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La Cueva de los Sueños Olvidados (subtitulado) – TeleDocumentales

La Cueva de los Sueños Olvidados (subtitulado) – TeleDocumentales.

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Excavaciones en Kanjera, Kenia

Al oeste de Kenia está el sitio de Kanjera, en la península de Homa, en la costa sur del Golfo de Winam del Lago Victoria, en una hermosa zona rural rodeada de estructuras volcánicas erosionadas. Las excavaciones realizadas por un equipo del Smithsonian y los Museos Nacionales de Kenia comenzó en 1987, y han continuado bajo la dirección del Dr. Tom Plummer, que ahora es presidente del Departamento de Antropología en el Queens College, City University of New York. Las excavaciones más recientes de Tom se han centrado en Kanjera Sur, donde Rick Potts del Smithsonian y otros miembros del equipo han descubierto la más antigua evidencia arqueológica de las primeras actividades humanas en un entorno de praderas, que datan de 2 millones de años.

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Kanjera Sur, Kenia

El tiempo transcurrido entre 3.0 y 1.5 millones de años fue un período crítico en la evolución humana. Eventos tales como la evolución del género Homo, el origen de la tecnología de piedra, la primera evidencia de la matanza de mamíferos grandes, el alargamiento de las piernas, y las adaptaciones a ambientes cálidos y secos se llevó a cabo durante este tiempo. Se ha especulado que estas innovaciones principales estaban relacionadas con la propagación de los ecosistemas de pastizales en África. Aunque el análisis de núcleos de perforación de aguas profundas indica que en este período hubo un cambio mundial hacia un clima más frío, más seco y más variable, han sido insuficientes las evidencias de los ecosistemas de pastizales y las referidas a las primeras actividades humanas en estas praderas. Ni los descubrimientos anteriores han podido demostrar con certeza que los primeros humanos vivían en realidad en los pastizales en dicho momento de la evolución humana.
El estudio de los sedimentos excavados, restos fósiles de animales y herramientas de piedra incluyen análisis químicos que permiten a los científicos determinar los tipos de plantas que se han producido en el hábitat ancestral. El análisis de las excavaciones mostraron que los sitios arqueológicos de Kanjera Sur –que conservan herramientas Oldowan, el tipo más antiguo conocido de la tecnología de piedra– se encuentra en un ecosistema dominado por pastizales durante el aquel tiempo crucial. Estos resultados fueron publicados en la revista científica en línea PLoS ONE (2009) http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0007199
Otras publicaciones del equipo demuestran que los homínidos de Kanjera obtenían carne y médula ósea de una amplia variedad de animales, y que llevaban sus herramientas de piedra hasta sorprendentes largas distancias en esta configuración de pastizales. La comparación con otros sitios Oldowan muestra que ya desde los 2.0 millones de años los homínidos, casi con seguridad del género Homo, utilizaban una amplia gama de hábitats en el este de África, desde praderas abiertas hasta tupidos bosques. La evidencia combinada sugiere que el uso del hábitat de los primeros Homo era flexible y que su capacidad para encontrar comida, agua y otros recursos en una variedad de entornos abiertos y arbolados era un aspecto vital de su adaptación. Esto contrasta fuertemente con el uso del hábitat de especies de Australopithecus mayores, y parece señalar un cambio importante en el uso humano temprano del paisaje.

Plummer, T.W., P.W. Ditchfield, L.C. Bishop, J. D. Kingston, J. V. Ferraro, D.R. Braun, F. Hertel, R. Potts. 2009. PLoS ONE 4, (9) (10/21). Fuente: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0007199

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Serie Ciudades emblemáticas y sitios sagrados: Dossier 1 Jericó

