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Calakmul y sus vestigios epigráficos

por Mónica Mateos Vega y Lorenzo Chim

La zona arqueológica de Calakmul, ubicada al sur de Campeche, es una de las dos ciudades mayas más importantes de los años 450 al 750 d.C., junto con Tikal, en Guatemala.
Además de monumentales edificios y ciudadelas de arquitectura estilo Petén, ahí se hallan entre 120 y 200 estelas, la mayor cantidad encontrada en un sitio arqueológico en México, así como un hermoso friso de estuco de 20 metros de largo por tres de ancho (localizado en 1999) y un espléndido mural (descubierto en 2004) dentro de sendas estructuras.
Las incomodidades que causan el calor, la humedad y el constante ataque de los insectos se difuminan ante la vista de las grandes pirámides de la plaza principal, que los arqueólogos no han despejado del todo de la exuberante vegetación, “con el propósito de que los animales sigan transitando dentro de su hábitat natural”.
Calakmul fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2002, y ahora se busca que obtenga una declaratoria mixta, pues está en el corazón de la reserva de la biosfera que lleva el mismo nombre.

Turismo especializado

El sitio se ubica a cinco o seis horas de viaje en automóvil desde la ciudad de Campeche. De acuerdo con autoridades del gobierno del estado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encuentra en negociaciones con los ejidatarios para que el visitante sólo pague lo que cobra la Secretaría del Medio Ambiente y Aprovechamiento Sustentable de Campeche y el propio INAH.
No obstante la enorme cantidad de información arqueológica e histórica, y su belleza natural, Calakmul “no está concebida para ser un sitio con visitas masivas. La prioridad de los proyectos de investigación y desarrollo es mantener el equilibrio entre flora, fauna y el entorno arqueológico”, añade Rodríguez Campero, quien señala que el número de visitantes ha pasado de 10 personas a 28 mil anuales, de 1999 a la fecha.
“Se trata de un turismo especializado, que ha leído mucho acerca de la cultura maya y busca más información, aunque también hay muchos que vienen y no visitan los monumentos de la zona arqueológica, sino que llegan a observar a los animales de la reserva: venado cola blanca, pájaros carpinteros, tucanes, monos saraguatos, una gran gama de especies”.
Calakmul y Tikal distribuyeron en su época el poder en toda el área maya conocida en ese momento. “Eran las superpotencias de la época, antagonistas, algo así como el papel que tenían Estados Unidos y Rusia durante la guerra fría, a esa analogía recurren con frecuencia los epigrafistas”, continúa Omar Rodríguez Campero.
El sitio arqueológico abarca 25 kilómetros cuadrados, en los cuales se ubican alrededor de 6 mil estructuras, de acuerdo con mapas realizados en los años 80, cuando se iniciaron los trabajos de rescate de la zona. De ese total, sólo está explorado, recuperado y en algunos casos abierto al público entre 20 y 25 por ciento.
A nivel de investigación arqueológica, explica el especialista, “los retos aquí nunca se nos van a terminar porque no obstante que el sitio ha sido excavado e intervenido desde 1980, es muy joven en comparación con Palenque, Chichén Itzá y Teotihuacán, que han sido explorados desde finales del siglo XIX. Nuestras líneas de investigación han generado novedosas ideas en torno al mundo maya, pero además estamos enfocados, en lo administrativo, en lograr que Calakmul sea sustentable.
“Tenemos por delante el reto de cómo equilibrar la parte arqueológica con su conservación ecológica y su mantenimiento, porque no es recomendable que en los alrededores de la zona se genere infraestructura para motivar el turismo masivo. Sin embargo se puede apoyar al entorno, desde Xpujil, que es la cabecera del municipio hasta sus límites con Escárcega, y ahí sí generar una ocupación hotelera”.

