Entrevista con Edgar Morin

por Manuel Feliú Giorello

 

“En América del Sur refuerzo mis ideas”

Dice que conserva las aspiraciones de su juventud, pero que ha ido perdiendo las ilusiones. Por lo pronto, sus 90 años de vida no han horadado ni su físico ni su energía intelectual. Marca indeleble en la filosofía del siglo XX y referencia indiscutida en la bibliografía de las universidades del globo, el sociólogo francés Edgar Morin no se baja del planeta. “Es improbable salvarse de la catástrofe, por eso estoy en espera”, profetiza en su último libro, La Vía, un catálogo de los males de este mundo y de las posibles reformas antes de que la eclosión sea inexorable.

Marzo de 2011.

Desde Turín.

 

El Desafío de la Complejidad

Edgar Morin es un pensador transdisciplinario francés nacido en 1921, conocido especialmente como sociólogo y epistemólogo, es Doctor honoris causa en más de 10 universidades del mundo y titular de la cátedra itinerante de la UNESCO. Es considerado una de las figuras más prominentes en el estudio de la Complejidad, noción que surge en los años sesenta y que busca la comprensión del mundo fenoménico a través de una integración de sus eventos pues concibe la realidad como un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados donde encontramos presente la paradoja de lo uno y lo múltiple. La complejidad intenta abordar las relaciones entre lo empírico, lo lógico y lo racional oponiéndose al esquema clásico de las ciencias, separadas en especializaciones, y proponiendo a su vez una visión integradora y multidimensional que a través de un trabajo transdisciplinario de cuenta de la complejidad de lo real. La profusa obra de Morin, que cuenta con más de cuarenta publicaciones que han sido traducidas a los principales idiomas, se reparte en estudios sociológicos y antropológicos (incluyendo la dimensión biológica e imaginaria), reforma del pensamiento y enseñanza y en escritos biográficos. Morin se ha consagrado en la búsqueda de un método capaz de revelar los desafíos de la Complejidad tanto en la esfera del conocimiento científico como en la esfera social, política y humana, sin olvidar las interacciones entre ellas, lo que lo ha hecho merecedor de los cargos que hoy asume como encargado de la reforma educacional de Francia (su país natal) y como director de investigaciones del Centro Nacional de Investigación Científica de ese país.

En el marco del encuentro internacional “Movilizando el Capital Social y el Voluntariado” organizado por el gobierno de Chile, por el gobierno de Noruega y por el Banco Interamericano del Desarrollo, ha venido a nuestro país para realizar la conferencia de apertura de este importante evento, donde hemos tenido la oportunidad de entrevistarlo para conocer algo más de su pensamiento.

*

-Su obra muestra una inusitada capacidad para ver los problemas sociales interconectados y en movimiento. ¿Desde donde surge para Ud. la conciencia y la necesidad del pensamiento sistémico?

-El pensamiento sistémico es una base para el entendimiento, una base para el “pensamiento complejo” que va más allá de la noción de sistema. Pero ¿qué significa sistema? Sistema significa relaciones entre elementos de naturalezas diversas que son conectados en una organización a partir de la cual se produce lo que se puede llamar emergencia, calidades o cualidades nuevas y también restricciones sobre las cualidades de las partes. Aquí está presente la idea que se debe abandonar todo modo de pensar reduccionista que pueda pensar un todo a partir de los elementos tomados separadamente.

Es necesario un pensamiento que haga las conexiones de las partes, que haga la conexión de lo global con lo local, es decir, un pensamiento que relacione el todo con las partes y las partes con el todo, ésta es para mi una idea fundamental.

-¿Cuál es el lugar epistemológico de la noción de sistema en el universo conceptual?

Pienso que en el nivel epistemológico la noción de sistema significa el contrario del paradigma llamado “cartesiano”, que supone que la conciencia se hace en la división de los elementos en partes separadas. No se puede concebir el todo sin la parte y la parte sin el todo, esto es algo fundamental pues es así como lo encontramos en la naturaleza. En el mundo físico las estrellas son sistemas, las moléculas son sistemas, un organismo es un sistema, en la sociedad encontramos varias formas de sistemas y esta noción es una base para el conocimiento.

