Archivo de la categoría: Religiones

Peregrinaciones de ayer y hoy

Peregrinaciones

Portada

 

Coordinador : PATRICIA FOURNIER, CARLOS MONDRAGÓN, WALBURGA WIESHEU
Autores Varios : DAVID LAGUNAS ARIAS, FRANÇOISE ODILE NEFF NUIXA, FERNANDO LÓPEZ AGUILAR, SERGIO SÁNCHEZ VÁZQUEZ, LUIS ARTURO JIMÉNEZ MEDINA, RAÚL MÉNDEZ YÁÑEZ, F.T. AZUL U. RAMÍREZ RODRÍGUEZ, OUAJD KARKAR, LESLIE F. ZUBIETA, MARÍA ELVIRA RÍOS, EDUARDO HERRERA
El Colegio de México
Centro de Estudios de Asia y África
1ª Edición: 2012
ISBN: 978-607-462-392-5

Esta obra representa un esfuerzo por retomar el concepto de la peregrinación y repensarlo críticamente a la luz de nuevas investigaciones. Con este fin, ofrece trece estudios realizados en las más diversas regiones de México y el mundo, entre las que se incluyen el Centro de México y el Bajío, África sur-central y el Rif marroquí, el este de Asia (China imperial y contemporánea), la alta planicie del Tibet, los archipiélagos de Melanesia y Estados Unidos de América.

Uno de los objetivos de esta compilación es problematizar nociones establecidas en torno al peregrinaje ofreciendo nuevas formas de entender la construcción y la experiencia de los paisajes culturales, la percepción del espacio, del desplazamiento y de la condición de la persona y el grupo, así como la creciente importancia del turismo y la migración en contextos transnacionales actuales.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Antropología, Arqueología, Cultura, Historia, Libros, Religiones

Dioses, ancestros y espíritus

por Hélène Giguère

Los habitantes de Oceanía viven en interacción con un panteón de deidades en el que están integrados los antepasados, espíritus, dioses especializados (de la guerra, la agricultura, la creación), genios y a veces un dios supremo. Una jerarquía distingue generalmente a los dioses principales de los dioses menores. Para mantener buenas relaciones con estos seres invisibles y obtener sus favores, los vivos les ofrendan  oraciones y sacrificios. También observan varios tabúes cuya transgresión puede provocar la ira de los seres invisibles a los que se debe devoción. Su ira puede causar la pérdida de los dientes y el cabello, enfermedad o muerte de un individuo o un grupo entero. Los seres superiores también transmiten el maná a los humanos.
Algunas de estas entidades invisibles protegen a los grupos identificados como una familia o una ciudad, que les consagran un santuario, un templo o una casa extendida. Bajo la égida del jefe o de sacerdotes mediadores entre lo visible y lo invisible, se realizan los ritos prescritos para las deidades del lugar. Algunos dioses a veces son atraídos a las casas. Así, en la casa de las mujeres, cuando una de ellas está a punto de dar a luz, se invoca la ayuda de varios poderes invisibles. El que ha sido invocado en el momento en que el niño nace, lo protegerá toda su vida, porque se convertirá también en hijo de esa deidad. Estos dioses, ya sean de hogares, de individuos (yo) o aldeas pueden hacerse visibles encarnando en un animal particular (manatíes, cocodrilos, aves, serpientes…). El animal se convertirá en un objeto de veneración cuyo consumo estará prohibido.

A lo largo de Oceanía, los motivos desarrollados para representar a dioses y espíritus se encuentran en muchas formas de expresión artística, tales como tatuajes, máscaras, estatuas, tabletas votivas y armas ceremoniales. En la Polinesia, los dioses y los antepasados ​​son representados por estatuillas denominadas tikis. Gracias a la fabricación de tikis de jade el arte maorí floreció en gran medida a principios de 1800. En esa época, su producción requería varios meses. La figura humana con cabeza de pájaro representa frecuentemente al dios Makemake.
La influencia de los misioneros ha provocado cambios en el panteón de las deidades ancestrales. Ahora incluye varias entidades como los santos cristianos y la Trinidad. Los intentos de sincretismo reinterpretan las creencias tradicionales mediante la búsqueda de correspondencias entre las divinidades locales y las cristianas.