Restauración del friso

En ninguna otra ciudad maya se han encontrado tantas estelas como en Calakmul, lo cual significa también que es el sitio que tiene el mayor número de referencias epigráficas en toda el área, y “a nivel histórico, el sitio tuvo más de mil años de ocupación continua, lo que hace que tengamos contextos materiales de todas las épocas de la cultura maya. Por ejemplo, hay mascarones de estuco modelado del año 400 a.C., todo ello es una de las razones por las que la Unesco nos dio la declaratoria. No dudo que haya más frisos dentro de otras estructuras, sería fenomenal, ya lo dirán investigaciones subsecuentes”, explica Rodríguez Campero.
Los trabajos de restauración del friso llevan un avance de 80 por ciento, pues “además de las instituciones federales, recibimos apoyo de instancias privadas, como Banamex, pero, como sucede en muchos sitios arqueológicos, siempre necesitamos más recursos financieros”.
Respecto de la impecable pintura mural que data de los años 650 a 700 dC, la cual se localizó en 2004, Rodríguez Campero –quien trabaja con Ramón Carrasco, director del Proyecto Calakmul–, indica que se trata de escenas de la vida cotidiana (más de 60) ubicadas en tres muros de una cámara interior, muy diferentes a las de Bonampak. “Son muy simples, pero muy coloridas. Destaca una pareja de mujeres que tienen vestimentas transparentes, con glifos en los olanes. Es una de las más populares porque es preciosa, ya que la indumentaria tradicional maya siempre se ha asociado a tejidos gruesos y no muy delicados, aquí se muestra lo contrario, ¿cómo lograban esa transparencia? Eso nos da para investigar más.
“La restauración está concluida, pero falta implementar equipos de monitoreo, conectados a Internet para estar checando las mediciones. Una vez que esté eso, se permitiría la entrada a los visitantes. No queremos cometer el error de permitir el acceso y después ver los aspectos de conservación. Es un patrimonio muy importante que no podemos dejar al ‘ahí se va’”.
Otros de los hallazgos relevantes en Calakmul son varias tumbas localizadas en las estructuras. Destaca la del gobernante Garra de Jaguar, ubicada debajo de la primera crujía de una subestructura de principios del Clásico tardío, en la llamada estructura II. Varios elementos del enterramiento, como el ajuar funerario y las ofrendas están en el Museo Arqueológico de la Ciudad de Campeche.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/

 

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La ciudad perdida de Mahendraparvata, en Camboya, muestra sus secretos

La historia tiene un atractivo incomparable: en pleno siglo XXI, un grupo de arqueólogos descubre en la jungla de Camboya una ciudad de hace 1200 años gracias a una sofisticada técnica —LIDAR— que utiliza un láser acoplado a un helicóptero para penetrar el denso follaje y revelar los grandes secretos que esconde una de las grandes civilizaciones de Asia. Por si fuera poco, para acceder al lugar los científicos tienen que recorrer barrizales infestados de alimañas y campos en los que las minas antipersona del Jemer Rojo están siempre al acecho. Pero no importa, porque el descubrimiento de una ciudad perdida, que ha pasado desapercibida a los saqueadores, bien merece correr el riesgo.
La ‘exclusiva mundial’ del hallazgo la publicó el pasado sábado el Sydney Morning Herald, y sería el argumento perfecto para la quinta entrega de las andanzas cinematográficas de Indiana Jones si no fuese porque tiene una pequeña pega: es una verdad a medias. No en vano, muchos de los edificios cuyo descubrimiento se había atribuido al grupo de científicos liderado por Jean-Baptiste Chevance, director de la Fundación de Arqueología y Desarrollo de Londres, eran bien conocidos desde hace años. Se trata del conjunto de Mahendraparvata, situado en la montaña de Kulen —libre de artefactos explosivos—, al norte del mayor complejo de templos hinduistas del mundo, Angkor.

