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Museo del Prado, versión para iPad

Con motivo del Día del Libro, que se celebró el pasado martes 23 de abril, el Museo del Prado lanza la ´Guía del Prado para iPad´, la primera aplicación oficial del Museo, una nueva herramienta para profundizar en su colección permanente.
La nueva app está disponible en cinco idiomas, español, inglés, francés, italiano y portugués, y permite compartir el acceso del ‘corazón’ de la Colección a todo el público interesado a través de 400 obras con imágenes y textos sintéticos redactados por un equipo de especialistas coordinado por el Museo.

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En abril de 2008, el Prado presentó La Guía del Prado en edición impresa, de la que ya ha puesto en circulación más de 240,000 ejemplares. En abril de 2013 se convierte en el primer museo que actualiza su guía completa en este soporte app.

El corazón del Prado
La obras aparecen presentadas de forma cronológica en una clasificación por escuelas internacionales: española, italiana, flamenca, holandesa, francesa, alemana y británica, a las que se añaden dos capítulos dedicados a obras sobre papel, escultura y artes decorativas. Esta selección refleja las diferencias que existen entre las escuelas y los artistas representados en el Museo, donde ocupa un lugar esencial Velázquez y los pilares de las colecciones: Goya, El Greco, Tiziano, El Bosco y Rubens.
Además, una selección de 50 obras maestras incluyen imágenes de gran tamaño que permiten navegar en ellas, y un acercamiento a la obra superior incluso al que se consigue en la visita en el Museo. Y como valor añadido, las imágenes de las traseras de los trípticos y dípticos, como el Jardín de las delicias, la Adoración de los Magos o el Carro de heno del Bosco, no visibles en las salas de exposición.
Otro valor añadido se encuentra en los cinco recorridos temáticos del Museo que se ofrecen: ’50 obras maestras’, ‘Velázquez’, ‘Pintura veneciana’, ‘Princesas’ y ‘Animales del Prado’. Estas propuestas permiten situar las obras en el Museo, preparar una visita, enriquecer el conocimiento de la colección con una visita temática o descubrir una forma entretenida de acercar el Prado a los niños a través de temas como los animales o las princesas.
El acceso al contenido se puede realizar por el índice de colecciones y por el de artistas. Cuenta con la posibilidad de guardar y seleccionar las obras o los artículos que al lector le parezcan más relevantes en la sección de ‘Favoritos’, así como la de compartir los contenidos en las redes sociales a través de enlaces directos desde las fichas de las obras.
* En el Appstore, la app se ofrece con un precio de 139 pesos mexicanos.
Fuente: http://www.hoyesarte.com

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Acceso libre y amplio al conocimiento científico

ANTAÑO, LOS PIRATAS MERODEABAN por las rutas marítimas para robarse los cargamentos de los comerciantes legítimos. Hoy, una nueva piratería prevalece –y se aplica a lo más fundamental para el destino de la civilización: el conocimiento.
Este problema se puso de manifiesto en febrero de 2012, cuando más de 8,000 científicos protestaron contra el comportamiento restrictivo de una editorial científica líder. Esencialmente, se opusieron a que las revistas grandes monopolicen su ciencia publicada, la especulación y la imposición de grandes cuotas y las restricciones sobre el acceso público a la ciencia.
Más de las tres cuartas partes de la ciencia del mundo son financiadas por el público en general, a través de los impuestos recaudados por los gobiernos nacionales, y con la intención de generar un beneficio público. Esto hace del público el propietario principal de la investigación científica. Sin embargo, las casas editoriales científicas y la propiedad intelectual (PI) ‚propietarios‘ afirman que tienen el control exclusivo sobre estos nuevos conocimientos – y todo el mundo debe pagar para verlos o utilizarlos.
Trate usted de descargar un artículo científico generado con fondos públicos del sitio web de una revista científica importante. Si no está suscrito, se le pedirá que desembolse $30 dólares o más para acceder a la ciencia previamente pagada con sus impuestos. A los científicos que escribieron el documento se les pide pagar cientos de dólares para su publicación, que sale de su dinero obtenido de la subvención pública. Por lo tanto, las editoriales académicas de hoy picotean al público de ida y vuelta.
Pero hay un problema más serio en juego –y es fruto de un importante principio descrito por el jurista y filósofo del siglo XVIII Jeremy Bentham, quien señaló que era casi imposible para el público acceder a la ley, a menos que primero contratase a un abogado. Argumentó que el acceso libre a las leyes era una libertad fundamental y que todos tenemos el derecho de conocer las reglas por las que se rigen, sin necesidad de un intermediario que perciba abultados honorarios. Desde el advenimiento de Internet se han hecho accesibles y gratuitos los documentos legales más importantes en todo el mundo.
De igual manera, el razonamiento de Bentham puede aplicarse a la cuestión de la ciencia financiada con fondos públicos. El conocimiento es una libertad básica y un derecho, no un bien privado. Históricamente, tanto la Sociedad Real Británica como la Academia Francesa fueron fundadas bajo el principio de compartir libremente el conocimiento científico entre la humanidad por el bien general. Este es un ideal fundacional de la ciencia que está siendo rápidamente prostituido y contaminado en la gran época de la ´libre empresa´.
Hoy en día, una gran cantidad de intermediarios –incluyendo editores, abogados y administradores de las universidades e instituciones de investigación– están trabajando duro para invadir el derecho del público a la ciencia y para obligarnos a pagar por el acceso a nuevos conocimientos. Se trata de un ideal fundamental de la ciencia que está siendo prostituido y manchado en la gran era de la ‘libre empresa’. El movimiento Open Science representa un intento incipiente de TI y los científicos de biotecnología para resistir esta tendencia negativa.
Como la mayoría de las revistas científicas tienen poca circulación y cobran altas tarifas, constituyen un obstáculo a la libre circulación del conocimiento científico financiado con fondos públicos en la era de Internet. El conocimiento que necesita con urgencia la humanidad para hacer frente a las enfermedades, el cambio climático, la pobreza, la seguridad, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, el hambre, etc., que puede salvar y mejorar millones de vidas, acelerar el crecimiento económico global y mejorar la sustentabilidad, se está guardando bajo llave y se explota de manera privada. Gran parte de ese conocimiento se está desperdiciando.
Más que cualquier otro elemento, el conocimiento define la prosperidad y el progreso de las sociedades. Y de esto se deduce que entre más obstáculos, gravámenes y estafas se impongan al conocimiento, lo menos eficazmente se diseminará, serán menos los beneficios que generará y tomará mucho más tiempo en aplicarse. Esto daña los intereses de la sociedad y reduce el valor de la inversión pública en ciencia.
Superficialmente, la piratería de la ciencia puede parecer sólo un nuevo caso de triunfo de la codicia privada sobre el bien público, de la misma calaña con que nos pegó la crisis financiera mundial. La mayoría de los editores académicos, abogados de propiedad intelectual y universidades se opondrá a esta caracterización, alegando que darles el control privado de los conocimientos les permite asegurar que sean comercializados y aplicados. Este es un argumento enraizado en intereses creados y con poca evidencia de apoyo.
Con esa postura se ignora por completo la visión alternativa: que el acceso amplio y gratuito al conocimiento científico a través de Internet va a generar mayores beneficios económicos, sociales y ambientales –especialmente en los países más pobres– para toda la humanidad y el planeta que habitamos. Esto fue ilustrado por la Revolución Verde, que distribuyó gratuitamente avanzados conocimientos agrícolas en todo el mundo, sentando las bases para los modernos milagros económicos de China y la India.
Es el modelo actual de publicación científica y gestión de la PI lo que está enfermo –no el acto de publicación en sí. Por el bien de la humanidad frente a un futuro difícil y peligroso, esto tiene que cambiar.
Fuente: http://www.cosmosmagazine.com/
Traducción de Mariano Flores Castro