Fuente: http://www.oceanie.org/graphes/gr_ancetres_anim.html/
Trad. Mariano Flores Castro

Deja un comentario

Archivado bajo Antropología, Cultura, Etnografía, Religiones

El dragón y el unicornio

http://alejandrocarrillocastro.com/libros/1/dragon-y-unicornio.html

3 comentarios

Archivado bajo Antropología, Cultura, Libros, Religiones

Corán adivinatorio

Corán adivinatorio

Existe una única hoja de un Corán Fal-i que muestra en dísticos (pareados) persas con rima los significados de fal (adivinación) por medio de la selección de letras al azar cuando se abre una página del Libro. Este folio se incluyó originalmente al final de un Corán persa sawafí, justo después del último sura (capítulo), Surat al-Nas, y una oración de cierre en nombre del Profeta y su familia. El diseño del texto de adivinación, la escritura y la iluminación original que todavía perdura en el marco del texto son típicos ejemplos de los fals que se colocaban al final de los Coranes realizados en Shiraz o Qazvin en la segunda mitad del siglo XVI. Las bandas rectangulares pegadas en dos columnas verticales, como también la iluminación a lo largo del marco del texto, pueden ser una forma de censura por parte de los suníes otomanos, quizás a pedido del sultán Ahmed III (gobernante entre 1703 y 1730), cuya tugra (emblema real) aparece en el verso del folio. Las franjas pegadas en la columna vertical derecha esconden letras individuales del alfabeto, comenzando con lam (l) de la cual se extraía una adivinación poética. La predicción poética permanece, mientras que se han ocultado las letras en sí. Este fragmento debe de haber sido el tercer folio del texto original de adivinación. El título y las primeras dos páginas (con las letras desde alif a kaf) del fal no han perdurado. Si bien la adivinación por el Corán aparece en gran medida en el contexto safawí-chiita, los ejemplos de fals por medio del Corán también aparecen en las tradiciones artísticas suníes otomanas de finales del siglo XVI. La razón por la cual la predicción por el Corán se ha visto en gran medida como un fenómeno chiita es que se atribuye la práctica a Alí, el yerno del profeta Mahoma.
Fecha de creación:
Alrededor de 1550 d. C. – 1600 d. C.

Idioma:
Persa

Título en el idioma original:
Fal-i Qur‘an

Lugar:
Asia Meridional y Asia Central > República Islámica de Irán

Período
500 d. C. – 1499 d. C.
1500 d. C. – 1699 d. C.

Fuente: Biblioteca Digital Mundial

Deja un comentario

junio 12, 2012 · 7:55 PM

Tesoros de la Villa Borghese

La principal galería de Roma para el Renacimiento, el barroco y el arte posterior se encuentra en la Villa Borghese. Recordamos aquí algunas de las obras maestras que alberga este célebre recinto. El edificio principal de la villa es obra del arquitecto Flaminio Ponzio.

Bernini, Apolo y Dafne

Villa Borghese, Roma, detalle de la fachada

 

Basano, La última cena

Deja un comentario

Archivado bajo Arte, Museos del mundo, Religiones

Visiones de la India

La Colección Binney de pintura india del San Diego Museum of Art (EE.UU.) es una de las más importantes de arte surasiático de los siglos XII al XIX. A partir del próximo 28 de febrero, una selección de 105 piezas de sus pinturas, grabados y manuscritos, que se expone en Europa por primera vez, permitirá al visitante del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid conocer la obra realizada por los artistas locales para soberanos y comerciantes persas, centroasiáticos y europeos que llegaron a la India durante esos siglos, y comprobar su extraordinaria capacidad para adaptarse y modificar su estilo tradicional sin perder el carácter inconfundiblemente indio.
El recorrido de la exposición se organiza en cuatro secciones, empezando por la producción autóctona india, que contrasta con la pintura que se hará para clientes extranjeros a partir del siglo XV; una sección dedicada a la iluminación de libros de poesía persa, y una tercera que muestra el nacimiento y desarrollo del nuevo estilo que surge de la confluencia de estas dos tradiciones, ya en el siglo XVI y bajo el dominio del Imperio Mogol; el último apartado reúne la pintura realizada para los comerciantes y funcionarios británicos vinculados a la Compañía de la India Oriental, una clientela que, como consecuencia de la Ilustración, se siente muy interesada por conocer el mundo natural y recurren al talento de los pintores de corte indios para que reproduzcan con todo detalle la flora, la fauna y la gente de la India.

Madrid. Visiones de la India. Pinturas de la Colección Binney del San Diego Museum of Art. Museo Thyssen-Bornemisza. Febrero 28 a mayo 20 de 2012.