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“Para ser honestos, no es totalmente nuevo”, reconoció ayer Chevance, que ha estado trabajando en el proyecto desde 2008 y que culpó de la exageración que se ha hecho del proyecto al sensacionalismo del rotativo australiano. “Lo que sí es novedoso es la utilización de la técnica LIDAR para ir más allá en el estudio. Así hemos conseguido desvelar una red de carreteras, canales y diques que conectan los monumentos que ya se conocían”. Lo que sobre el terreno parecían surcos y agujeros sin relevancia alguna es, en realidad, un complejo sistema de comunicaciones en el que el agua, en cuya compleja distribución se han encontrado hasta presas, juega un papel primordial.
Y es esa revelación la que confirma que Mahendraparvata era una ciudad y no un simple conjunto de edificios. “Con este instrumento, de repente, hemos visto inmediatamente la imagen de una ciudad cuya existencia nadie había conseguido certificar”, comentó al diario australiano The Age otro de los científicos, Damian Evans, director del Centro Arqueológico de la Universidad de Sydney en Camboya. “Estamos hablando de una ciudad que tiene más de mil años y que es completamente subterránea. Lo que ves cuando estás allí es una montaña agujereada, y si no sabes lo que hay podrían parecerte agujeros naturales”, añadió el cartógrafo del grupo, Stephane De Greef.
El hallazgo supone que la imponente capital del imperio jemer fue casi cuatro veces mayor a lo previamente estimado
El hallazgo, que se publicará íntegro esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, supone que la extensión de Angkor, la imponente capital del imperio jemer, fue casi cuatro veces mayor a lo previamente estimado. “Queda claro que el centro urbano se extiende hasta unos 35 kilómetros cuadrados, mucho más que los 9 kilómetros cuadrados delimitados por el perímetro de Angkor Thom —el principal núcleo de templos—”, afirma Evans.
“Este es el mayor avance en nuestro conocimiento de Angkor desde que se descubrió la ciudad hace un siglo”, añade el arqueólogo Michael Coe, que ya propuso hace 60 años el uso de láser para hacer una cartografía detallada del lugar. Según el texto presentado por los científicos, cuyo proyecto ha costado unos 250.000 dólares y ha cubierto 370 kilómetros cuadrados durante una semana de vuelos, se confirma que Angkor no era una capital con núcleos urbanos dispersos, sino “una ciudad densamente ocupada, con calles y avenidas alineadas con los puntos cardinales”. Era, en definitiva, el espectacular corazón de un imperio cuya influencia se extendió por gran parte del sudeste asiático.
Según las novedades reveladas por el estudio, ya en el siglo XII la urbe contaba con una población muy elevada —expertos como Bernard-Philippe Groslier la cifran en hasta 1,9 millones de habitantes— que sobrevivía gracias a la importación de alimentos de las zonas rurales. No obstante, según declaraciones de los expertos recogidas por el diario local Phnom Penh Post, esa dependencia del exterior, sumada a las sequías, fueron determinantes en el colapso de la antigua civilización jemer, y no la invasión de los tailandeses, como se pensaba hasta ahora.
Sin duda, estos hallazgos dan fuerza a quienes llevan años pidiendo a la UNESCO que incluya la montaña Kulen en su listado de Patrimonio de la Humanidad. Pero quienes realmente se frotan las manos son los establecimientos turísticos, que ven un nuevo filón en Mahendraparvata. “Ya hay visitantes que van a la montaña. Todavía no son muchos, pero es posible que no tarden en fletar autobuses. Porque además de los templos —el equipo de arqueólogos ha descubierto 30 nuevos— el lugar ofrece cascadas preciosas y piscinas naturales para bañarse”, cuenta a EL PAÍS Omar Havana, un fotoperiodista español establecido en Siem Reap, la ciudad desde la que parten todas las expediciones a Angkor, que actualmente recibe un millón de visitantes al año. “El descubrimiento de los canales y los enlaces de la ciudad es importante porque puede aclarar muchas cosas sobre el comienzo del imperio jemer”, valora.
Sin duda, el trabajo no ha hecho más que comenzar. Los arqueólogos, que han trabajado en cooperación con el gobierno camboyano, ya han anunciado que quedan por delante años de estudio con un objetivo claro: desentrañar el funcionamiento y la caída del mayor núcleo urbano pre industrial del mundo, cuya hegemonía en el sudeste asiático se extendió durante seis siglos. Evans ya maneja una teoría: “Quizá tuvo tanto éxito que, finalmente, fue imposible administrarlo”.

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La ciudad perdida de Mahendraparvata, Camboya

La historia tiene un atractivo incomparable: en pleno siglo XXI, un grupo de arqueólogos descubre en la jungla de Camboya una ciudad de hace 1200 años gracias a una sofisticada técnica —LIDAR— que utiliza un láser acoplado a un helicóptero para penetrar el denso follaje y revelar los grandes secretos que esconde una de las grandes civilizaciones de Asia. Por si fuera poco, para acceder al lugar los científicos tienen que recorrer barrizales infestados de alimañas y campos en los que las minas antipersona del Jemer Rojo están siempre al acecho. Pero no importa, porque el descubrimiento de una ciudad perdida, que ha pasado desapercibida a los saqueadores, bien merece correr el riesgo.

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La ‘exclusiva mundial’ del hallazgo la publicó el pasado sábado el Sydney Morning Herald, y sería el argumento perfecto para la quinta entrega de las andanzas cinematográficas de Indiana Jones si no fuese porque tiene una pequeña pega: es una verdad a medias. No en vano, muchos de los edificios cuyo descubrimiento se había atribuido al grupo de científicos liderado por Jean-Baptiste Chevance, director de la Fundación de Arqueología y Desarrollo de Londres, eran bien conocidos desde hace años. Se trata del conjunto de Mahendraparvata, situado en la montaña de Kulen —libre de artefactos explosivos—, al norte del mayor complejo de templos hinduistas del mundo, Angkor.

