La colección egipcia del Nicholson Museum

por Sabina Espejel Nonell

Corre el año 1899, la noche cae sobre los tejados de un recóndito pueblo de Inglaterra. Parece que será una noche tranquila como tantas otras. De pronto el silencio se ve interrumpido por unos gritos que piden auxilio. Un incendio amenaza con destruir una casa.
Ante la atenta mirada de vecinos y curiosos, un enérgico anciano sale por la puerta principal y desde el jardín observa con melancolía cómo el fuego devora sin piedad su pasado.
Hasta aquí podríamos decir que es una historia, como muchas otras, condenada al olvido. Y habría sido así, de no ser porque la casa reducida a cenizas pertenece a uno de los hombres más influyentes del Sydney colonial. Es la residencia del primer barón australiano: Sir Charles Nicholson of Luddenham.
El barón nació en Iburndale, Inglaterra,  en 1808 con el nombre de Isaac Ascough, fruto de una relación sin final feliz. Su madre, Barbara Ascough, jamás reveló el nombre del padre y murió al poco tiempo de nacer su hijo. Isaac, tras quedar huérfano, se fue a vivir con sus tíos y cambió su nombre por el de Charles Nicholson.
El tío de Charles, James Ascough,  se dedicaba al comercio marítimo, pero la mayor parte de su fortuna la había amasado fletando barcos para el transporte de convictos desde  Inglaterra hacia Australia. Una fortuna que utilizó para comprar grandes extensiones de tierra en las cercanías de Sydney, convirtiéndose en uno de los mayores terratenientes del momento.
Mientras tanto, Charles estudiaba medicina en la Universidad de Edimburgo y en 1834 se mudó a Sydney, con su tío, para ejercer como médico. Dos años después, su tío muere y le hereda la mayor parte de sus tierras, propiedades y ahorros.
Fue así como Charles se convirtió en uno de los hombres más ricos de Sydney. Abandonó la medicina para entrar en el mundo de la política y ocupó varios cargos, de entre los cuales podríamos destacar el haber sido nombrado Senador. Se conocen muchos otros momentos de su vida dignos de mención; sin embargo, para el tema que aquí nos ocupa sólo destacaremos uno: el haberse convertido en cofundador de la primera universidad australiana, la Universidad de Sydney.
Y es que Sir Nicholson, además de ser médico, político y comerciante era un hombre muy culto, interesado en la educación, la arqueología y la historia. Entre sus favoritas estaban las culturas antiguas del Mediterráneo.
Por ello, entre 1853 y 1856 organizó un viaje por Europa y Egipto. Durante ese viaje compró miles de piezas egipcias, etruscas, griegas y romanas que sirvieron para decorar su casa de Sydney durante algún tiempo.
Años más tarde donó  su  colección de objetos y libros a la Universidad de Syndey con el objetivo de dar a conocer al público australiano aquellas culturas que tanto admiraba. Fue así como en 1860 nació The Nicholson Museum, primer museo de antigüedades en Australia.
Poco después regresó a Inglaterra para no volver jamás. Sin embargo, siguió engrosando la colección de la universidad mandando piezas desde Inglaterra, la mayoría de época medieval, muchas de las cuales nunca han sido exhibidas ni estudiadas.

SIR CHARLES EN EGIPTO
Lamentablemente, es imposible reconstruir con certeza el viaje de Nicholson por Egipto puesto que sus diarios de viaje, sus memorias y todos sus documentos  se perdieron en aquel incendio de 1899.

Der. Capitel hatorico de procedencia desconocida.

Se ha planteado una hipótesis en función del origen de las piezas adquiridas. Por ejemplo, muchas son tebanas por lo que se supone que navegó Nilo arriba hasta la actual Luxor. También estuvo en Guiza y Sakara pues adquirió inscripciones procedentes de ambos yacimientos. Además, se entrevistó con Joseph Hekekeyan, quien excavaba en Menfis, y del cual obtuvo el único fragmento encontrado hasta ahora del templo de Atón que Akhenatón construyó en la zona. Aunque quizás, la pieza más bella es el busto del general Horemheb, futuro fundador de la dinastía XVIII, y quizás procedente de su tumba en Sakara.
Todos los objetos egipcios fueron enviados primero a Londres donde fueron estudiados por Joseph Bonomi y Samuel Birch, quienes publicaron, en 1858, la obra titulada “Catalogue of Egyptian Antiquities Collected by Sir Charles Nicholson”. Después del estudio, le devolvieron las piezas al barón.
En la actualidad, parte de la colección se exhibe en el Nicholson Museum, que está en el Quadrangle, un edificio que forma parte de la Universidad de Sydney. La entrada es gratuita y es una de las tantas visitas obligadas para todos aquellos interesados en las culturas antiguas.

1 comentario

Archivado bajo Antropología, Arqueología, Arte, Cultura, Museología, Museos del mundo, Patrimonio

Una respuesta a “La colección egipcia del Nicholson Museum

  1. Gerardo P. Taber

    Excelente artículo de Sabina. Tal vez, sería bueno aderezarlo con el link del Nicholson Museum. El cual es: http://sydney.edu.au/museums/collections/nicholson.shtml

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