Ilustración de la portada: Procedente del Harivamsha, India. Krishna parte por la mitad con su disco al demonio Naraka (detalle) c. 1585-1590. Acuarela opaca y oro sobre papel, montado como página de un álbum. 30,1 x 18,1 cm. Colección Edwin Binney III.

Deja un comentario

Archivado bajo Antropología, Arte, Museos del mundo, Religiones

Califas y cruzados en la sangrienta historia de Jerusalén

“Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,” declara el psalmista, “que mi mano derecha pierda su destreza.” Pasa por alto decir que recordar Jerusalén no es nada fácil tampoco. En Jerusalén: La Biografía, Simon Sebag Montefiore revisa todo un río de reyes, asesinos, profetas, pretendientes, califas y cruzados, todos navegando en un mar de sangre, que el lector puede comenzar a aspirar a la redención, no del libro, que es imposible de abandonar, sino de la historia misma.

JERUSALEN    La Biografía

Por Simon Sebag Montefiore

Illustrated. 650 pp Alfred A. Knopf.

Uno abre “Jerusalén” al azar, como una Biblia, y descubre algo horripilante: en la página 4, los soldados romanos crucifican a 500 Judíos en un solo día en el período previo a la destrucción de Jerusalén en el año 70. En la página 75, Alejandro Jannaeus, un muy odiado rey de los judíos del siglo I a.C., después de la matanza de 50,000 de su propio pueblo, celebra su victoria “retozando con sus concubinas en una fiesta mientras mira cómo 800 rebeldes son crucificados en las laderas de los montes aledaños.” La crucifixión era tan común en el antiguo mundo, anota Montefiore en uno de sus fascinantes apartes, que muchos judíos y gentiles llevaban las uñas de las víctimas como amuletos, anticipando lo que se convirtió en una tradición cristiana. Y cuando la población se redujo –ya que después de la Primera Cruzada, como con una bomba de neutrones quedaron eliminados los infieles, pero se protegieron los lugares sagrados— siempre se podría atravesar el otro lado del Jordán, al igual que el rey cruzado Balduino en 1115, y traer de vuelta “a la población más pobre de Siria y los cristianos armenios, a quienes se invitó a establecerse en Jerusalén, esto es, los antepasados de los actuales palestinos cristianos. ”

Una de las constantes en esta larga historia es la fluidez poblacional de la región. Montefiore señala que entre 1919 y 1938, antes de que los británicos cerraran el grifo de la inmigración de judíos, la población judía de Palestina creció en 343,000, la inmigración árabe fue aún mayor, ampliando la población hasta 419,000 durante el mismo período.

Soldados romanos saquean Jerusalén

Montefiore, el autor de dos libros sobre Stalin y el otro sobre el Príncipe Potemkin, tiene un buen ojo para el detalle significativo, y también una intuición de gran alcance para las buenas historias –tanto es así que su muy agradable crónica, a veces tiene un aspecto cuasi-mítico. Alegremente toma fragmentos de las Escrituras, las leyendas y los testimonios dudosos de testigos presenciales, entrelazándolos en su narrativa mayor. ¿Y qué si los genitales de Herodes en realidad no explotaron con gusanos? Todo se encuentra justo en una nota al pie, aunque es posible olvidarse del rigor académico durante la lectura de la forma en que la ex “showgirl”, la emperatriz Teodora de Bizancio, “se dice que era una gimnasta superdotada y orgiástica cuya especialidad era la de ofrecer los tres orificios a su clientes al mismo tiempo.”

Esto no es un relato de la vida cotidiana o devociones humildes. Es un poco como aprender sobre el Oeste americano al ver una película de John Wayne: todo el mundo es un pistolero o un alguacil, con extras sin nombre escondiéndose en la barra cuando empiezan los problemas. Sin embargo, para un libro que abarca 3,000 años, hace un trabajo muy comprensivo.

Montefiore optó por organizar su libro en orden cronológico, y se extiende desde el establecimiento por el rey David de la ciudad como su capital hasta la guerra de 1967, con un epílogo en el que medita sobre los acontecimientos más recientes. El autor explica que “es sólo un relato cronológico que evita la tentación de ver el pasado a través de las obsesiones del presente.” Este resulta ser un nivel difícil de mantener, incluso para un historiador como Montefiore. Describir la dedicación del rey Salomón al Templo, señala: “En ese momento, el concepto de santidad en el mundo judeo-cristiano-islámico encontró su morada eterna”, como si las tres religiones evolucionaran al mismo tiempo. Al escribir sobre Josías, rey judío, señala que “su reinado optimista, revelador fue más influyente que cualquier otro entre David y Jesús”, lo que sugiere que Jesús era un verdadero rey. Del mismo modo, el autor utiliza el “Antiguo Testamento”, donde “la Biblia Hebrea” se necesita. Esto no es una opción de estilo simple en un libro sobre Jerusalén –la Biblia hebrea termina con Dos Crónicas y la exhortación a la reconstrucción del Templo; el Antiguo Testamento– cuyo orden fue determinado por los cristianos– termina con Malaquías, cuyo discurso final se considera como un bosquejo profético de Cristo.