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“Para ser honestos, no es totalmente nuevo”, reconoció ayer Chevance, que ha estado trabajando en el proyecto desde 2008 y que culpó de la exageración que se ha hecho del proyecto al sensacionalismo del rotativo australiano. “Lo que sí es novedoso es la utilización de la técnica LIDAR para ir más allá en el estudio. Así hemos conseguido desvelar una red de carreteras, canales y diques que conectan los monumentos que ya se conocían”. Lo que sobre el terreno parecían surcos y agujeros sin relevancia alguna es, en realidad, un complejo sistema de comunicaciones en el que el agua, en cuya compleja distribución se han encontrado hasta presas, juega un papel primordial.
Y es esa revelación la que confirma que Mahendraparvata era una ciudad y no un simple conjunto de edificios. “Con este instrumento, de repente, hemos visto inmediatamente la imagen de una ciudad cuya existencia nadie había conseguido certificar”, comentó al diario australiano The Age otro de los científicos, Damian Evans, director del Centro Arqueológico de la Universidad de Sydney en Camboya. “Estamos hablando de una ciudad que tiene más de mil años y que es completamente subterránea. Lo que ves cuando estás allí es una montaña agujereada, y si no sabes lo que hay podrían parecerte agujeros naturales”, añadió el cartógrafo del grupo, Stephane De Greef.
El hallazgo supone que la imponente capital del imperio jemer fue casi cuatro veces mayor a lo previamente estimado
El hallazgo, que se publicará íntegro esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, supone que la extensión de Angkor, la imponente capital del imperio jemer, fue casi cuatro veces mayor a lo previamente estimado. “Queda claro que el centro urbano se extiende hasta unos 35 kilómetros cuadrados, mucho más que los 9 kilómetros cuadrados delimitados por el perímetro de Angkor Thom —el principal núcleo de templos—”, afirma Evans.
“Este es el mayor avance en nuestro conocimiento de Angkor desde que se descubrió la ciudad hace un siglo”, añade el arqueólogo Michael Coe, que ya propuso hace 60 años el uso de láser para hacer una cartografía detallada del lugar. Según el texto presentado por los científicos, cuyo proyecto ha costado unos 250.000 dólares y ha cubierto 370 kilómetros cuadrados durante una semana de vuelos, se confirma que Angkor no era una capital con núcleos urbanos dispersos, sino “una ciudad densamente ocupada, con calles y avenidas alineadas con los puntos cardinales”. Era, en definitiva, el espectacular corazón de un imperio cuya influencia se extendió por gran parte del sudeste asiático.
Según las novedades reveladas por el estudio, ya en el siglo XII la urbe contaba con una población muy elevada —expertos como Bernard-Philippe Groslier la cifran en hasta 1,9 millones de habitantes— que sobrevivía gracias a la importación de alimentos de las zonas rurales. No obstante, según declaraciones de los expertos recogidas por el diario local Phnom Penh Post, esa dependencia del exterior, sumada a las sequías, fueron determinantes en el colapso de la antigua civilización jemer, y no la invasión de los tailandeses, como se pensaba hasta ahora.
Sin duda, estos hallazgos dan fuerza a quienes llevan años pidiendo a la UNESCO que incluya la montaña Kulen en su listado de Patrimonio de la Humanidad. Pero quienes realmente se frotan las manos son los establecimientos turísticos, que ven un nuevo filón en Mahendraparvata. “Ya hay visitantes que van a la montaña. Todavía no son muchos, pero es posible que no tarden en fletar autobuses. Porque además de los templos —el equipo de arqueólogos ha descubierto 30 nuevos— el lugar ofrece cascadas preciosas y piscinas naturales para bañarse”, cuenta a EL PAÍS Omar Havana, un fotoperiodista español establecido en Siem Reap, la ciudad desde la que parten todas las expediciones a Angkor, que actualmente recibe un millón de visitantes al año. “El descubrimiento de los canales y los enlaces de la ciudad es importante porque puede aclarar muchas cosas sobre el comienzo del imperio jemer”, valora.
Sin duda, el trabajo no ha hecho más que comenzar. Los arqueólogos, que han trabajado en cooperación con el gobierno camboyano, ya han anunciado que quedan por delante años de estudio con un objetivo claro: desentrañar el funcionamiento y la caída del mayor núcleo urbano pre industrial del mundo, cuya hegemonía en el sudeste asiático se extendió durante seis siglos. Evans ya maneja una teoría: “Quizá tuvo tanto éxito que, finalmente, fue imposible administrarlo”.

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La Alhambra de Granada

CONSTRUIDA PRINCIPALMENTE en los siglos XIII y XIV, la Alhambra (del árabe, Al Hamra, es decir, la Red) es una antigua mezquita, palacio y fortaleza construida por los reyes moros de Granada, en el sur de España.
Tras la conquista cristiana de la ciudad en 1492, se introdujeron modificaciones en los edificios dentro de la Alhambra. En particular, Carlos V reconstruyó partes del complejo de estilo renacentista de la época, y destruyó la mayor parte del palacio de invierno para dar lugar a una estructura de estilo renacentista, que nunca se ha completado. En siglos posteriores, el arte morisco fue desfigurado y algunas de las torres fueron destruidas.

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Napoleón, de hecho, intentó hacer estallar todo el complejo, pero su plan fue frustrado por uno de sus soldados, que se negó a seguir el plan de su comandante y decidió desactivar los explosivos, por lo que salvó a la Alhambra para la posteridad.
La parte árabe de la Alhambra se asemeja a muchos reductos cristianos medievales, tres tantos de palacio, el palacio residencial y un edificio anexo para los subordinados. El detalle ornamental extremadamente intrincado en la Alhambra musulmana está en marcado contraste con el palacio renacentista de Carlos V, que consiste principalmente de paredes blancas y sin características notables particulares.