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La escritura Lineal B

por Héctor Ruiz

Uno de los desciframientos más espectaculares tras el gran hito de Champollion con los jeroglíficos egipcios fue probablemente el de la escritura lineal B. Esta historia reúne todos los ingredientes para escribir un emocionante relato de suspenso: unas ruinas de una civilización mitológica, una investigadora que murió cuando estaba a punto de obtener la clave del desciframiento, un joven arquitecto que también murió trágicamente poco después de lograr este hito, la carencia total de textos bilingües u otras ayudas para iniciar el desciframiento, y una gran dosis de intuición, perseverancia y rigor como principal método hacia el éxito. Entender las escrituras de la época de la gloriosa Troya y el ambicioso rey Agamenón era una recompensa que bien valía la pena.
“Lineal B” quizás no sea un nombre muy romántico para un tipo de escritura. Tampoco lo es el de su posible predecesora, la lineal A. Pero obviamente estos no serían los nombres que usarían para designarlas sus hablantes, los habitantes de la Grecia continental y la isla de Creta de las épocas minoica (3000-1600 a.C.) y micénica (1600-1100 a.C.).
La lineal B, concretamente, apareció hacia el 1600 a.C. como evolución de la lineal A, según coinciden muchos investigadores. De los 87 símbolos que la componen, 64 provendrían de la lineal A y el resto, 23, serían de creación propia. Se trata de una escritura silábica, donde cada símbolo representa dos sonidos, normalmente una consonante seguida de una vocal. También cuenta con algunos ideogramas que representaban palabras enteras muy utilizadas: hombre, mujer, oro, vaca, etc.

Muestra de la Lineal B

Un pasatiempo como cualquier otro
En 1936, un jovencito inglés de 14 años llamado Michael Ventris asistía entusiasmado a una conferencia del eminente arqueólogo Sir Arthur Evans, famoso por haber descubierto en 1900 en la isla de Creta la civilización que probablemente inspiró los mitos griegos del rey Minos y el laberinto del minotauro. Entre sus descubrimientos destacaba el palacio de Cnossos; precisamente sus laberínticos aposentos hicieron que lo identificara con el famoso palacio de Minos de las leyendas mitológicas y que bautizara todos los restos de aquella cultura como minoicos. Los hallazgos de Evans incluían una gran cantidad de tabletas de arcilla con unas extrañas inscripciones: por su antigüedad dedujo la existencia de dos tipos de escritura que denominó lineal A y lineal B (también encontró un tercer tipo de cariz jeroglífico). El arqueólogo confesó que hasta la fecha nadie había sido capaz de descifrarlas y esto fascinó al joven Ventris, muy aficionado a las lenguas clásicas. En aquel mismo momento, decidió que trataría de resolver el misterio. Y así, desde aquel mismo día, dedicó sus ratos libres a estudiar las herméticas escrituras que debían encerrar numerosas historias apasionantes sobre las raíces culturales de occidente.
En un principio, Ventris se dejó llevar comprensiblemente por las hipótesis de Arthur Evans, quien afirmaba autoritaria y rotundamente que la lengua de la cultura minoica no debía tener ninguna relación con el griego, pese a algunas pruebas que así lo sugerían. De esta manera, la primera intuición de Ventris fue que aquellas escrituras podrían tener alguna relación con el etrusco. A los 18 años publicaba su primer artículo siguiendo esta hipótesis. Pero pronto se dio cuenta de que cometía un error, y empezó a buscar otras lenguas clásicas que pudieran resultar afines.
Finalmente, en contra de la opinión de Evans y de la mayoría de los arqueólogos de la época, Ventris apostó por el griego: ¿podría ser que aquella escritura no hiciera otra cosa que esconder la lengua griega detrás de un sistema anterior a la invención del alfabeto griego clásico? Todos sus esfuerzos se dirigieron desde entonces en esa dirección. De hecho, en 1936 se habían encontrado más tabletas con inscripciones de lineal B en el mismo continente griego, cosa que contradecía las teorías de Evans, el cual creía que sólo sería utilizado en la isla de Creta, y hacía pensar en la posibilidad de que se tratara realmente de un protogriego.

