escritura

por Marina Porcelli

La publicación realizada en Uruguay (2008) de los manuscritos de Jacinto Ventura de Molina se suma al breve corpus de testimonios directos de afrodescendientes en América Latina durante el periodo colonial y alumbra, no sólo los estudios historiográficos sobre el tema, sino también esta figura excepcional que se sentía “llamado a escribir los asuntos de la nación” siendo abogado, historiador y filósofo. Y aún más: este grupo de papeles, fechados entre 1817 y 1837, da cuenta precisa de las salas de las naciones africanas en el Río de la Plata, asociaciones que, generalmente, el discurso hegemónico torna invisible o niega. El proyecto de Ventura de Molina está sustentado en la escritura: él es su propia letra y legitimación. A fuerza de palabra, de individualidad, construirá una vida que recorre la caída del Imperio español, la época independentista (argentina, uruguaya) y los primeros años de guerra civil. La fuerza de su escritura, en suma, se ubica en esa mediación: presentar a la esfera del poder peticiones y amparos y reclamos siendo abogado y miembro de la sociedad Congos de Cunga, ser, como lo llamaban, “defensor de los pobres”. Jacinto Ventura de Molina nació en Río Grande, en 1766. Su padre, comprado como esclavo por el español Josef Molina, en Colonia do Sacramento, obtuvo la libertad luego de salvarle la vida a su tutor; sin embargo, decidió quedarse para siempre a su servicio. Jacinto fue educado por el español, accedió a su biblioteca; después trabajó de zapatero y en 1775, se instaló en Buenos Aires, donde se casó con María Rufina Campana. Durante las invasiones inglesas en esa ciudad, la mujer, asustada, quemó los papeles de su esposo. Ya de vuelta en Uruguay, Jacinto fue tomado prisionero por las tropas porteñas que ocuparon Montevideo: la causa fue la lealtad a Molina y por extensión, su fidelidad a la corona española. Sin embargo, esto último no le impidió redactar los escritos virulentos contra la esclavitud, ni sostener, a comienzo de los años 20, que le fue otorgado el título de Licenciado en Reales Derechos por el Emperador de Brasil. El cargo fue reconocido por el gobierno uruguayo sólo diez años después. A ese periodo corresponden los escritos de Glorias de la caridad de Montevideo, y las defensas judiciales, creando, así, la fuente directa de información histórica más importante conocida hasta el momento sobre las asociaciones africanas en la región rioplatense. Con un discurso argumentativo algo barroco, plagado tanto de citas eclesiásticas como de viñetas cotidianas, con numerosas apelaciones al lector, Jacinto Ventura supo que ser autodidacta es el modo de inventarse a sí mismo, de ser escritor. Fue acusado de loco, recibió numerosas agresiones de corte racista: estos embistes sólo dan cuenta de la fuerza contundente de sus escritos, de la talla de la figura pública que construyó hasta su muerte, en 1837.

Fuente: laisladesancho.blogspot.com

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La biblioteca que se salvó del fuego