Desde las alturas

Excavaciones. a) En 1. del A.T. Entre 1907 y 1909, una expedición austroalemana dirigida por Ernst Sellin y Karl Watzinger identificó y excavó Jericó. Fue la primera excavación científica de Palestina por su planificación y por el magnífico y especializado equipo con que se contó. La publicación de sus resultados en 1913 colmó la expectación por la calidad de planos, fotografías y dibujos, y por la seriedad con que se había establecido la estratigrafía. Pero entonces no era segura la cronología, por no haberse establecido la secuencia cerámica, y sus resultados en dicho orden han sido superados. Además, no se llegó a la tierra virgen, dejando muchos metros de restos por excavar. Con todo, la expedición de Sellin y Watzinger hizo historia en Jericó. En 1929, John Garstang, por cuenta de la Universidad de Liverpool, vuelve a excavar Jericó para resolver los problemas estratigráficos no resueltos por los germanos. En una de sus trincheras profundizó varios metros más que la anterior expedición llegando a estratos neolíticos. Su cronología, en general, es todavía válida al disponer de la secuencia cerámica y de la colaboración científica de todas las escuelas arqueológicas. Acabó sus campañas en 1936. Entre 1952 y 1956, una nueva expedición inglesa, dirigida por la prof. Dra. Kathleen M. Kenyon vuelve a Jericó con toda la perfección metodológica alcanzada en los últimos lustros. Incluso con un método insospechado para la datación de los restos orgánicos: el carbono 14. Kenyon llegó hasta la roca viva, estableciendo la estratigrafía completa de Jericó y su datación. Hallazgos. Los resultados más espectaculares de la excavación de Jericó son los del Neolítico precerámico, edad que más se intuía que apreciaba en otras excavaciones. En Jericó aparecen dos culturas que se suceden. La más antigua, Neolítico precerámico A, es un desarrollo del Natufiense inferior, con un estadio intermedio parcamente representado en el mismo Jericó. De dicha cultura se han hallado todos los elementos de una próspera ciudad: muro de defensa con una torre de mampostería conservada en 9 m de altura, las casas de plano circular o elíptico agrupadas en barrios, bien estucadas en su interior y con restos de ajuar (vasijas y esteras). La ciudad ocupaba unas cuatro hectáreas y debía de albergar unos 2,000 habitantes. Hay indicios de comercio con regiones incluso lejanas, como Anatolia. Estos restos ocupan tres estratos y corresponden a los años 7000 a 6500 a.C. aprox. Debajo de ellos se halla el Preneolítico, evolución del Natufiense, pero de extensión muy limitada: un pequeño poblado que ha dejado sólo fondos de cabañas y utillaje lítico y óseo. El Neolítico precerámico B es distinto en técnica arquitectónica y en el trabajo de la piedra: cultura tahuniense-neolítico típico de Palestina, probablemente evolución del Jiamense. Al conquistar Jericó, los tahunienses repueblan la ciudad. Más tarde la ciñeron de muros, casi ciclópeos, que en gran parte de su altura eran de contención de los escombros anteriores. Las casas son de planta rectangular y construidas con adobes de distinta forma que en la cultura anterior. Amontonados con otros detritus fueron descubiertos los hoy célebres cráneos de Jericó, calaveras en las que con arcilla se ha modelado con tal habilidad la parte de carne desaparecida por la descomposición que son verdaderos retratos a juzgar por las diferencias que hay entre ellos. El pelo, y eventualmente los bigotes o barbas, son pintados, mientras los ojos se representan mediante conchas o guijarros. También se ha encontrado un pequeño santuario presidido por una estela pequeña, pero monolítica. Tanto en este periodo como en el anterior, la densidad de población obliga a pensar que se utilizaba la abundancia de agua para regar gran parte del actual oasis y proveerse de alimentos. Casi no hay restos de Calcolítico, como del Neolítico cerámico. El Bronce antiguo, 3000-2200 a.C., es la Edad de Oro de Jericó Sus murallas fueron bien planeadas y reconstruidas a medida que las circunstancias lo requerían. En algún punto se han identificado 17 fases de restauración o reconstrucción. Tanto los planos de las casas como su utillaje indican que hay una sucesión de dos culturas dentro de este periodo. El intermedio Bronce antiguo-Bronce medio, 2200-1800 a.C., ha sido designado por Kenyon como distinto de ambos periodos. En Jericó hay numerosas tumbas de dicha época, pero no hay ciudad propiamente dicha hasta el final del periodo. Por la presencia de cerámica y fondos de cabañas, se deduce que los nuevos habitantes eran nómadas en vías de sedentarización; sus primeras construcciones atestiguan su ignorancia de la arquitectura y su independencia respecto a los antiguos pobladores. La Dra. Kenyon cree que se trata de los amorreos. En el Bronce medio, 1800-1550 a. C., vuelve a florecer Jericó como ciudad amurallada con las nuevas técnicas atribuidas a los hicsos: muros precedidos de «glacis», etc. La ciudad fue seguramente destruida por los faraones de la XVIII dinastía, hacia 1580 a. C. Del Bronce reciente, 1550-1200 a. C., los vestigios hallados son minúsculos: el célebre «palacio medio» de Garstang y 1 m2 de pavimento descubierto por la Dra. Kenyon. En vista de ello, esta última piensa que pudo haber un lavado de las ruinas durante su largo abandono, al no ser fortificada la ciudad de esta época y permanecer sin reconstruir hasta el Hierro II, hacia el s. VIII a. C. Del Hierro II, 900-600 a. C., se han hallado restos, pero menos de los que se esperaba. Fuente: http://www.canalsocial.net / V. VILAR HUESO.