El legado de una investigadora
En los Estados Unidos, una arqueóloga llamada Alice Kober había estado estudiando la lineal B al margen de las ideas autoritarias de Arthur Evans. Para tratar de descubrir la lógica escondida tras los símbolos, había construido tablas donde unía aquéllos que parecían tener una fuerte relación gramatical. Durante la tarea, había notado que un buen número de palabras tenían raíces y sufijos comunes. Esto la llevó a pensar que se trataba de una lengua con declinaciones, como el latín o el griego, con nombres que cambian su final según la función que hagan en la frase. Pero a veces encontraba símbolos en medio de las palabras que no parecían formar parte ni de la raíz ni del sufijo de las palabras. Dado que este efecto se observaba en otras lenguas conocidas, Kober pensó que probablemente se trataran de sílabas “puente”: sílabas cuyo inicio formaría parte de la raíz, y cuyo final, del sufijo. Así dedujo que la lineal B debía de ser una escritura silábica, cosa que parecía coherente con el hecho de que el número de caracteres no era lo suficiente pequeño como para ser fonética (un símbolo para cada sonido) ni lo suficiente grande como para ser logográfica (un símbolo para cada palabra). Cada carácter representaría, pues, una sílaba.
De este modo pudo determinar qué caracteres compartían los mismos sonidos iniciales y finales, y construyó una tabla ordenándolos. Por ejemplo, en aquellas palabras que tenían una misma raíz y diferentes caracteres puente, deducía que el primer sonido de la sílaba puente era el mismo. Las palabras, en cambio, que compartían el mismo sufijo, permitían conocer equivalencias del sonido final de diferentes caracteres puente. No obstante, no podía saber de qué sonidos concretos se trataba. Desgraciadamente, con la clave de todo el misterio casi en sus manos, Kober murió a causa de un cáncer en 1950, a los 43 años de edad. Sus trabajos servirían para que años después, un aficionado resolviera el rompecabezas que nadie había sido capaz de solucionar durante más de medio siglo.
Con los notables descubrimientos de Kober –y otros indicios que ya había establecido el mismo Arthur Evans, como que la lineal B contenía algunos ideogramas que representaban conceptos de forma explícita–, Ventris se puso a trabajar sin descanso. Si daba por buenas las hipótesis de Kober, hacía falta atribuir sonidos concretos a las sílabas que escondían aquellos caracteres.
Su intuición, esta vez muy acertada, fue la de pensar que algunas palabras debían de hacer referencia a topónimos, es decir, a nombres de ciudades, pueblos o accidentes geográficos.
Imaginó que las tabletas de arcilla encontradas en Creta debían de hacer referencia a lugares de aquella isla, y así empezó a comparar, de forma sistemática, minuciosa y paciente, una gran cantidad de palabras de la lineal B con los nombres griegos de varias ciudades de la isla.
Finalmente, el esfuerzo y la dedicación dieron sus frutos. Ventris encontró palabras que coincidían perfectamente con algunos topónimos y así acababa de descifrar los primeros caracteres de la hermética lineal B. La reacción en cadena entonces fue inevitable y Ventris demostró que, efectivamente, la lengua cifrada en aquella antigua escritura no era ni más ni menos que el griego.
El 1º de julio de 1952, en una entrevista para la radiodifusora BBC, Ventris daba a conocer al mundo sus descubrimientos. Unos días más tarde, John Chadwick, un gran especialista en lenguas clásicas, lo contrataba para completar aquel maravilloso hito.
Por desgracia, Ventris no pudo disfrutar demasiado tiempo de su éxito: en septiembre de 1956 sufría un accidente de coche y moría en el acto.
¿Pero qué decían las tabletas de arcilla?
Una vez traducidas, las tabletas revelaron un montón de información cotidiana: inventarios agrícolas, información burocrática, transacciones comerciales, movimientos militares, etc. Así, proporcionando información sobre el día a día de la vida de los antiguos griegos de la época micénica, no permitió conocer mejor su cultura y sociedad.
Pero la gran aportación de aquellas traducciones, que demostraban que la lengua que codificaba la lineal B era un griego arcaico, subyace en el hecho que se demostraba que los micénicos no eran invasores del norte, sino antecesores de los griegos; y que la lengua griega tiene una antigüedad de 3,600 años, constituyendo una de las lenguas vivas más antiguas de la humanidad.

Fuente: http://www.portaleureka.com/

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Hecho histórico: CERN encuentra el bosón de Higgs

Part of the LHC at CERN, an experimental endeavor

Part of the LHC at CERN, an experimental endeavor (Photo credit: Wikipedia)

Hace unos días ha concluido un evento histórico. Los dos grandes experimentos del LHC, CMS y ATLAS, han presentado sus resultados basados en el último período de toma de datos. Ambos experimentos han observado una clara señal mostrando la existencia de una nueva partícula con una masa cerca de 126 GeV (unas 130 veces la masa de un protón), lo que parece ser el bosón de Higgs.
Primero habló Joe Incandela, vocero de CMS, quien mostró los diferentes canales (formas de decaimiento) estudiadas en CMS las que mostraron un exceso de eventos respecto a los esperados si no hubiese bosón de Higgs. La significancia de este exceso en casi todos los canales llega a 4.9\sigma (aunque en ciertos canales llega a 5\sigma) lo que produjo la euforia de la audiencia en el auditorium del CERN: un largo aplauso celebraba la nueva partícula descubierta por CMS. Luego fue el turno de ATLAS, cuyos resultados fueron presentados por su vocera Fabiola Gianotti. Un poco más técnica (y usando Comic Sans), la segunda charla fue algo más lenta pero la espera valió la pena ya que ATLAS observó un exceso completamente consistente con CMS con una significancia de 5\sigma a lo que la audiencia nuevamente respondió con un tremendo y largo aplauso, celebrando la confirmación del descubrimiento de la nueva partícula. Tanto ATLAS como CMS han hecho públicas declaraciones oficiales (en muchos idiomas!) con más detalles.