-¿Cuál es la labor o el rol de la ciencia para un pensador transdisciplinario como Ud.?

-La ciencia es un camino de transformación. Si hablamos de la ciencia clásica, la que se desarrolló en el siglo XIX y en una gran parte del siglo XX, ésta es una ciencia donde el dogma principal es la necesidad de separar las disciplinas, de especializar el saber en pedazos convirtiendo de este modo el pensamiento en un conocimiento fragmentario. Es evidente la oposición de mi modo de pensar con este tipo de ciencia clásica. Hoy día se desarrolla un tipo de ciencia que se puede llamar sistémica o de agrupación. Si tomamos como ejemplo a la ciencia de la tierra, ésta se ha constituido en los años sesenta del siglo pasado a partir del momento donde se concibe la Tierra como un sistema con vida propia, con sus elementos y su organización, y a partir de este momento las disciplinas que eran separadas como la Geología, Sismología, Vulcanología, Meteorología, etc. se encuentran en conexión. Cuando se concibe que hay un sistema “complejo” se puede conectar. Es el caso de la Ecología como ciencia que surge con la posibilidad para el ecologista de establecer las interconexiones que forman el ecosistema en la medida que se relacionan los elementos vivos, animales, vegetales, unicelulares, etc. y las condiciones atmosféricas y geológicas que constituyen una organización espontánea llamada ecosistema. Al ecologista le interesan las regulaciones y desregulaciones del sistema, entonces llama a la colaboración de los varios especialistas convirtiéndose en un pensamiento interdisciplinario y multidimensional que integra los fenómenos humanos de desarrollo industrial, social, etc.

La cosmología también hoy para comprender los primeros segundos del universo, llama a su colaboración a la microfísica. En mi primer trabajo importante llamado El hombre y la muerte, ya tuve que abordar el problema de la muerte desde varias perspectivas, sociológicas, biológicas, históricas, psicológicas, etc. Es la intención y obligación de hacer un viaje interdisciplinario, pues cuando se toma un tema de cualidad humana no se puede reducir éste en disciplinas separadas, las cuales son muy útiles, pero en la medida y condición que se abran a un conocimiento más general.

-En ese sentido, es en la Biología y la Sociología las ciencias donde han proliferado con más fuerzas los conceptos de organización, sistemacidad, interdependencia y complejización. ¿Por qué cree Ud. que las ciencias más formalistas han ejercido una mayor resistencia a la compenetración con este tipo de conceptos?

-Tomemos por ejemplo la economía, que es la ciencia humana-social más adelantada desde el punto de vista formalista. En el sentido de que su matematización es muy adelantada, pero sin embargo no puede entender muchas cosas porque todo lo que no puede entrar en el cálculo escapa a estas ciencias, lo que conlleva al aislamiento del fenómeno económico. De hecho las realidades económicas están mezcladas con todas las otras realidades psicológicas, sociales, guerras, políticas, miedos, deseos, etc. entonces es una ciencia abstracta y por esta razón adelantada formalmente pero muy atrasada intelectualmente.

-Ud. dice en Ciencia con Conciencia que “lo único que es real es la conjunción del orden y del desorden” y dice además “que el problema de todo conocimiento moderno es concebir esta conjunción”. ¿Cómo debiéramos comprender estas proposiciones sin caer en un caos lógico?

-Tomemos la primera cosa. Si nosotros pensamos que el universo podría ser únicamente determinista sería incomprensible en él la evolución y las relaciones. Pero si nosotros pensamos que hay únicamente desorden entonces es imposible también. Se necesita un universo imperfecto-perfecto, un universo con un mínimo de reglas, de leyes, pero donde también cabe el desorden y el alea. Por ejemplo los cosmólogos hoy imaginan los primeros minutos del universo como un momento donde hay gran agitación, con mucho desorden de las partículas, pero en esta agitación se hace el “encuentro”, donde hay fenómenos de aniquilación de la materia, pero también otros fenómenos de atracción y de organización. Se necesita un desorden para que nazcan los primeros átomos y otras cosas.