por Rafael Argullol

El 12 de diciembre de 1933, dos barcos de vapor, el Hermia y el Jessica, remontaron el río Elba con un cargamento de 531 cajas. Abandonaban el puerto de Hamburgo con el propósito de dirigirse a los muelles del Támesis, en Londres. En las cajas, además de miles de fotografías y diapositivas, estaban depositados 60,000 libros. En principio, se trataba de un préstamo que debía prolongarse a lo largo de tres años. La realidad es que los libros ya no emprendieron el viaje de regreso a su lugar de origen, consumándose así el traslado definitivo, desde Alemania a Inglaterra, de la Biblioteca Warburg, una de las empresas culturales más fascinantes del siglo pasado y quizá la que resulta más enigmática desde un punto de vista bibliófilo.
Como estamos mucho más habituados a las imágenes de libros en las hogueras, resulta difícil de imaginar el proceso contrario: la salvación de una gran biblioteca del acecho de las llamas. La de Alejandría fue incendiada varias veces, y tenemos abundantes noticias sobre quema de libros en cualquier época sometida al fanatismo, hasta el pasado más reciente. Por eso llama la atención lo ocurrido con la Biblioteca Warburg. Curiosamente, todo fue muy rápido, pese a que las negociaciones secretas entre los alemanes y británicos implicados en el plan de salvación de la biblioteca fueron largas y laboriosas.  A principios de 1933, Hitler alcanzó el poder, y a finales de ese mismo año los volúmenes que Aby Warburg había reunido en el transcurso de cuatro décadas ya se encontraban en su nueva morada londinense. Los acontecimientos se precipitaron, sometidos al vértigo sin precedentes de un periodo que culminaría en el mayor desastre de la historia. Los continuadores de la obra de Aby Warburg –pues este había fallecido un lustro antes– pronto advierten que será imposible proseguir con su labor bajo la vigilancia nazi. En consecuencia, empiezan los contactos destinados al traslado. Primero se piensa en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, donde escasean los fondos para el futuro mantenimiento. Después, en Italia, el lugar más adecuado de acuerdo con el contenido de la biblioteca, pero el menos fiable tras el largo gobierno de Mussolini. Finalmente, se impone la opción británica. Eric M. Warburg, hermano de Aby, escribió una crónica pormenorizada de las negociaciones que, como apéndice, se incluye en el recién publicado texto de Salvatore Settis Warburg Continuatus. Descripción de una biblioteca (Ediciones de la Central y Museo Reina Sofía). El relato nos introduce en una trama de alta intriga.
¿Por qué era tan singular la Biblioteca Warburg? Es difícil obtener una respuesta unívoca. De la lectura del libro de Salvatore Settis, así como de la del también reciente y muy recomendable ensayo de J. F. Yvars Imágenes cifradas (Elba), se desprende una suerte de paisaje de círculos concéntricos según el cual la misteriosa personalidad de Aby Warburg abrazaría la estructura de su biblioteca, del mismo modo en que los hilos de la telaraña no pueden comprenderse sin el instinto constructor del propio insecto. También las explicaciones, ya clásicas, de Fritz Saxl, Ernst Cassirer, Erwin Panofsky o E. H. Gombrich sobre el maestro de Hamburgo apuntan en la misma dirección. Lo que podríamos denominar el caso Warburg se refiere a un hombre que dedicó su vida a la formación de una biblioteca que, con el tiempo, sería muchos mundos al unísono: un edificio, construido en Hamburgo por el arquitecto Fritz Schumacher, que debía inspirarse en la elipse orbital de Kepler; un laberinto que atrapaba al visitante, según Cassirer; una colección organizada de acuerdo con criterios sutiles y completamente heterodoxos, todavía no enteramente dilucidados; un polo espiritual que magnetizaba a cuantos se acercaban y que daría lugar, primero en Alemania y luego –póstumamente respecto al fundador– en Reino Unido, a la más prestigiosa tradición contemporánea en el territorio de la Historia del Arte.
En el centro de la telaraña, el hombre, Aby Warburg, continúa siendo un misterio, alguien mucho más evocado que leído, a pesar de que últimamente crece la edición de sus escritos, incluido su crucial Atlas Mnemosyne (Editorial Akal), comparado, con razón, por Yvars con el Libro de los pasajes de Walter Benjamin. De Aby Warburg siempre se recuerdan dos circunstancias que acotan su trayectoria vital. De sus últimos años se saca a colación la enfermedad nerviosa que motivó su internamiento en un sanatorio y, en el otro extremo de su biografía, se alude al adolescente que, en un gesto bíblico, renunció a su primogenitura en el seno de una familia de la gran burguesía hamburguesa a condición de que, en el futuro, siempre dispusiera de los fondos necesarios para adquirir cuantos libros quisiera. A los 13 años, la edad en que se produjo esa renuncia, Aby parecía haber adivinado ya sus dos pasiones futuras: coleccionar libros y organizar de manera revolucionaria su colección. El resultado fue, sobre todo después de la construcción del edificio que obedecía a sus innovadores criterios, una biblioteca radicalmente distinta a las demás.
Las estanterías de la Biblioteca Warburg reunían volúmenes que guardaban entre sí “afinidades electivas”, lo cual suponía extraños alineamientos de arte, medicina, filosofía, astrología o ciencias naturales alrededor de unas imágenes simbólicas que, aisladas en cada especialidad, perdían su fuerza genealógica. Así, por ejemplo, y para horror de los historiadores ortodoxos, en los paneles del Atlas Mnemosyne Warburg juntaba motivos alegóricos, fragmentos de cuadros, emblemas esotéricos, fórmulas matemáticas o grabados sobre la circulación sanguínea en un solo plano de múltiples relaciones. Gracias a esas “afinidades electivas”, el historiador podía excavar el pasado a través de múltiples túneles que se iban entrecruzando en el subsuelo de la memoria (Mnemosyne era el frontispicio que presidía la Biblioteca Warburg). Esta idea, susceptible de ser aplicada a toda la historia de la cultura, era particularmente importante al tratar de identificar las fuentes antiguas del arte renacentista, como demostró el mismo Aby Warburg con sus extraordinarias radiografías de El nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli. Sus discípulos experimentaron pronto que su biblioteca, lejos de ser un archivo inerte, era un organismo vivo que trasladaba a la imaginación por las diversas islas del conocimiento.
Lo que los dos barcos de vapor transportaban aquella gélida mañana de diciembre de 1933 no eran sólo miles de libros cuidadosamente escogidos a lo largo de décadas, sino la semilla de una sabiduría singular que daría frutos magníficos. Parece que la decisión del municipio de Hamburgo de prestar por tres años la Biblioteca Warburg irritó sobremanera a la Cancillería del Reich en Berlín. Empezaban las hogueras por todas partes y, desde luego, era escandaloso que se hubieran escapado sigilosamente 60,000 posibles víctimas.

 

Fuente: http://www.elpais.es

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