Datos de ATLAS y CMS muestrando un “bulto” (bump) cerca de 126 GeV que dio a todos piel de gallina, ese exceso es lo que todos queríamos ver!

Quienes siguieron este evento en vivo pudieron presenciar lo eufóricos que estaban los científicos: la observación independiente en dos experimentos de la misma señal con una significancia tan robusta no es algo que se observa muy seguido. Además esta nueva partícula descubierta cumple con las condiciones para ser el tan anhelado bosón de Higgs. Sin embargo hay que notar que ninguno de los dos experimentos se proclamó descubridor del Higgs, sólo celebran el descubrimiento de una nueva partícula que se parece al Higgs ya que no sabemos con certeza que lo sea, determinar la identidad de esta nueva partícula tomará un poco más de tiempo. De todas formas nadie pone en duda que el Higgs ha sido finalmente encontrado. Este anuncio es un hecho histórico y fue demasiado emocionante seguirlo mientras ocurría. Recuerdo que el 4 de julio de 1997 seguí de cerca el descenso de la sonda Mars Pathfinder sobre Marte, nunca imaginé que exactamente 15 años más tarde estaría siguiendo el anuncio más importante de la física de partículas en décadas. Tanta es la emoción que hoy nadie se queja de que al bosón del Higgs le llamen partícula de dios.

Qué es el bosón de Higgs?

De la misma manera que los químicos usan la tabla periódica de los elementos con todas las propiedades para construir moléculas, los físicos tienen una tabla periódica de partículas elementales, y la teoría que las describe se llama Modelo Estándar. Este modelo es una construcción matemática que debe verificarse. El modelo predice que deben existir 16 partículas diferentes, las 16 han sido observadas en diferentes experimentos lo que convierte al modelo estándar en un logro teórico monumental que funciona muy bien describiendo la naturaleza. Sin embargo el modelo estándar predice algo que no se observa: nos dice que todas las partículas tienen masa cero (lo cual obviamente no es cierto). En los años 60 varios físicos encontraron una solución a este problema que permitía preservar todas las propiedades del modelo estándar. Ellos postularon que el universo debería estar permeado por una sustancia (campo de Higgs) que haría que las partículas adquieran masa y que si esta idea es correcta debería existir una nueva partícula. Esa partícula se llama bosón de Higgs.

Bosón de Higgs y campo de Higgs

A pesar de que suenan muy parecido, no son la misma cosa. En teoría, el campo de Higgs es una sustancia que llena cada rincón del universo, no podemos verla, sentirla, olerla, pero podemos medir su efecto: hace que las partículas tengan  masa (al igual que no podemos ver el viento pero sí medir sus efectos). Una buena analogía para el campo de Higgs es cuando estamos bajo el agua, la que permea todo a nuestro alrededor. Para comprender cómo las partículas tienen masa gracias al campo de Higgs es importante entender que la masa de una partícula es una medida de su inercia, o cuánto le cuesta moverse. De la misma manera que cuando estamos bajo el agua nos cuesta movernos, cuando las partículas se propagan en el campo de Higgs les cuesta moverse, el cuánto les cuesta es lo que llamamos la masa de la partícula.

Y entonces, qué es el bosón de Higgs? Si bien no podemos ver el campo de Higgs algo que podemos hacer es perturbarlo, tratar de hacerle algo para que manifieste su presencia. Así como no vemos el aire pero si aplaudimos cerca de una vela, ésta se apagará porque perturbamos el aire a su alrededor. Volviendo al ejemplo de estar bajo el agua, si aplaudimos fuertemente bajo el agua generaremos pequeñas corrientes que producirán efectos observables, como el movimiento de un alga cercana (o espantar a los peces). En esta analología, el agua es el campo de Higgs, el aplauso es la colisión de un par de partículas (dos protones en el caso del LHC) y la corriente o perturbación (los físicos le llaman excitación) del agua es el bosón de Higgs. En otras palabras, el campo de Higgs permea el universo haciendo que a las partículas les cueste moverse (esto significa que tengan masa), y una excitación de este campo es el bosón de Higgs. Generar corrientes con aplausos bajo el agua no es tarea fácil, el mismo problema enfrentan los físicos usando un generador de aplausos bastante grande y costoso (el LHC).

Ahora, cuáles serían los efectos observables si se crea un Higgs? Al ser una partícula pesada (cientos de veces la masa de un protón), el Higgs es inestable y decae rápidamente en otras partículas, esas son las partículas que hay que buscar. Estos restos del Higgs serían el espantar los peces en la analogía. El LHC es una máquina que genera fuertes aplausos (colisiones de partículas) bajo el agua (en el campo de Higgs) y los detectores como ATLAS y CMS buscan ver si los peces son ahuyentados (los efectos de las excitaciones del campo de Higgs).

Peter Higgs entrando a un salón lleno de periodistas que bloquean su paso (ilustración: Le Temps)

¿Cómo el campo de Higgs le da masa a las partículas?