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La Sala de los Abencerrajes deriva su nombre de una leyenda según la cual Boabdil, el último rey de Granada, después de haber invitado a los jefes de ese ilustre linaje a un banquete, ahí fueron masacrados. Esta habitación es un cuadrado perfecto, con una elevada cúpula y ventanas enrejadas en su base. El techo está exquisitamente decorado en azul, marrón, rojo y oro, y las columnas de soporte brotan en forma de arco de manera muy hermosa. Frente a esta sala está la Sala de las Dos Hermanas, así llamada debido a las dos muy hermosas losas de mármol blanco estructuradas como parte de la acera.

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Museo del Prado, versión para iPad

Con motivo del Día del Libro, que se celebró el pasado martes 23 de abril, el Museo del Prado lanza la ´Guía del Prado para iPad´, la primera aplicación oficial del Museo, una nueva herramienta para profundizar en su colección permanente.
La nueva app está disponible en cinco idiomas, español, inglés, francés, italiano y portugués, y permite compartir el acceso del ‘corazón’ de la Colección a todo el público interesado a través de 400 obras con imágenes y textos sintéticos redactados por un equipo de especialistas coordinado por el Museo.

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En abril de 2008, el Prado presentó La Guía del Prado en edición impresa, de la que ya ha puesto en circulación más de 240,000 ejemplares. En abril de 2013 se convierte en el primer museo que actualiza su guía completa en este soporte app.

El corazón del Prado
La obras aparecen presentadas de forma cronológica en una clasificación por escuelas internacionales: española, italiana, flamenca, holandesa, francesa, alemana y británica, a las que se añaden dos capítulos dedicados a obras sobre papel, escultura y artes decorativas. Esta selección refleja las diferencias que existen entre las escuelas y los artistas representados en el Museo, donde ocupa un lugar esencial Velázquez y los pilares de las colecciones: Goya, El Greco, Tiziano, El Bosco y Rubens.
Además, una selección de 50 obras maestras incluyen imágenes de gran tamaño que permiten navegar en ellas, y un acercamiento a la obra superior incluso al que se consigue en la visita en el Museo. Y como valor añadido, las imágenes de las traseras de los trípticos y dípticos, como el Jardín de las delicias, la Adoración de los Magos o el Carro de heno del Bosco, no visibles en las salas de exposición.
Otro valor añadido se encuentra en los cinco recorridos temáticos del Museo que se ofrecen: ’50 obras maestras’, ‘Velázquez’, ‘Pintura veneciana’, ‘Princesas’ y ‘Animales del Prado’. Estas propuestas permiten situar las obras en el Museo, preparar una visita, enriquecer el conocimiento de la colección con una visita temática o descubrir una forma entretenida de acercar el Prado a los niños a través de temas como los animales o las princesas.
El acceso al contenido se puede realizar por el índice de colecciones y por el de artistas. Cuenta con la posibilidad de guardar y seleccionar las obras o los artículos que al lector le parezcan más relevantes en la sección de ‘Favoritos’, así como la de compartir los contenidos en las redes sociales a través de enlaces directos desde las fichas de las obras.
* En el Appstore, la app se ofrece con un precio de 139 pesos mexicanos.
Fuente: http://www.hoyesarte.com

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El espacio cósmico de Tadao Ando

por Estefanía Cano*

LA CULTURA ESPACIAL oriental ha adquirido gran importancia entre la arquitectura contemporánea de occidente porque los principios con base en los cuales se yergue fomentan un diálogo espiritual entre el hombre y el espacio que habita. Para la mentalidad oriental es  muy claro que los elementos que conforman la arquitectura no son los muros, vanos, columnas y techumbres, sino el tiempo y el espacio. Dichos principios se fundamentan en el Taoísmo. Ésta es una filosofía anterior al Confusionismo en la cual llamaban a la realidad el Tao, que originalmente significó La Vía. Es la vía, o proceso, del universo, el orden de la naturaleza.
Uno de los arquitectos japoneses contemporáneos más representativos en este arte es Tadao Ando. Nacido en Osaka en 1941, propugna que la arquitectura debe ser el resultado de un encuentro entre el razonamiento lógico y la creación que resulta del uso de los sentidos, relación que logra haciendo sus diseños con base en esta filosofía taoísta.