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Romanorum vita

Viajar en el tiempo, conocer cómo vivían los hombres y mujeres de otras épocas, y saber cuáles eran sus actividades y rituales, ha sido una fantasía recurrente en la historia de la humanidad. El Imperio Romano ha sido uno de los destinos preferidos de este tipo de viajes. Ahora, Romanorum Vita, una exposición de la Obra Social ”la Caixa”, invita a los cordobeses y a sus numerosos visitantes a pasear por una ciudad reconstruida a partir de descripciones literarias y testimonios arqueológicos de hace 2,000 años para descubrir que los romanos no están tan lejos de nosotros.

Esta muestra, realizada en colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba, traslada a los visitantes a un paseo por una ciudad romana poco antes de la destrucción de Pompeya, en el año 79 d.C., en plena época imperial. La exposición transporta a sus calles en un día cualquiera: negocios, importancia del agua, olores, formas de expresión y religiosidad popular, entre otros; todo aquello que hervía alrededor de los grandes escenarios del senado, el foro, los teatros y el circo.

La vida cotidiana

Desde hace años, los arqueólogos e historiadores dedican especial atención a reconstruir la vida cotidiana de los pueblos antiguos. Hallazgos arqueológicos y textos literarios nos permiten saber con mucha exactitud cómo se organizaban las ciudades y cómo eran las persones que vivían en ellas. Pero incluso en el caso de las ciudades romanas más bien conservadas, como por ejemplo Pompeya, se hace difícil imaginar la actividad que se vivía en sus calles.

La muestra, de 400 metros cuadrados, da la bienvenida a los visitantes en una ciudad arquetípica del Imperio Romano y presenta un día cualquiera de esa ciudad, 24 horas en que descubrirán cómo era la vida en la calle y en el interior de una casa de una familia que podríamos considerar de clase media alta.

Bajo lo que conocemos como Imperio Romano se encuentra un conjunto de ciudades conectadas por vías terrestres y marítimas. Y un poder central: Roma. Cada ciudad dominaba un territorio y era, al mismo tiempo, mercado, núcleo administrativo y centro religioso. Contaban con extensas cuadrículas de calles bien pavimentadas, con alcantarillado y agua corriente. Como las actuales ciudades, las ciudades romanas también sufrían los efectos de la presión demográfica y la especulación del suelo, aspectos que se explican y pueden verse en Romanorum Vita.

Además, los visitantes descubren que, en las calles, artesanos y comerciantes desarrollaban todo tipo de actividades, y cómo estas se llenaban de gente. Paseando por una calle cualquiera o por delante del foro de una ciudad romana, los espectadores comprueban cómo eran las letrinas y el olor que desprendían. O cómo eran los comercios y que ya existía lo que podríamos considerar como el precedente de los locales de comida rápida.