Como señalaba antes, la masa de una partícula de una medida de cuánto le cuesta moverse y es campo de Higgs hace que ciertas partículas se muevan más lentas que otras. Por ejemplo, imaginemos un salón lleno de periodistas uniformemente distribuidos representando el campo de Higgs. De pronto uno de los meseros (un perfecto desconocido) entra en el salón. A ningún periodista le llama la atención y el mesero podrá moverse de un lado del salón al otro sin mucho problema, los periodistas apenas bloquean su paso. La interacción del mesero con los periodistas (el campo de Higgs) es pequeña y por eso puede moverme fácilmente. En este ejemplo el mesero representaría una partícula con poca masa, es decir, que apenas interactúa con el campo de Higgs. Por el contrario si imaginamos a un personaje famoso, como Peter Higgs en estos días, veremos (y justamente vimos hoy) que los periodistas se abalanzarán sobre él para hablarle, tomarle fotos, etc. A Peter Higgs le costará bastante moverse a lo largo del salón, irá muy lentamente de un lado para otro debido a su interacción con los periodistas que no lo dejan avanzar. En este caso, Peter Higgs representa a una partícula con mucha masa, es decir, una partícula que interactúa mucho con el campo de Higgs (los periodistas) y por lo tanto le cuesta más moverse.
Notar el detalle importante y sutil de que es el campo de Higgs el que da masa a las otras partículas, no el bosón de Higgs. Este último es sólo una consequencia de que el campo de Higgs exista.

El anuncio de hoy

El ambiente estaba bastante preparado para un anuncio importante, los rumores y muchos otros factores hacían de este seminario algo especial, sin embargo también estaba la posibilidad de que todo fuera una cortina de humo. Ante las críticas por el “no anuncio” en diciembre y el drama que fueron los neutrinos superlumínicos, CERN no podía darse el lujo de jugar así con los medios. Afortunadamente todo salió bien y el gran anuncio fue hecho. Se descubrió una partícula nueva que cumple con los requisitos para ser el bosón de Higgs. No sólo fue observada con una significancia que permite hablar de descubrimiento sino que también fue verificado independientemente por dos experimentos. Dada la importancia de esta búsqueda una de las cosas muy claras al diseñar el LHC era que dos experimentos independientes con diferentes tecnologías debían construirse, esta sana competencia serviría como una buena manera de chequear resultados.

Higgs o no Higgs

Aunque ya en todo el mundo se celebra el descubrimiento del bosón de Higgs, los científicos son muy cautelosos de hablar sólo de un nuevo bosón, pero no le ponen un nombre. El motivo es que con la información disponible en este momento no se puede afirmar con certeza que se trate de Higgs. Además hay teorías alternativas al modelo estándar que también contienen partículas similares al Higgs por lo que los científicos prefieren esperar a confirmar las propiedades de la nueva partícula. Sabemos que es un bosón (tiene espín cero) por las partículas en las que decae, pero podría existir un bosón inesperado que decae de la misma forma, por ello los físicos prefieren ser conservadores y no llamarlo Higgs todavía, aunque nuevamente… casi no hay duda de que el Higgs ha sido encontrado.

El modelo estándar como una catedral de legos

Como Fabiola Gianotti dijo al final de su presentación: “esto es sólo el principio”. Por un lado hay que identificar completamente a este nuevo bosón, una de las tareas más importantes que tomará varios meses. Después es necesario medir con detalle sus propiedades ya que de confirmarse que es el goddamn Higgs querremos saber todo acerca de él! Además esto completaría el modelo estándar, el que siempre he visualizado como una catedral construída con legos. El modelo estándar es la construcción matemática que ha guiado a los físicos de partículas en los últimos 30 años. Algunas piezas (partículas elementales) ya se conocían entonces, pero muchas otras eran sólo una idea basada completamente en la bella estructura matemática y poder predictivo del modelo estándar. Los físicos teóricos han sido los encargados de escribir las instrucciones de cómo armar las piezas mientras que los experimentales buscan las piezas faltantes así como también ponen a prueba las instrucciones inventadas por los teóricos. Con los años se verificó la existencia de cada una de las 16 partículas que forman la materia (seis quarks y seis leptones), los descubrimientos más recientes fueron el top quark en 1995 y luego en 2000 fue descubierto el neutrino tau. Así cada nueva pieza de este lego permitió verificar los detalles de esta catedral que es el modelo estándar. Hasta hoy, faltaba la última pieza y hace décadas que se busca en el fondo de la bolsa para ver si el fabricante (la naturaleza) incluía esta pieza o no. De no encontrarla sería necesario cuestionarse si la catedral que hemos armado es la estructura apropiada o si con las mismas piezas puede armarse algo diferente. Hoy ATLAS y CMS nos han confirmado que hay otra pieza, una nueva pieza, lo que falta por comprobar es que esa pieza calza en el espacio que falta por completar de nuestra catedral. Podría ocurrir que esta sea una pieza de un set diferente y por lo tanto tendremos que replantearnos el set instrucciones que ha sido desarrollado en estas décadas.

Francois Englert y Petter Higgs, los favoritos a quedarse con el Nobel.

¿Y qué pasa si se verifica que este nuevo bosón es el Higgs?

Primero celebraremos nuevamente (hoy ya es día de fiesta para la comunidad científica) y tendremos la confirmación de que nuestra catedral (el modelo estándar) está bien armada. Es importante destacar que si bien el modelo estándar está a un paso de verificarse completamente, no es una teoría final ya que no es capaz de explicar por ejemplo la gravedad (y muchas otras cosas). El modelo estándar sólo describe tres de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. Además el Higgs no explica la materia oscura ni el origen del universo (como ya he leído por ahí), el descubrimiento del Higgs nos muestra que nuestra hermosa catedral describe apropiadamente a las partículas, pero no resuelve muchos de los misterios que los científicos tratan de aclarar. Es es un paso muy importante, pero no le demos al Higgs propiedades mágicas que resolverán todos los misterios, la naturaleza no es tan simple.

Al final del seminario pudo verse a un emocionado Peter Higgs junto a sus compañeros François Englert, Gerald Guralnik y Carl Hagen (algunas de las mentes detrás de la teoría hoy aparentemente verificada), quien agradeció a los científicos del LHC por darle la oportunidad de vivir este día. No me canso de decirlo, jornada histórica y de gran significado para quienes estamos en el mundo de la física de partículas. Aunque siempre declaré que no esperaba un descubrimiento como este ni tan pronto, fue imposible no sentir la emoción con este logro colosal de los experimentales de CMS y ATLAS. Durante el seminario puede interactuar con mucha gente a través de Twitter y como alguien dijo, parecía niño abriendo regalos navideños. Estoy seguro que mucha gente se sintió así de emocionada. Un evento espectacular, esta fecha quedará marcada en los libros de historia.