Tadao Ando Retrato
Los principios que rigen –y se convierten en elementos arquitectónicos– son la armonía, ya que el  taoísta considera al universo como un sistema interrelacionado en equilibrio y en constante cambio; los sentidos, éstos y los sentimientos son las puertas de la percepción por las que el espíritu liberado vuela; aceptar como modelo de sabiduría a la naturaleza; y, contrario a lo que se observa en las culturas occidentales, principios referidos a aspectos negativos, como la oscuridad y el no ser,en la cultura oriental siempre han desempeñado un papel decisivo en el desarrollo de las artes cuyo centro de gravedad parte del concepto del vacío. Éste es más importante que lo lleno. La realidad de una habitación está en su espacio libre y no en los techos y muros, es ahí donde se da el movimiento en el que se encuentra lo intangible, los fenómenos psicológicos, las vivencias.
El principio filosófico respecto a la dualidad de la existencia de fuerzas aparentemente opuestas en el mundo, pero que en realidad son complementarias, le da pauta a Tadao Ando para armonizar los diseños arquitectónicos con elementos como el vacío y lo lleno, la oscuridad y la luz, edificación y naturaleza, dentro y fuera, tecnología y tradición, espacio profano y espacio sagrado.
Una de las obras más reconocidas del arquitecto es la Iglesia de la luz, ubicada en una esquina de un suburbio residencial en Ibaraki, Osaka. Está compuesta por dos edificios dispuestos en ángulo, orientándose de acuerdo al plan urbanístico. En ella se ejemplifica el postulado taoísta según el cual no hay espacio sagrado sin la presencia del hombre. La oscuridad y el vacío son las características más importantes de este espacio. Es en la oscuridad donde el sentimiento de lo sagrado adquiere dimensiones cósmicas.

Capilla de la luz
El acceso al conjunto es intencionalmente indirecto, el diseño obliga a entrar por una calle lateral y aparecer en la parte posterior de la iglesia. Desde allí se ingresa a una pequeña plaza de forma circular y a través de ella se distribuyen los accesos a la iglesia principal y a la capillita conexa.
La espacialidad japonesa tiene un fuerte componente experimental. Por ejemplo, en un viaje lo interesante está en el propio viaje, en el camino que lleva de un lugar a otro, y no tanto en el punto de destino. En algunos recorridos de los proyectos arquitectónicos japoneses se produce un cambio en la concepción espacial: de un espacio de penetración se pasa a un espacio de contemplación.
El ámbito no está condicionado por sus formas y medidas, sino que es percibido por medio de los cinco sentidos que se despliegan en el espacio-tiempo. Con todo lo anteriormente dicho, uno se puede dar una idea de la concepción de la espacialidad japonesa y de que el concepto de espacio no está separado del tiempo sino que es un solo concepto: espacio–tiempo. Y de aquí nace un vocablo llamado Ma.
En términos espaciales, el concepto Ma es la linde natural entre dos o más cosas que existen en contigüidad; en términos temporales, es la pausa natural o intervalo entre dos o más fenómenos que se suceden.
El Ma se presenta en el diseño de los caminos de piedras de las casas tradicionales japonesas. Las piedras determinan la forma en que se caminará, organizan el proceso del movimiento de un lugar a otro, marcan el ritmo de desplazamiento, presentando una perspectiva distinta desde cada punto del camino.
Este concepto lo retoma Tadao Ando en el diseño de una  pequeña capilla ubicada cerca a Kobe, en el Monte Rokko.

Museo de la madera

Museo de la Madera, Tadao Ando

El Ma se asoció al Kami (espíritu) e indica el lugar donde éste desciende, estableciendo la frontera entre el espacio profano y el espacio sagrado.
Esta capilla viene a ser una síntesis  en la búsqueda del arquitecto por establecer un vínculo entre los ámbitos religiosos y el contacto con la naturaleza.
Templo (museo) del agua Vista de verano
En la Capilla sobre el Agua (1985) en Tomanu (Hokkaido), donde los bancos se orientan hacia un lago artificial del que surge una cruz de hormigón, se ejemplifica otro espacio que surge del pensamiento taoísta, a partir de ese principio de la dualidad, es el engawa, el cual nace como manifestación de ese equilibrio de fuerzas conocidas como el ying y el yang, es el espacio japonés que está comprendido por debajo de los grandes alerones de la casa, y es denominado espacio gris. Es un espacio que rompe con la tensión de opuestos interior–exterior, los que se unen y se confunden, o bien es una técnica de crear una continuidad entre naturaleza y edificio.