-¿Cuáles son entonces los principales problemas que la lógica deductivo-identitaria le opone al pensamiento de la complejidad?

-Nuestra lógica deductivo-identitaria no puede concebir la posibilidad de unir dos nociones tan antagónicas como el orden y el desorden al punto que manifiesta una repulsión por la contradicción. Por este motivo la lógica deductivo-identitaria tiene muchas virtudes y capacidades sobre las cosas separadas, sobre las cosas fragmentadas, pero cuando nosotros consideramos el conjunto de las cosas vemos que no funciona. Por ejemplo el acontecimiento más importante fue cuando se constató el hecho de que hay una contradicción en que la luz se presente como una onda y como una partícula al mismo tiempo, pero la cuestión está en que la comunidad científica debió aceptar esta contradicción pues el hecho indicaba esto. Desde el punto de vista de la tradición del pensamiento occidental encontramos el tema de la contradicción presente en algunos pensadores como Heráclito, Nicolás de Cusa, Pascal, Hegel, Marx y también en algunos místicos medievales. A los problemas más hondos no podemos llegar con una simplicidad lógica, sino que encontramos muchas veces la contradicción lógica y que debemos incluir el tercero y no excluirlo. Esta es una idea que a mí me parece fundamental y que hace la diferencia entre la razón cerrada –limitada– y la razón abierta.

-En este sentido pensar la complejidad es pensar lo inacabado, lo movible, lo abierto y lo problemático, ¿De qué modo entonces debemos desprejuiciarnos para una real asimilación de este concepto que no caiga en una reducción y simplificación?

-El peligro de todas las ideas complejas es el de ser simplificadas por los discípulos y personas externas. Ocurrió con el platonismo, con el kantismo, con el marxismo, etc. No tenemos la posibilidad de impedir la simplificación, pero si pensamos correctamente la complejidad, entonces se ve que es el modo de tener un instrumento de pensamiento para entender lo que no se puede entender en el modo clásico de pensar. Hay que comprender que “complejo” no significa completo, cuando hay complejidad siempre queda incertidumbre en el pensamiento. No es la liquidación porque la liquidación es una visión determinista, no hay pensamiento acabado y estamos, en este sentido, condenados a la apertura y a lo inacabado del pensamiento.

-Vivimos en una era de globalización informática y de estandarización comercial, pero también de fragmentación espiritual y de pérdida de identidad. ¿Cuál es en su opinión la médula de esta problemática?

-Pienso que por un lado la globalización como fenómeno de unificación económica, técnica y también de los actos de civilización, es un proceso muy abstracto para las diversas sociedades que tienen varias raíces, étnicas, religiosas y tradiciones nacionales. Uno de los efectos de la mundialización es de estimular las fuerzas de resistencias identitarias de estas civilizaciones, por ejemplo lo que ocurrió en Yugoslavia que se fragmentó en pedazos con las fuerzas nacionalistas y religiosas. Vemos que lo que unifica provoca fenómenos de fragmentación, pero además en el contexto de esta civilización de tipo occidental, es una civilización que hace la promoción del individuo en sus dos aspectos contrarios, aspectos de autonomía personal y aspectos también de egocentrismo y de reducir todo a su interés propio. El individualismo es un hecho de la difusión de la civilización occidental que conduce a una fragmentación en la medida que el individualismo contribuye a una desintegración de las comunidades y de las solidaridades tradicionales. Es la paradoja del mundo actual lleno también de contradicciones.

El nuevo libro de Morin

-¿Le parece a Ud. que los medios que generan una sociedad mundial han precedido entonces al desarrollo espiritual necesario para afrontarla?