Fuente: http://conexioncausal.wordpress.com/2012/07/04/

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La @rroba: símbolo de modernidad con más de 500 años de antigüedad

por Laura Ivonne Quiroz Castillo

Hoy día es de uso cotidiano en Internet, y por ello se le ha relacionado estrechamente con los medios electrónicos, las nuevas formas de comunicación, y por ende, con la modernidad. Desde los noventas, década en la que se popularizó el Internet, este símbolo ha venido a revolucionar, el mundo de hoy.

Sin embargo, la @ ha sido usada de formas distintas a lo largo de cinco siglos de historia: como unidad de medida, de uso comercial, de uso informático y de programación, incluso se ha planteado como una solución económica al referirse a los géneros masculino y femenino en el lenguaje escrito del español y el portugués. Esto lo ha llevado a formar parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de Nueva York como una pieza de arte y diseño (¿moderno?).

Una palabra árabe con grafismo medieval

Ni la palabra “arroba” ni su símbolo “@” son recientes. Ambos han sido empleados desde la Edad Media, siendo las evidencias documentales más mencionadas la taula de Ariza de 1448, donde se registra una entrada de trigo en el Reino de Aragón desde Castilla empleando la arroba (@) como unidad de medida; y una carta enviada por el mercader italiano Francisco Lapi, en el año 1536, desde Sevilla a Roma, en la que se menciona: «Así una @ de vino, que es 1/13 de un barril, vale 70 u 80 ducados…».

La arroba era una unidad de medida tanto de masa como de volumen dentro del Sistema Aragonés de Pesos y Medidas. El término tiene su origen en el árabe (ar-rub), que significa “la cuarta parte”, y designaba la cuarta parte de un quintal o fanega, lo que correspondería aproximadamente a 100 libras, y por lo tanto, una arroba a 25 (11.5 -12.5 kg). El uso de la arroba como unidad de medida se extendió desde España y Portugal hacia Hispanoamérica y Brasil, hasta que cayó en desuso en el siglo XIX, debido a la adopción del Sistema Métrico Decimal como sistema de medidas común a nivel internacional.

En cuanto al símbolo @, se trata de una ligadura hecha por los copistas del medioevo, la cual cumplía una función de economía caligráfica, ya que es la fusión en un solo trazo de los caracteres de la preposición latina ad (a, hacia, hasta) o la conjunción at (al), de la cual obtiene su nombre en inglés.  El símbolo no sólo representaba la unidad de medida arroba, sino también era empleado en los registros mercantiles de las naves de carga que atracaban en las costas árabes y españolas; su significado era “al precio de” y era conocido tanto en el mundo árabe como el grecolatino.

¿Cómo llegó hasta nuestros días?

El signo de la arroba pudo haber desaparecido en el siglo XV con la invención de la imprenta por Gutenberg; pero logró sobrevivir gracias a que en el Renacimiento se continuó usando como manera de vincular el número de productos de una factura con el precio por unidad. De esta forma, 12 @ 3£ significaba ‘12 unidades (de determinada mercadería) a tres libras cada una’.

Este uso se extendió por el norte de Europa, sobre todo en Inglaterra, donde la arroba con frecuencia representaba la preposición inglesa at en los registros comerciales.

Con el desarrollo industrial y tecnológico ocurrido desde fines del siglo XIX, el símbolo @ fue adoptado por la física en el mundo anglosajón, como en la frase: «100 psi @ 2000 rpm» (100 libras por pulgada cuadrada a 2000 revoluciones por minuto). Gracias a ello, cuando se inventó la máquina de escribir, a fines del siglo XIX, el símbolo de la arroba fue incluido en su teclado, y por lo tanto, también se incluyó en el de las computadoras personales en la segunda mitad del siglo XX.

Y nos enredamos con la @

No fue sino hasta 1971, con el surgimiento del correo electrónico cuando empezó el uso del signo como lo conocemos ahora.

El mérito de introducir la @ a Internet se le atribuye al ingeniero estadounidense Ray Tomlinson con la invención del correo electrónico, todavía en los tiempos de Arpanet, el antecesor de la red de redes, a principios de los años setenta. Tomlinson decidió incorporar la arroba justo entre su nombre y el servidor que debía recibir el mensaje. Eligió este símbolo como el más idóneo, ya que estaba presente en los teclados, no aparecía en los nombres propios de personas ni de servidores, además de que no era muy utilizado, y de este modo, no se daría lugar a confusiones.

Con el paso del tiempo y a medida que Internet y el correo electrónico se popularizaron y alcanzaron millones de usuarios, se diseñó un protocolo estándar para el correo electrónico en todo el mundo y se estableció que el formato universal para las direcciones de e-mail sería usuario @ servidor.

Desde entonces el signo de la arroba se universalizó hasta formar parte del propio vocabulario de los internautas. Por ejemplo, en foros virtuales la @ es usada para indicar una respuesta; por ejemplo @Ana para responder a un comentario previo hecho por Ana. En algunos casos se usa para resaltar en mensajes de correo electrónico a una persona, fragmentos que puedan ser de interés para otra; es decir, cumplen una función similar a una “copia para” o para “etiquetar” a alguien. En el microbloggeo, como lo es Twitter, la @ es usada como comando personal para enviar un mensaje de usuario. En todos estos casos, al igual que el empleo para el correo electrónico, la arroba indica un destino: a, hacia o para.

Claro, tampoco se puede dejar de mencionar las implicaciones sociales que tuvo este símbolo fuera del ámbito de la Internet. En una época en la que se ha dado importancia a las relaciones de género, la @ ha servido como indicador de neutralidad y equidad de género en las lenguas española y portuguesa, al menos en su expresión escrita de manera informal; hecho que ha desatado polémica en las academias de lengua.