Estos espacios, además de tener fundamentos filosóficos, tienen sus principios estéticos. En la antigua China se remitían a la observación de la naturaleza y buscaban la integración con ella; en este sentido se puede considerar una estética ecológica.
La concepción del espacio depende de la percepción del individuo, de modo que su objetivo estético es cumplir con la función social de hacer consciente al subconsciente, abrir las puertas de la percepción y dar forma expresiva a los grandes temas. La belleza penetra gradualmente.
En esta capilla de pueden apreciar los cuatro umbrales de la estética taoísta: Empatía (resonancia y armonía), Ritmo vital, Reticencia y Vacío.
El primer canon es conseguir resonancia entre perceptor y percepción, entre la obra de arte y quien la recibe. En Occidente esta armonía estética se llama empatía (sentir en). Es la creación en el espectador de una identificación emocional instantánea. El Ritmo Vital pretende captar los movimientos vitales del espíritu a través de los ritmos de la naturaleza. Recibir el chi (energía vital) emanado por los objetos y comprender el estado de ánimo de cada cosa. Captar y ser poseído a la vez por el ritmo vital del espíritu.
La reticencia y sugestión es el mensaje que no se da; lo que se sugiere no se debe decir. Al no decirlo todo, el artista deja al espectador ocasión para completar su idea: Hay allí un vacío que podemos penetrar y que podemos llenar cumplidamente con nuestra emoción artística. La verdadera belleza sólo puede descubrirla quien mentalmente haya contemplado lo incompleto. Las formas incompletas dan un cierto dinamismo al objeto, pues la mente siempre tiende a complementar lo incompleto. Crea formas asimétricas que tienden hacia la naturalidad, libertad y originalidad. El pasillo que conduce a la capilla sugiere que hay algo en el exterior, pero no te permite apreciarlo hasta que se expone francamente en ésta.
La Soledad Sonora (el vacío en español; le vide, en francés) está presente en toda la arquitectura de Tadao Ando, y consiste en tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que queda por llenar y sobra, sino como el seno materno de las formas.
Es una economía de la ornamentación, puesto que demuestra que el bienestar se da, antes bien, en la sencillez que en la complejidad y el despilfarro. La simplicidad de la decoración se desarrolla junto al embellecimiento exuberante y la oscuridad comparte el espacio con la luz.
Es una geometría moral, puesto que define el sentido de nuestra proporción en relación con el universo. También es la “Casa del Vacío”, porque está desnuda de ornamentación y se puede colocar en ella libremente alguna cosa inacabada, que los juegos de la imaginación acabarán a su gusto para satisfacer cualquier fantasía estética. Significa la concepción de una necesidad de cambiar continuamente los motivos ornamentales.
Otro elemento de la arquitectura tradicional china que Tadao Ando utiliza en casi todos sus edificios es el Rozi, un pasillo  que atraviesa el jardín y conduce desde el pórtico a la cámara del té, y significa el primer grado de la meditación, el paso a la auto-iluminación. Rompe todos los lazos con el mundo exterior y prepara al visitante, con frescura para los puros goces estéticos.
Con esto hace  que, al igual que el participante en la ceremonia del té, el usuario de los edificios comunes no experimente el espacio por medio de un golpe de vista, sino que la vivencia espacial sea gradual.
En el Museo de la madera, que fue construido para conmemorar el cuadragésimo quinto Día Nacional del Árbol en Mikata, Hyogo, Japón, el centro del espacio, que ocupa un estanque, provoca un encuentro dramático entre cielo y agua. Una pasarela en pendiente penetra en el edificio, atravesando el estanque y conduciendo al anexo, donde se disfruta de la excelente panorámica de un bosque.

“Los visitantes del Museo experimentan al mismo tiempo, en el vigoroso espacio del edificio, el profundo bienestar del bosque y una reacción de la cultura humana alimentada por ese bienestar. Luego son liberados en el intervalo entre el cielo y el agua. De esta manera el Museo ayuda a experimentar de forma real la profunda relación que une a la cultura humana con la naturaleza.”  Tadao Ando

Concepto de Arquitectura Cósmica

Éste parte de la idea de proteger al individuo del crecimiento caótico y grandioso del medio urbano. Para lo cual el diseño tiene que centrarse en el espacio interior, creando un pequeño mundo, o todo un universo, en el que se establece una relación entre el ámbito y la persona.
La casa es el lugar donde el individuo vive y se aísla del mundo, es el elemento más importante de la arquitectura. “La casa es el centro de mi mundo y todo un universo”.
La Arquitectura Cósmica tiene tres aspectos: el Celestial, el Terrestre y el Humano, es un mundo trinitario. Es también una arquitectura cosmogónica que produce un modelo del Universo. Tadao Ando ha querido adaptarse al espíritu del lugar en sus proyectos arquitectónicos (lo que en Occidente se conoce con el nombre de “genius loci”). Ganó el premio de la Asociación Japonesa de Arquitectura por la Row House (casa Azuma) de Sumiyoshi, un apartamento de hormigón situado en una manzana de viviendas tradicionales japonesas.

