Cultura y Natura

por Fernando Ortiz Monasterio P.

 

Patrimonio Cultural, Patrimonio Natural y Derechos Humanos

Detenerse un momento
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por ahí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto
Tomás Segovia (1927- 2011).

Luminosamente, el gran poeta valenciano-mexicano Tomás Segovia en su poema escrito el 28 de marzo de 2011 –escasos meses antes de su sensible muerte–, resalta la indivisibilidad entre Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural.
Las interacciones entre Patrimonio Cultural y Patrimonio Natural si bien son evidentes, a la vez son múltiples y complejas. Éstas cohabitan con rasgos significativos como son los siguientes:

IDEAS:

1.- El Patrimonio Natural es, además de fuente de inspiración, el ámbito geográfico en el que históricamente sucede el Patrimonio Cultural. ¿Que sería Teotihuacán sin el Valle del Anáhuac o Egipto sin las crecidas del Nilo?

2.- El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza fomenta la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

3.- Las naciones y la UNESCO tienen la obligación de salvaguardar los derechos del Patrimonio Cultural y del Patrimonio Natural. Corresponde a los gobiernos hacer respetar no sólo los derechos Humanos, sino también los Derechos de la naturaleza y del arte.

DESARROLLO DE LAS IDEAS:

1.- El Patrimonio Natural es, además de fuente de inspiración, el ámbito geográfico en el que históricamente sucede el Patrimonio Cultural.

Mucho antes que odas a ellas, ya había flores y estrellas

Las lagunas, islas, volcanes, acantilados, arrecifes, bosques, selvas y otras maravillas del mundo existen por sí mismas aún antes de ser valoradas. Desde las primeras muestras de expresión creativa y artística de las sociedades humanas, por ejemplo, en las cuevas de Altamira ya aparecen bisontes y en las de Baja California, venados.

Pintura rupestre, Baja California, México

El paisaje ha sido tema de obras maestras de pintura, música, artesanía y poesía, pero más allá, en un sentido material, la comida como patrimonio intangible está hecha de especies animales y vegetales y los templos y monumentos están moldeados en piedras resultado de fenómenos geotectónicos y se han asentado en lugares geománticos con coordenadas cartográficas. Así, el Patrimonio Cultural y el Patrimonio Natural son indivisibles. Es impensable el arte o la cultura sin un entorno social y ambiental.

2.- El reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza fomenta la conservación del Patrimonio Natural y Cultural.

Machu Pichu, Perú

No es este el lugar para hacer la cronología de las Declaraciones Universales de los Derechos Humanos; se parte como premisa de su reconocimiento universal. Este reconocimiento incluye el derecho a un medio ambiente:

El Artículo 3º. de la Carta de Derechos Humanos Emergentes plantea:

“[…] todo ser humano y los pueblos en que se integran tienen derecho a vivir en un medio ambiente sano, equilibrado y seguro, a disfrutar de la biodiversidad presente en el mundo y a defender el sustento y continuidad de su entorno para las futuras generaciones. (Carta de los Derechos Humanos Emergentes, 2004).

Sin embargo, más allá de los derechos a un medio ambiente sano y seguro, el cual es un derecho esencialmente humano centrado en la Ética y la Estética, en estas líneas queremos con ambición avanzar la frontera del conocimiento hacia el reconocimiento, en México, de los derechos de la naturaleza.

La razón es que los Derechos de la Naturaleza plantean paradigmas que son círculos virtuosos útiles y prácticos para de profundis, superar los agudos problemas ambientales existentes en la relación Sociedad-Naturaleza del siglo XXI.

Ya en 1966, Aldo Leopold propone la tesis de la ética de la Tierra; Meyer Abich plantea una comunidad jurídica natural fundada en nuestro parentesco y nuestra pertenencia al mundo natural compartida con los animales y las plantas. M. Serers aboga por la “vuelta a la naturaleza” por medio del mecanismo jurídico del contrato, invocando el carácter tácito y virtual del contrato natural y el lenguaje de la Tierra (fuerzas, lazos, interacciones). David Favre propuso la introducción de una enmienda constitucional en la que quedara establecido que “toda vida salvaje tiene derecho a una vida natural. Los humanos no pueden privarle de la vida, libertad o hábitat sin un proceso equitativo” (Favre, 1979). C. Stone y P. Singer han propuesto considerar a los animales y a la naturaleza como titulares de derechos.

Entre los múltiples acuerdos internacionales en que se ha reconocido el derecho de la naturaleza, destaca la Carta Mundial de la Naturaleza de la ONU, de 1982 cuyos principios son los siguientes:

1. Se respetará la naturaleza y no se perturbarán sus procesos esenciales.

2. No se amenazará la viabilidad genética en la tierra; la población de todas las especies, silvestres y domesticadas, se mantendrá a un nivel por los menos suficiente para garantizar su pervivencia; asimismo, se salvaguardarán los hábitat necesarios para este fin.

3. Estos principios de conservación se aplicarán a todas las partes de la superficie terrestre, tanto en la tierra como en el mar; se concederá protección especial a aquellas de carácter singular, a los ejemplares representativos de todos los diferentes grupos de ecosistemas y a los hábitat de las especies escasas o en peligro.

4. Los ecosistemas y los organismos, así como los recursos terrestres, marinos y atmosféricos que son utilizados por el hombre, se administrarán de manera tal de lograr y mantener su productividad óptima y continua sin por ello poner en peligro la integridad de los otros ecosistemas y especies con los que coexistan.

5. Se protegerá a la naturaleza de la destrucción que causan las guerras u otros actos de hostilidad.

El 28 de septiembre de 2008, la mayoría del pueblo ecuatoriano, con un margen aplastante votó la aprobación de una nueva Constitución, que es la primera del mundo que reconoce los Derechos de la Naturaleza, o los derechos de los ecosistemas.