La @ como arte ¿moderno?

En marzo del 2010, Paola Antonelli, curadora del Departamento de  Arquitectura y Diseño del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), informó en el blog del museo, sobre la adquisición del símbolo @ a la colección del departamento del que es curadora:

“Su adquisición se debe a que Tomlinson hizo un poderoso acto de diseño que no sólo cambió para siempre el significado y función de la @, sino que también se ha vuelto una parte importante de nuestra identidad en nuestra relación y comunicación con otros. Este rol (no intencionado) como diseñador debe ser reconocido y celebrado por nuestra colección.”

Al respecto explicó sobre los significados conceptuales y prácticos de este hecho. Como suele pasar en la relación entre los museos y el arte contemporáneo, la arquitectura y el diseño, dada la naturaleza de las obras en cuestión, ya sea abstracta, efímera, monumental, o intangible, se presentan retos de diversa índole. Por ejemplo, surgen reflexiones en torno a las formas de adquisición, resguardo, reproductibilidad, autoría, mantenimiento, manufactura, contexto, e inclusive, preguntas sobre la esencia de una obra de arte por sí misma. O también surge la interrogante sobre el hecho referido a si es necesaria la posesión física de un objeto para su adquisición, ya que, en el caso de la @ no se puede tener, pues es algo abstracto que no puede pertenecer a nadie, además es gratuito e invaluable a la vez.

Un nuevo patrimonio histórico afianzado en la actualidad

Por todo lo anterior, podría considerarse ya a la @ como un patrimonio para la humanidad. Pues su antigüedad, su perdurabilidad, los distintos usos, significados e implicaciones sociales que ha tenido a lo largo de su historia y que seguirá teniendo al paso del tiempo, le han dado cada vez mayor importancia a nivel práctico y social. Es decir, ya es parte del lenguaje cotidiano en todo el mundo que ha cambiado nuestras formas de relación y comportamiento ante otros en diferentes espacios. Tal como lo ha afirmado Paola Antonelli:

“Su potencial para tan sucintas negociaciones (ya sea entre hombre y máquina, o entre las clasificaciones tradicionales de género y el espectro actual) y su rango de aplicación continúan en expansión. Realmente se ha vuelto una forma de expresar los cambios en las relaciones tecnológicas y sociales de hoy día, expresando nuevas formas de comportamiento y de interacción en un nuevo mundo.”

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La pesca de altura (en altamar) nació hace 42,000 años

Dos vistas de uno de los anzuelos de concha. © S. O‘CONNOR

Hace unos 50,000 años, los humanos habían aprendido a manejar la navegación, las corrientes y los vientos como para embarcarse en travesías marítimas de larga distancia. Así, la joven y prometedora especie llegó a colonizar un continente insular al otro lado del océano, Australia. Parece lógico pensar que aquellas expediciones debían de abastecerse de lo que daba la mar, ya que difícilmente podrían haber transportado víveres para que aquellos prehistóricos cruceristas pudieran disfrutar de bufé libre diario con todo incluido, sobre todo teniendo en cuenta que la agricultura aún no era ni un sueño loco. Y parece obvio, entonces, que debían de dominar también las artes de pesca como para que la cena no dependiese de si una dorada decidía saltarsobre la cubierta de la nave.

Sin embargo, hasta ahora, los primeros restos arqueológicos de pesca en alta mar no alcanzaban más allá de los 12.000 años atrás, aunque muchos expertos estaban convencidos de que era sólo cuestión de tiempo que esta marca quedase pulverizada.

El récord se rompe hoy en la revista Science con el hallazgo de pruebas de pesca en altamar de hace 42,000 años y de los anzuelos más antiguos conocidos. Todo ello ha aparecido en la gruta costera de Jerimalai, en Timor Oriental, el país que ocupa el este de la isla de Timor. Bajo el suelo de la caverna y en un cuadrado de sólo un metro de lado, el equipo dirigido por Sue O‘Connor, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, ha encontrado más de 38,000 fragmentos de raspas de hasta 22 familias distintas de peces y de varias épocas desde hace 42.000 años. Según los investigadores, alrededor de la mitad de los restos proviene de peces pelágicos, los que viven cerca de la superficie o en la masa de agua. Algunos de los vestigios pertenecen a atunes, lo que implica que los habitantes de aquel lugar pescaban desde embarcaciones en alta mar.

Además, los arqueólogos han encontrado anzuelos de hueso y concha, siendo los más antiguos de entre 16,000 y 23,000 años. “Es la prueba definitiva más temprana de fabricación de anzuelos en el mundo”, escriben los científicos. Pero aunque la datación de estas artes de pesca sea posterior a la de los primeros restos de peces del yacimiento, los investigadores no dudan de sus conclusiones. “En la cueva de Blombos [Suráfrica], se ha hallado pesca marina temprana de entre 140,000 y 50,000 años atrás, pero eran especies de aguas someras que no requerían barcos o tecnología compleja”. Por el contrario, razonan, “capturar peces pelágicos como el atún requiere un alto nivel de planificación y tecnología marítima compleja”. Aún no pueden confirmar si la pesca en alta mar se efectuaba con anzuelos o redes.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/

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Nuestro cerebro no ha cambiado en 100,000 años

El sabio científico y divulgador Michio Kaku

En 2100, una pantalla mural, Molly por darle un nombre, nos despertará con las noticias del día. Los sensores de la ducha comprobarán nuestro ADN y nivel de proteínas, veremos internet directamente en las lentes de contacto y un coche magnético sin conductor nos llevará a la oficina donde hologramas hipersofisticados nos trasladarán a cualquier parte del mundo. Por la noche ver el fútbol con los amigos ya no será sentarse ante una
pantalla sino trasladarse al propio campo gracias a imágenes en tres dimensiones. Y se podrán hacer las compras telepáticamente.

