Dioses, ancestros y espíritus

por Hélène Giguère

Los habitantes de Oceanía viven en interacción con un panteón de deidades en el que están integrados los antepasados, espíritus, dioses especializados (de la guerra, la agricultura, la creación), genios y a veces un dios supremo. Una jerarquía distingue generalmente a los dioses principales de los dioses menores. Para mantener buenas relaciones con estos seres invisibles y obtener sus favores, los vivos les ofrendan  oraciones y sacrificios. También observan varios tabúes cuya transgresión puede provocar la ira de los seres invisibles a los que se debe devoción. Su ira puede causar la pérdida de los dientes y el cabello, enfermedad o muerte de un individuo o un grupo entero. Los seres superiores también transmiten el maná a los humanos.
Algunas de estas entidades invisibles protegen a los grupos identificados como una familia o una ciudad, que les consagran un santuario, un templo o una casa extendida. Bajo la égida del jefe o de sacerdotes mediadores entre lo visible y lo invisible, se realizan los ritos prescritos para las deidades del lugar. Algunos dioses a veces son atraídos a las casas. Así, en la casa de las mujeres, cuando una de ellas está a punto de dar a luz, se invoca la ayuda de varios poderes invisibles. El que ha sido invocado en el momento en que el niño nace, lo protegerá toda su vida, porque se convertirá también en hijo de esa deidad. Estos dioses, ya sean de hogares, de individuos (yo) o aldeas pueden hacerse visibles encarnando en un animal particular (manatíes, cocodrilos, aves, serpientes…). El animal se convertirá en un objeto de veneración cuyo consumo estará prohibido.

A lo largo de Oceanía, los motivos desarrollados para representar a dioses y espíritus se encuentran en muchas formas de expresión artística, tales como tatuajes, máscaras, estatuas, tabletas votivas y armas ceremoniales. En la Polinesia, los dioses y los antepasados ​​son representados por estatuillas denominadas tikis. Gracias a la fabricación de tikis de jade el arte maorí floreció en gran medida a principios de 1800. En esa época, su producción requería varios meses. La figura humana con cabeza de pájaro representa frecuentemente al dios Makemake.
La influencia de los misioneros ha provocado cambios en el panteón de las deidades ancestrales. Ahora incluye varias entidades como los santos cristianos y la Trinidad. Los intentos de sincretismo reinterpretan las creencias tradicionales mediante la búsqueda de correspondencias entre las divinidades locales y las cristianas.

Fuente: http://www.oceanie.org/graphes/gr_ancetres_anim.html/
Trad. Mariano Flores Castro

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Archivado bajo Antropología, Cultura, Etnografía, Religiones

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