Sumergirse en una ciudad

En la muestra se ha hecho un uso innovador de distintos elementos –desde la inclusión de ruidos y olores característicos de la época hasta la interacción entre el espacio escenográfico y un gran audiovisual– para lograr que los espectadores se sumerjan en la ciudad y descubran sus similitudes con la vida cotidiana actual. Uno de estos montajes audiovisuales se proyecta sobre la fachada de la domus, de 12 metros de ancho, y en él pueden verse los personajes clave de la ciudad romana gracias a un rodaje realizado con más de 30 figurantes.

Establecer paralelismos entre las ciudades romanas y las ciudades actuales es otro de los objetivos. En la ciudad romana, por ejemplo, la actividad no cesaba ni un instante, especialmente después de que un edicto de Julio César prohibiese la circulación de carros y animales durante el día para evitar accidentes. Así, de día las calles eran más seguras, pero el ruido nocturno aumentaba extraordinariamente. No era fácil dormir en una ciudad romana.

También se explica en la exposición cómo se establecían las relaciones sociales entre ciudadanos de distintas clases. En las ciudades romanas, ricos y pobres vivían mezclados. Todo el mundo compartía las incomodidades de una ciudad superpoblada.

Política y religión

La exposición detalla otros elementos importantes en la vida pública, como pueden ser la política y la religión. Las calles eran, en este sentido, espacios de convivencia y espacios religiosos. En las esquinas existían pequeños altares dedicados a las divinidades protectoras del barrio y sus vecinos. Cuando se acercaban las elecciones, las empresas de publicidad electoral daban a conocer a los candidatos: pintaban su nombre en las paredes, proclamaban sus virtudes y contrataban a personas para que pidiesen el voto a los ciudadanos.

Por último, los visitantes de Romanorum Vita pueden entrar a escondidas en una casa típica de la clase media alta romana, pasear por sus distintas estancias y descubrir su distribución, la decoración empleada, los vivos colores con que pintaban las paredes, etc.

Más que una exposición en la red

Romanorum Vita aprovecha los recursos de la red. En este sentido, se ha preparado una completa presencia en línea que, de forma paralela y complementaria, aporta una experiencia virtual enriquecedora a los visitantes.

También existe un catálogo digital y la explicación de cómo se ha realizado la exposición a partir de vídeos que muestran el rodaje con los actores, entre otros.

Por otra parte, se han creado varios contenidos didácticos para reforzar el carácter divulgativo de la muestra. Se ha puesto en marcha un blog destinado al público en general, pero también y muy especialmente para el público escolar y familiar, que incluye recomendaciones para antes y después de la visita, y que se actulizará a su paso por las distintas ciudades que visita la muestra. También se utilizan algunas de las posibilidades de las redes sociales para la dinamización de los contenidos y la difusión de la exposición, especialmente entre el público más joven.

Fuente: www://hoyesarte.com

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La pesca de altura (en altamar) nació hace 42,000 años

Dos vistas de uno de los anzuelos de concha. © S. O‘CONNOR

Hace unos 50,000 años, los humanos habían aprendido a manejar la navegación, las corrientes y los vientos como para embarcarse en travesías marítimas de larga distancia. Así, la joven y prometedora especie llegó a colonizar un continente insular al otro lado del océano, Australia. Parece lógico pensar que aquellas expediciones debían de abastecerse de lo que daba la mar, ya que difícilmente podrían haber transportado víveres para que aquellos prehistóricos cruceristas pudieran disfrutar de bufé libre diario con todo incluido, sobre todo teniendo en cuenta que la agricultura aún no era ni un sueño loco. Y parece obvio, entonces, que debían de dominar también las artes de pesca como para que la cena no dependiese de si una dorada decidía saltarsobre la cubierta de la nave.

Sin embargo, hasta ahora, los primeros restos arqueológicos de pesca en alta mar no alcanzaban más allá de los 12.000 años atrás, aunque muchos expertos estaban convencidos de que era sólo cuestión de tiempo que esta marca quedase pulverizada.