Según explica el físico estadounidense y experto divulgador Michio Kaku (San José, California, 1947) en La física del futuro (Mondadori), el futuro ya está aquí.

Todos los inventos que alterarán nuestras vidas, según Kaku para bien, ya están inventados en los laboratorios más punteros de todo el mundo. E inevitablemente, tarde o temprano, y según un concurso de circunstancias no siempre muy científicas, acabarán por imponerse. La del autor de La física de lo imposible es una visión optimista, quizás excesivamente positiva, pero al fin y al cabo apabullante.

Kaku contestó a las preguntas de [la revista] Público en la pequeña (caótica y abarrotada) oficina del City College de Nueva York, donde desde hace 30 años ocupa la cátedra Henry Semat de Física Teórica.
Somos cada vez más conscientes de los cambios que se avecinan

¿El futuro va a llegar cada vez más rápido?

El conocimiento se multiplica por dos cada 20 años. En nuestra vida hemos acumulado más conocimiento que en toda la historia del mundo. Vivimos en un momento muy interesante. Ahora todo el mundo es más consciente de la ley de Moore, según la cual la potencia de los ordenadores se duplica más o menos cada 18 meses. Los teléfonos móviles, tipo iPhone, tienen más tecnología que la NASA en 1969 cuando mandaron a dos hombres a la Luna. Cuando ves las imágenes de la sala de control de la época hay que pensar que tenían procesadores de 64 K, y en el celular tienes gigabytes. En las tarjetas que te cantan el cumpleaños, el chip tiene más poder que todas las fuerzas aliadas de 1945. Stalin y Hitler hubieran matado, y de hecho lo hicieron, para tener ese pequeño chip. Y nosotros lo tiramos a la basura. Ese es el poder de la teoría de Moore.
La mayoría de los inventos han sido financiados con dinero militar.
Sí. Internet fue creado en caso de guerra nuclear, por eso es tan abierto, porque los científicos lo crearon para reconstruir Estados Unidos después de una supuesta tercera guerra mundial. El GPS no se creó para que las madres localizaran a sus hijos sino para mandar misiles al Kremlin, por eso es tan preciso. Lo mismo pasa con los vehículos robotizados. Dentro de ocho años, Google espera poder vender un coche que se conduce a sí mismo mientras el conductor se relaja. Tendremos internet en las lentillas, podremos ver a la persona junto con sus datos personales, y también podrá actuar de traductor simultáneo. Ya tenemos un prototipo. Yo lo probé y, al mismo tiempo que miras, también puedes ver una imagen del campo de batalla, una evaluación de las fuerzas. Y todo eso se lo debemos a la investigación militar. Y hubo un momento crucial en que pasó a la esfera civil. En 1989, los científicos de la National Science Foundation de EEUU cedieron gratis los códigos de internet, así que antes de 1989 hubiéramos podido encontrarnos con un Gran Hermano, porque internet era un arma militar, pero después fue imposible porque todo el mundo tuvo acceso.


Computadoras del futuro

Pero no hay realmente una evolución lineal, muchas veces los descubrimientos son
frutos del azar.

Hace falta un concurso de circunstancias. Tomemos el ejemplo de Steve Jobs. Él no creó la gran mayoría de la tecnología que le hizo famoso, fue a Xerox Park, en Palo Alto, donde nació el primer PC, los primeros gráficos Windows, el ratón, las impresoras láser, es decir, lo que iba a marcar la informática en los siguientes 30 años. Jobs dijo que eso era el futuro y puso dinero para promocionar estos inventos.

La lección es que se necesita un conjunto de cosas. Inversores, empresarios, genios y sobre todo un mercado. A veces funciona y a veces no pero la lección es que siempre hay que ir adelante. Porque si decides ignorar la tecnología, la tecnología termina por arrollarte. Es el caso de la industria discográfica, que pensó que la gente siempre compraría CD, o de Merrill Lynch, que también pensó que sus clientes comprarían acciones como siempre y les pasó encima el buldózer tecnológico. Ahora Apple dicta el futuro de la industria y la gente compra acciones por internet, y todo eso porque en su momento decidieron ignorar lo que más miedo les daba.

Los inventos van a relegar algunas profesiones a la irrelevancia…
Tomemos el ejemplo de la prensa. Existe en estos momentos un papel electrónico flexible. Será plegable, como un rollo de papel, lo podremos poner en nuestro bolsillo, apretar un botón y tener a tu disposición toda la biblioteca del Congreso. Eso va a crear un nuevo equilibrio. Antes los diarios se ganaban la vida con los anuncios. Eso ya ha desaparecido, pero lo que no ha desaparecido es la necesidad de tener una fuente fiable de información. Los diarios venderán sabiduría, un producto que no abunda en internet, donde hay mucha basura. Seguirá habiendo necesidad de información en la que puedes confiar para tomar tus decisiones, pero el modelo
económico y tecnológico habrá cambiado. Es como el teatro. Seguirá habiendo teatro porque lo necesitamos, el cavernícola que llevamos dentro necesita ver actores en carne y hueso. Estas cosas permanecerán pero con una función distinta. Tenemos ahora más caballos que en el siglo XIX pero no para transportarnos sino para uso
recreativo.
Si seguimos delegando funciones, los humanos vamos a cambiar.


Sí y no. Y vuelvo a mencionar lo del cavernícola. Nuestro cerebro no ha cambiado en los últimos 100,000 años. Las oficinas no han desaparecido, como se pensaba, porque necesitamos pruebas tangibles de los resultados, saber que hemos matado a la presa que cazábamos de alguna forma, no confiamos en esos electrones
que bailan en las pantallas de los ordenadores y que desaparecen en un clic. Las ciudades tampoco han desaparecido porque somos animales sociales. Si eres jefe quieres decirle a tu empleado cara a cara lo que piensas. No puedes hacer eso en una pantalla. La gente seguirá acudiendo a sus oficinas y las compañías preferirán establecer sus sedes en sitios como Nueva York.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias

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