-Me parece evidente pues los procesos tecno-económicos que han creado la infraestructura de una sociedad-mundo no son capaces de elaborar una verdadera sociedad-mundo. Se necesita una toma de confianza de los estados nacionales para abandonar una parte de la soberanía absoluta por una soberanía colectiva. Las naciones necesitan reconocer los derechos de las otras naciones, se necesita que los individuos tomen conciencia de que estamos en una comunidad de destino de la “tierra-patria”. Hay una inmadurez, es evidente, inmadurez psicológica, mental e intelectual, e intelectual porque todos los sistemas de enseñanza impiden, con la fragmentación disciplinaria, enfrentar todos estos tipos de problemas. Es por esta razón que el porvenir es muy incierto.

-El desafío de la complejidad es el de pensar complejamente como metodología de la acción cotidiana. En la medida en que esto implica un cambio de paradigma, ¿cómo encuentra a las sociedades latinoamericanas, y en particular a la chilena, para enfrentarse a este desafío?

-Para mí la cosa importante es que encuentro más comprensión y más atención en el mundo latinoamericano que en muchos países de Europa, aunque sí en Italia y España y en los de lengua latina, pero poco en los países del norte, salvo en Japón y Corea. Por esta razón si en América latina hay una reacción, una atención y una preocupación, pienso que esto significa que hay posibilidades de actuar conforme al desafío de la complejidad. Pienso que el mundo universitario es influyente intelectualmente en América latina, no es como en Francia que es como una casta cerrada. Aquí hay la preocupación del porvenir de la población, hay una preocupación. Existe el hecho del desencuentro del marxismo y del desencuentro del neo-liberalismo, y en esta situación de desencuentro de todo lo que se propone como salvación, ahora se ve que no es tan fácil y que se debe actuar acorde al desafío de la complejidad. La idea del pensamiento complejo significa que no hay una respuesta sencilla o predeterminada para actuar, y yo pienso que tener la conciencia de esto es muy positivo.

-Bernardo Kilksberg esta mañana se refirió a los valores éticos como la fuerza primordial para cambiar el panorama desigual contemporáneo. ¿Qué papel juega la ética en la integración multidisciplinaria que su pensamiento propone?

-Los fundamentos de la ética no se pueden encontrar en el conocimiento científico, porque no se puede deducir un deber de un saber y en este sentido mi posición es bastante tradicional. Pero hay una sentencia de Pascal que me parece muy buena que dice “trabajar en pensar bien es el fundamento de la moral y de la ética”. Yo hago una deducción que significa que si uno tiene un pensamiento bastante correcto, bastante complejo, se puede igualmente equivocar en las acciones éticas, porque no podemos hacer un juicio sobre las acciones éticas únicamente a partir de las intenciones, aquí llega esta idea compleja que llamo yo la “ecología de la acción”. La ecología de la acción significa que cuando se inicia una acción ésta se abre en un juego de interacciones en el ambiente cultural o social. Este juego sin embargo puede cambiar la dirección de la acción e incluso volverla en un sentido contrario. Tantas veces en la historia las intenciones han traído consecuencias contrarias a su origen. Necesitamos hacer lo más que podamos para tratar de considerar las varias consecuencias de la acción. Para considerar a la acción tenemos que considerar dos polos, el de la intención y el de los resultados, y no podemos simplemente reducirlos. Es por esta razón que la cuestión importante al reflexionar sobre nuestras acciones es que debe haber una estrategia que considere la capacidad de cambiar en función de los acontecimientos de experiencia.

-¿Una flexibilidad relativa, una capacidad de reacción ?

-Exactamente, y es por esta razón que la ética se enfrenta a la realidad compleja que puede cambiar el orden de las intenciones y que necesita entonces una reflexión muy fuerte.

 

 

Fuente: http://libroscolgados.blogspot.com/2009/01/html

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Archivado bajo Antropología, Cultura, Libros

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