El récord se rompe hoy en la revista Science con el hallazgo de pruebas de pesca en altamar de hace 42,000 años y de los anzuelos más antiguos conocidos. Todo ello ha aparecido en la gruta costera de Jerimalai, en Timor Oriental, el país que ocupa el este de la isla de Timor. Bajo el suelo de la caverna y en un cuadrado de sólo un metro de lado, el equipo dirigido por Sue O‘Connor, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, ha encontrado más de 38,000 fragmentos de raspas de hasta 22 familias distintas de peces y de varias épocas desde hace 42.000 años. Según los investigadores, alrededor de la mitad de los restos proviene de peces pelágicos, los que viven cerca de la superficie o en la masa de agua. Algunos de los vestigios pertenecen a atunes, lo que implica que los habitantes de aquel lugar pescaban desde embarcaciones en alta mar.

Además, los arqueólogos han encontrado anzuelos de hueso y concha, siendo los más antiguos de entre 16,000 y 23,000 años. “Es la prueba definitiva más temprana de fabricación de anzuelos en el mundo”, escriben los científicos. Pero aunque la datación de estas artes de pesca sea posterior a la de los primeros restos de peces del yacimiento, los investigadores no dudan de sus conclusiones. “En la cueva de Blombos [Suráfrica], se ha hallado pesca marina temprana de entre 140,000 y 50,000 años atrás, pero eran especies de aguas someras que no requerían barcos o tecnología compleja”. Por el contrario, razonan, “capturar peces pelágicos como el atún requiere un alto nivel de planificación y tecnología marítima compleja”. Aún no pueden confirmar si la pesca en alta mar se efectuaba con anzuelos o redes.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/

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Nuestro cerebro no ha cambiado en 100,000 años

El sabio científico y divulgador Michio Kaku

En 2100, una pantalla mural, Molly por darle un nombre, nos despertará con las noticias del día. Los sensores de la ducha comprobarán nuestro ADN y nivel de proteínas, veremos internet directamente en las lentes de contacto y un coche magnético sin conductor nos llevará a la oficina donde hologramas hipersofisticados nos trasladarán a cualquier parte del mundo. Por la noche ver el fútbol con los amigos ya no será sentarse ante una
pantalla sino trasladarse al propio campo gracias a imágenes en tres dimensiones. Y se podrán hacer las compras telepáticamente.

Según explica el físico estadounidense y experto divulgador Michio Kaku (San José, California, 1947) en La física del futuro (Mondadori), el futuro ya está aquí.

Todos los inventos que alterarán nuestras vidas, según Kaku para bien, ya están inventados en los laboratorios más punteros de todo el mundo. E inevitablemente, tarde o temprano, y según un concurso de circunstancias no siempre muy científicas, acabarán por imponerse. La del autor de La física de lo imposible es una visión optimista, quizás excesivamente positiva, pero al fin y al cabo apabullante.

Kaku contestó a las preguntas de [la revista] Público en la pequeña (caótica y abarrotada) oficina del City College de Nueva York, donde desde hace 30 años ocupa la cátedra Henry Semat de Física Teórica.
Somos cada vez más conscientes de los cambios que se avecinan

¿El futuro va a llegar cada vez más rápido?

El conocimiento se multiplica por dos cada 20 años. En nuestra vida hemos acumulado más conocimiento que en toda la historia del mundo. Vivimos en un momento muy interesante. Ahora todo el mundo es más consciente de la ley de Moore, según la cual la potencia de los ordenadores se duplica más o menos cada 18 meses. Los teléfonos móviles, tipo iPhone, tienen más tecnología que la NASA en 1969 cuando mandaron a dos hombres a la Luna. Cuando ves las imágenes de la sala de control de la época hay que pensar que tenían procesadores de 64 K, y en el celular tienes gigabytes. En las tarjetas que te cantan el cumpleaños, el chip tiene más poder que todas las fuerzas aliadas de 1945. Stalin y Hitler hubieran matado, y de hecho lo hicieron, para tener ese pequeño chip. Y nosotros lo tiramos a la basura. Ese es el poder de la teoría de Moore.
La mayoría de los inventos han sido financiados con dinero militar.
Sí. Internet fue creado en caso de guerra nuclear, por eso es tan abierto, porque los científicos lo crearon para reconstruir Estados Unidos después de una supuesta tercera guerra mundial. El GPS no se creó para que las madres localizaran a sus hijos sino para mandar misiles al Kremlin, por eso es tan preciso. Lo mismo pasa con los vehículos robotizados. Dentro de ocho años, Google espera poder vender un coche que se conduce a sí mismo mientras el conductor se relaja. Tendremos internet en las lentillas, podremos ver a la persona junto con sus datos personales, y también podrá actuar de traductor simultáneo. Ya tenemos un prototipo. Yo lo probé y, al mismo tiempo que miras, también puedes ver una imagen del campo de batalla, una evaluación de las fuerzas. Y todo eso se lo debemos a la investigación militar. Y hubo un momento crucial en que pasó a la esfera civil. En 1989, los científicos de la National Science Foundation de EEUU cedieron gratis los códigos de internet, así que antes de 1989 hubiéramos podido encontrarnos con un Gran Hermano, porque internet era un arma militar, pero después fue imposible porque todo el mundo tuvo acceso.


