Rememora Ricardo Lagos conversación con Carlos Fuentes

Fuentes-Lagos Reuters

por Carlos Rubio

Carlos decía que los latinoamericanos éramos lo que somos gracias a la cultura más que por instituciones.

Madrid, España | (30 mayo 2012)
Los temas de orden político y social sobre los que Carlos Fuentes reflexionó en sus últimos meses fueron la tecnología de la información y la globalización desde el punto de vista económico y político, y ante este escenario, la respuesta que veía estaba en la cultura.
Así lo expone en entrevista con REFORMA el ex Presidente chileno Ricardo Lagos, quien durante tres días sostuvo en noviembre de 2011 en Londres la que puede considerarse la última conversación en profundidad que mantuvo el escritor mexicano sobre la actualidad y el futuro de nuestro mundo.
El escritor y periodista español Juan Cruz ha definido estas charlas como “el testamento cívico de Carlos Fuentes”, las cuales fueron reunidas en el libro El siglo que despierta (Taurus), que circula desde esta semana en México.
La imagen que le viene de inmediato al ex Presidente Lagos (Santiago de Chile, 1938), la que tiene grabada a fuego en la memoria de esas últimas conversaciones con Fuentes es, dice, la actualidad de su pensamiento.
“No puedo decir que era una sorpresa, porque Carlos Fuentes tuvo a lo largo de su vida la capacidad de ser eternamente actual respecto del momento que vivía”, resalta el abogado y economista chileno.
“En nuestras conversaciones, que fueron muy ricas, Carlos se explayó increíblemente sobre ciertos temas y esas charlas quedan hoy como la última conversación larga de lo que pensaba”, expresa Lagos.
Sus reflexiones se centraron en tres grandes tópicos, el primero: una democracia moderna no puede existir sin medios de comunicación.
“Le preocupaba cómo las tecnologías de la información van a cambiar el concepto de democracia; el hecho de que, de repente, todos somos emisores y receptores de ideas, y cuánta de la democracia va a seguir siendo representativa y cuánto va a tener un mayor grado de participativa”.
El segundo tema es la idea de que el planeta se achica ante la globalización: “Un conjunto de problemas globales escapan a los Estados soberanos, ya que ninguno puede resolverlos por sí solo, por poderoso que sea. Aquí entra el problema económico, donde no es posible que todo cambie con un click, ya que lo único que no puede desplazarse con un click es el ser humano, y esta relación tan injusta de que todo se desplaza: el conocimiento, los capitales, menos el ser humano, era algo sobre lo que nos preocupó reflexionar”.
Lo anterior les llevó al tercer asunto: “Si vamos a entrar en un mundo con problemas cada vez más globales, cómo va a surgir un sistema de gobernanza al mismo nivel, un concepto absolutamente nuevo”, explica Lagos.
Ese salto, que se supone debemos afrontar en el futuro inmediato, es lo que a Fuentes más inquietaba y la respuesta a esos desafíos la entreveía en la cultura, menciona el ex Mandatario chileno.
“Para Carlos, en primer lugar, nosotros los latinoamericanos teníamos un gran vacío en la política, que no se comparaba con lo que habíamos sido capaces de tener en la cultura, desde las antiguas civilizaciones como la azteca, la maya o la inca, y la diversidad que implica el mestizaje con España; pero no habíamos sido capaces de tener un Winston Churchill, un De Gaulle o Franklin Roosevelt, una carencia de grandes liderazgos políticos que estén a la altura de esa creatividad cultural.

“Carlos decía que éramos lo que somos gracias a la cultura más que por instituciones, las cuales hemos sido muy malos para crear, y en eso Carlos tiene una gran verdad porque es la cultura desde donde podremos abordar los grandes temas políticos de nuestro tiempo”, afirma Lagos.
Resalta que el leit motiv de El siglo que despierta se condensa en la reflexión a dos voces sobre el aporte de la generación actual en el largo camino del ser humano en este planeta.
“Vale decir: hemos avanzado tanto, hemos puesto nombre a las estrellas donde nunca lo pensamos; pero cómo va a hacer el ser humano hoy para tener una sociedad un poco mejor.
“Eso, en definitiva, es voluntad de acción política, es la política con mayúsculas, la que cambia y moldea a una sociedad, pues el poder se busca porque se quiere implementar algo, si no, el poder es un vacío y es la peor de las corrupciones”.
A Lagos le preocupaba ese tripartidismo que nuevamente se traduciría en el triunfo de un “presidente minoritario”, es decir, elegido con apenas el 38 o 40 por ciento de los votos. “El resultado es que, automáticamente, al frente tienes a los dos partidos derrotados”, advirtió.
Fuentes, por su parte, acentuó su preocupación en la posibilidad de que ganara el PRI con Enrique Peña Nieto, de quien se expresó entonces como “un pelele de Televisa” que no tenía capacidad propia.
“En el libro tenemos la visión no solamente de sus países, sino del mundo en que vivimos”, recordó Marcela González, la representante de la editorial Taurus en México.
Juan Cruz, responsable del volumen, recordó a REFORMA que el Fuentes de aquellas conversaciones se miraba cansado, con un dejo que él percibió de melancolía, pero, por otro lado, era el de toda la vida: lleno de cultura, sabio y astuto de apreciaciones.
“Lo que me abrumó fue la gran cantidad de cultura que los dos tenían y su curiosidad universal por la política y la historia”, señaló. “Creo que el libro es un vademécum de sabiduría de dos personajes que confluían en la curiosidad por la política, la política en el sentido más amplio de la palabra”.

Fuente: Con información de Oscar Cid de León: reforma.com.mx

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junio 12, 2012 · 8:04 PM

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