Estas raras locuciones no parecen motivadas en lo mínimo por elementos religiosos. Por el contrario, parecen ser parte del deseo de este libro de ser todo para todas las personas, como cuando Montefiore escribe de Jerusalén: “Las religiones abrahámicas nacieron allí.” Esto es sin duda una extensión para el Islam, nacido en el Hiyaz, aunque Mohammed originalmente determinó que Jerusalén sería la qibla , la dirección de la oración –hasta que las tribus judías de Medina se negaron a aceptar su autoridad profética y decidió mudarla a La Meca. En cuanto al cristianismo, éste se desarrolló en el lado extremo de la destrucción del Templo y la determinación romana de borrar del mapa a los judíos y a Judea de una vez por todas, incluyó el cambio de nombre de la región a Palestina, como para recordar el nombre de los extintos enemigos de los judíos. El templo caído se convirtió para los cristianos en el emblema de los desplazamientos del judaísmo y su posterior dispersión. Es la incómoda relación edípica del Islam y el cristianismo con el judaísmo, el padre que no acaba de morir, lo que hace de Jerusalén una especie de Antiguo Testamento, pero escrito en piedra.

“Salomón, te he superado”, declaró Justiniano cuando consagró la iglesia de Santa Sofía en el año 537. Cuando el Califa Omar, quien arrebató Jerusalén a los cristianos en el año 636, visitó el Monte del Templo, se encontró con lo que un observador llamó “un montón de estiércol que los cristianos habían puesto allí para ofender a los judíos.” Omar construyó allí su mezquita precisamente por su importancia judía, pero Omar II, alrededor de 720, prohibió el culto de los judíos en el Monte del Templo –prohibición que se mantuvo vigente durante toda la ley islámica y encontró su absurdo cumplimiento durante los últimos días de la presidencia de Clinton, cuando, como nos recuerda Montefiore, Yasir Arafat “sorprendió a los estadounidenses y los israelíes cuando insistió en que Jerusalén nunca ha sido el sitio del Templo judío”. También prohibió que los historiadores palestinos mencionaran el hecho.

El trabajo de Montefiore es un correctivo para tales tachaduras intencionales, como lo demuestra hábilmente la profunda devoción islámica a la ciudad, así como la conexión cristiana, mayor aún. El autor explica que “la santidad de la ciudad surgió de la excepcionalidad de los judíos como el Pueblo Elegido. Jerusalén se convirtió en la ciudad elegida, Palestina, la Tierra Prometida, y esta excepcionalidad fue heredada y asumida por los cristianos y los musulmanes. “No hay, por desgracia, una contradicción en el corazón de este pasaje de esperanza. La palabra “heredado” elude un mundo de dolor y de ruptura religiosa, así como la transferencia de “excepcionalidad” de los judíos de su ciudad.

Pero de hecho, no es la ciudad la que confiere santidad a su pueblo. El poeta más grande de Israel, Yehuda Amijai –que vivió durante muchos años en el barrio de Jerusalén establecido por los antepasados ilustres de Montefiore, Moses Montefiore– escribió un poema sobre Jerusalén en el que el poeta, cansado, se sienta en las escaleras cerca de la Torre de David, sólo para tener un punto de referencia para orientar a los turistas a una antigua ruina: “Me dije a mí mismo: la redención vendrá sólo si su guía les dice,” ¿Usted ve aquel el arco de la época romana? No es importante, pero junto a él, a la izquierda y un poco hacia abajo, está sentado un hombre que ha comprado frutas y verduras para su familia”.

Jonathan Rosen es el director editorial de Nextbook y el autor, más recientemente, de “La vida de los Cielos:. Observación de aves en el fin de la naturaleza.”

 

Fuente: http://www.nytimes.com/2011/10/30/books/review/jerusalem-by-simon-sebag-montefiore-book-review.html?_r=1&emc=eta1

Traducción de Mariano Flores Castro

Deja un comentario

Archivado bajo Arqueología, Cultura, Libros, Religiones