Computadoras del futuro

Pero no hay realmente una evolución lineal, muchas veces los descubrimientos son
frutos del azar.

Hace falta un concurso de circunstancias. Tomemos el ejemplo de Steve Jobs. Él no creó la gran mayoría de la tecnología que le hizo famoso, fue a Xerox Park, en Palo Alto, donde nació el primer PC, los primeros gráficos Windows, el ratón, las impresoras láser, es decir, lo que iba a marcar la informática en los siguientes 30 años. Jobs dijo que eso era el futuro y puso dinero para promocionar estos inventos.

La lección es que se necesita un conjunto de cosas. Inversores, empresarios, genios y sobre todo un mercado. A veces funciona y a veces no pero la lección es que siempre hay que ir adelante. Porque si decides ignorar la tecnología, la tecnología termina por arrollarte. Es el caso de la industria discográfica, que pensó que la gente siempre compraría CD, o de Merrill Lynch, que también pensó que sus clientes comprarían acciones como siempre y les pasó encima el buldózer tecnológico. Ahora Apple dicta el futuro de la industria y la gente compra acciones por internet, y todo eso porque en su momento decidieron ignorar lo que más miedo les daba.

Los inventos van a relegar algunas profesiones a la irrelevancia…
Tomemos el ejemplo de la prensa. Existe en estos momentos un papel electrónico flexible. Será plegable, como un rollo de papel, lo podremos poner en nuestro bolsillo, apretar un botón y tener a tu disposición toda la biblioteca del Congreso. Eso va a crear un nuevo equilibrio. Antes los diarios se ganaban la vida con los anuncios. Eso ya ha desaparecido, pero lo que no ha desaparecido es la necesidad de tener una fuente fiable de información. Los diarios venderán sabiduría, un producto que no abunda en internet, donde hay mucha basura. Seguirá habiendo necesidad de información en la que puedes confiar para tomar tus decisiones, pero el modelo
económico y tecnológico habrá cambiado. Es como el teatro. Seguirá habiendo teatro porque lo necesitamos, el cavernícola que llevamos dentro necesita ver actores en carne y hueso. Estas cosas permanecerán pero con una función distinta. Tenemos ahora más caballos que en el siglo XIX pero no para transportarnos sino para uso
recreativo.
Si seguimos delegando funciones, los humanos vamos a cambiar.


Sí y no. Y vuelvo a mencionar lo del cavernícola. Nuestro cerebro no ha cambiado en los últimos 100,000 años. Las oficinas no han desaparecido, como se pensaba, porque necesitamos pruebas tangibles de los resultados, saber que hemos matado a la presa que cazábamos de alguna forma, no confiamos en esos electrones
que bailan en las pantallas de los ordenadores y que desaparecen en un clic. Las ciudades tampoco han desaparecido porque somos animales sociales. Si eres jefe quieres decirle a tu empleado cara a cara lo que piensas. No puedes hacer eso en una pantalla. La gente seguirá acudiendo a sus oficinas y las compañías preferirán establecer sus sedes en sitios como Nueva York.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias

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Sobre Atapuerca

Atapuerca – Exposicion Itinerante: Atapuerca y la Evolucion Humana.

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