Así, la República de Ecuador da un salto hacia el porvenir al incluir, además, los derechos tradicionales a “un medio ambiente saludable” y también incluir en la Constitución los artículos 71 a 72, del capítulo séptimo: los Derechos de la Naturaleza.

El Art. 71.- La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública, el cumplimiento de los derechos de la naturaleza.

El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.

Art. 72.- La naturaleza tiene derecho de restauración. Esta restauración será independiente de la obligación que tiene el Estado y las personas naturales o jurídicas de indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales afectados. En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el estado establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptará las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales nocivas.

Habiéndose reconocido los derechos de la naturaleza, las tareas de: protección, conservación, restauración y desarrollo sustentable del Patrimonio Cultural se vuelven más viables, más eficaces, más factibles.

3.- Las naciones y la UNESCO tienen la obligación de salvaguardar los derechos del Patrimonio Cultural y del Patrimonio Natural.

Corresponde a los gobiernos hacer respetar no sólo los Derechos humanos, sino también los Derechos de la naturaleza, o sea del patrimonio natural.

El 17 de octubre de 2003, la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, reunida en París en su 32ª reunión, suscribió la Declaración de la UNESCO relativa a la destrucción intencional del patrimonio cultural.

En la Declaración se destacan conceptos como:
“El Estado que, intencionadamente, destruya patrimonio cultural de gran importancia para la humanidad o se abstenga de adoptar las medidas oportunas para prohibir, prevenir, hacer cesar y castigar cualquier acto de destrucción intencional de dicho patrimonio asumirá la responsabilidad de esos actos”…
“Los Estados deberían adoptar todas las medidas apropiadas, de conformidad con el derecho internacional, para declararse jurídicamente competentes y prever penas efectivas que sancionen a quienes cometan u ordenen actos de destrucción intencional de patrimonio cultural de gran importancia para la humanidad, esté o no incluido en una lista mantenida por la UNESCO u otra organización internacional”.

“Se alienta a los Estados a que adopten todas las medidas pertinentes, a fin de declararse jurídicamente competentes y prever penas efectivas que sancionen a las personas que hayan cometido u ordenado actos de destrucción intencional del patrimonio.”

El reconocimiento de la riqueza y valor del patrimonio en términos de sostenibilidad permite superar las perspectivas conservacionistas y, por tanto, asumir que el patrimonio debe conservar su valor colectivo y a la vez ser capaz de adaptarse a los cambios funcionales y de uso que los nuevos tiempos y la sociedad demandan.

Este nuevo marco conceptual supone la superación de la dualidad patrimonial existente hasta el momento (patrimonio natural y patrimonio cultural) para pasar a hablar de paisaje y de naturaleza.

La observación, la comprensión y el análisis de los fenómenos que acontecen en la naturaleza, y la acción humana que se ejerce sobre ella, en sus coordenadas espacio-temporales, contribuyen, sin duda, a construir una visión global y organizada del mundo.

Desde esta perspectiva, entendemos el medio como el conjunto de elementos, sucesos, factores y procesos diversos que tienen lugar en el entorno de las personas y donde, a su vez, su vida y actuación adquieren significado.
No en vano nos enseñó Tomás Segovia: “me interesa más la vida que la cultura”.
_________________________

Bibliografía básica para quienes deseen profundizar sobre el tema.
Acosta, Alberto; La Naturaleza como sujeto de Derechos; Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador; Quito; 29 de febrero de 2008.

Bravo, Leonor; Los derechos de la Naturaleza: Nueva arma de lucha frente a las actividades petroleras en los países Amazónicos; MAIPPA, Ecuador, 2008.

Carta de Derechos Humanos Emergentes, Los derechos humanos en un mundo globalizado. Barcelona, 2004.

Cullinam, “If Nature had Rights”, USA, 2008.

Forum de las Culturas, Los Derechos Humanos en las Sociedades Contempráneas, Coord. Gloria Ramírez. Monterrey, 2007.

Leopold, Aldo (1948); The Land Ethic in: A Sand County Almanac.

Leopold, Aldo; “Land Ethics” Almanac; New York, p 240; 1966.

Lovelock, J.E.; (1979); Gaia: A New Look at Life on Earth; Oxford University Press, New York.

Nash, Roderick, 1989. The Rights of Nature: A History of Environmental Ethics. Madison: University of Wisconsin Press.

Nickel, James; (1993) The Human Right to a Safe Environment; Yale Journal of International Law; 18: 281-295.

Nobel Prize Committee, 1971: 7-8, William Faulkner’s 1949 Nobel Price Acceptance Speech. Nobel Price Library: Faulkner, O´Neill, And Steinbeck, pp. 7-8 New York: Alexis Gregory.
Regan, Tom (1985); The Case for Animal Rights, University of California Press.
Sieger, Thomas (2000); Human Rights and the Rights of nature; in: Journal of Markets & Morality, Vol. 3, Number 2 Fall, 2000.
Stone, C.; Should Trees have standing? Towards Legal Rights for Natural Objects,1974.
Tealdi, Juan Carlos; Bioética de los Derechos Humanos. Investigaciones Biomédicas y Dignidad Humana. UNAM, México, 2008.

Toledo, Víctor; “Ecología, Espiritualidad y Conocimiento” PNUMA-UIA, México, 2003.

UNESCO; Declaración Universal de los Derechos de los Animales; París, 1978.

UNESCO; (2003); Convention for the Safeguarding of the intangible Cultural Heritage, Paris.

United Nations (1982); World Charter for Nature, aprobada en la 48a. Sesión Plenaria de la Asamblea general de la ONU el 28 de octubre de 1982.

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