Para realizar la arquitectura cósmica se vale de los mitos, del conocimiento esotérico y principalmente del simbolismo, que fue olvidado en la arquitectura de occidente por el afán racional del funcionalismo que dejó de lado la forma con toda la emoción y significado de la que puede ser capaz.
El significado es producto de la conciencia que se tiene acerca de un problema. Si esta conciencia es simplemente perceptual la edificación no pasa de ser un objeto espacial. A medida que la conciencia evoluciona hacia fases más complejas, el significado de una edificación pasa a ser más reflexivo e inmediato, refleja un mayor número de aspectos internos de una cultura.
Por ejemplo, la columna es el origen de todas las cosas. Conserva el significado simbólico aún cuando haya perdido su importancia estructural. Simboliza la unión del Hombre con el cielo y la tierra.
El círculo, el triángulo y el cuadrado simbolizan al cielo, al hombre y a la tierra respectivamente. El puente es el símbolo de unión entre dos mundos: el interno y el externo, lo lleno y lo vacío o el cielo y la tierra, el mundo secular o terrenal y la otra orilla lo sagrado y lo celestial.

Espacio para meditación, Tadao Ando.

Por lo tanto, de acuerdo con Lao Tsé, escritor del Dào Dé Jing o Tao Te Chingse, obra esencial del taoísmo, se debe tratar el espacio vacío como un factor positivo; no como algo que existe, y que queda por llenar y sobra, manejar el espacio como una experiencia y no meramente como una forma geométrica. Como ha quedado sugerido, lo más importante de una obra arquitectónica está en lo intangible como son las vivencias y los fenómenos que se dan en el espacio tiempo y no tanto en lo tangible como son muros y techos. Se han de considerar los cinco sentidos a la hora de diseñar.
Que los espacios arquitectónicos evoquen estados de ánimo donde el hombre no sólo sienta que su casa es una guarida sino también su pequeño universo, su espacio sagrado. Se debe rescatar este concepto de la elegante sencillez y el amor a la naturaleza para que queden las edificaciones integradas a ella de manera armoniosa, cumpliendo así con esa dualidad de Cultura y Natura.

*Estefanía Cano Reyes, arquitecta y pintora, N. en Aguascalientes, Ags., México, 1982.

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Sir Arthur Evans, arqueólogo

El arqueólogo británico Sir Arthur John Evans nació el 8 de julio 1851, y murió el 11 de julio de 1941, y fue él quien excavó las ruinas de la antigua ciudad de Cnosos en Creta y la evidencia descubierta de una civilización sofisticada de la Edad de Bronce, a la que llamó minoica. Su trabajo fue uno de los logros más importantes de la arqueología occidental e impulsó considerablemente el estudio de la prehistoria de Europa y en particular del Mediterráneo oriental.
Distinguido académico, Evans fue director del Museo Ashmolean, de la Universidad de Oxford, de 1884 a 1908 y se convirtió en profesor extraordinario de arqueología prehistórica en Oxford en 1909. Su interés en las monedas antiguas y la escritura aparecida en los sellos de piedra de Creta lo atrajo a la isla por primera vez en 1894. Al año siguiente publicó pictogramas cretenses script y Prae-fenicia. Durante un discurso en 1896 sugirió que la civilización micénica de la Grecia continental tuvo sus orígenes en Creta. Tres años más tarde compró un pedazo de tierra que incluía el sitio de Cnosos, y tras excavar un año había desenterrado las ruinas del palacio que cubren 2.2 hectáreas. El tamaño y el esplendor de los resultados indicaron que Cnosos había sido una capital cultural ancestral. La compleja planta del palacio sugirió el laberinto asociado con el legendario rey Minos, lo que incitó a Evans para nombrar la civilización minoica.

Sosteniendo uno de sus hallazgos más conocidos.

En el transcurso de los siguientes 25 años Evans continuó sus investigaciones. Excavando por debajo de las ruinas de la Edad de Bronce, se encontró con los restos de una civilización neolítica, lo que ayuda a poner en perspectiva histórica Micenas. Su descubrimiento de artefactos egipcios que datan de períodos históricos conocidos le ayudaron a establecer los períodos de la civilización minoica. Estimaciones posteriores, sin embargo, difieren de las suyas.
Cnosos también produjo unas 3,000 tablillas de arcilla que contienen una de las formas de la escritura minoica, la Lineal B. Evans esperaba descifrar esto, tanto como las otras formas, la Lineal A y la pictórica. Fracasó en este intento, pero una conferencia que pronunció en 1936 inspiró a Michael Ventris a trabajar en ese sistema de escritura. (Ventris más tarde presentó pruebas de que la Lineal B era una forma de griego, y su propuesta fue ampliamente aceptada.) Evans se ocupa de las tres formas en Scripta Minoa (vol. 1, 1909,… Vol 2, editado por JL Myres, 1952) . El palacio de Minos, 4 vol. (1921-1936), fue su propio tratamiento definitivo de su obra. Evans recibió muchos honores por sus descubrimientos y fue nombrado caballero en 1911.

Fuente: Enciclopedia Británica/ Traducción Mariano Flores

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