El gran museo del mundo

La Danae de Tiziano

¿Qué ocurre si a un gran museo internacional le añadimos otro gran museo? Seguramente, que obtendríamos el mejor y más importante museo del mundo. ¿Y qué centros serían los elegidos para realizar esa mezcla tan especial? Posiblemente, el Prado de Madrid y el Hermitage de San Petersburgo. ¿Es esta idea un sueño, un plan descabellado, una quimera inalcanzable del arte? Posiblemente, sí. Sin embargo, algunas veces las musas se alían, la inspiración llega a los despachos, surge un flechazo entre las colecciones reales españolas y las imperiales rusas y se produce el milagro: el Gran Museo del Mundo.
Esa frase que siempre ha sobrevolado nuestras mentes (“el Prado es el mejor museo del mundo”), pero que nunca nos hemos atrevido a pronunciar por respeto al Louvre, al Metropolitan, a la National Gallery, podrá ser utilizada sin miedo a equivocarnos durante los próximos meses. Y todo gracias a un histórico acuerdo entre los dos centros, que ha permitido traer los grandes tesoros del museo ruso a la pinacoteca madrileña en la exposición  El Hermitage en El Prado.
“Se trata de un proyecto épico”, afirmó Miguel Zugaza, director del Prado durante la presentación de la muestra. Seleccionar de los ingentes fondos del Hermitage las casi ciento ochenta obras que componen la exposición ha sido como “intentar resumir el Quijote en unas líneas”, pero se han traído “los versos más intensos y profundos” para ofrecer “una exposición de obras maestras”.
Por su parte, el director del Hermitage, Mijail Piotrovsky, reafirmó la importancia de esta muestra, Hay que recordar que durante la primavera pasada ya se pudo ver en San  Petersburgo El Prado en el Hermitage, y que se clausuró como la muestra más visitada en la historia del museo ruso.         “Este intercambio de exposiciones es más que una muestra de cuadros, es un acontecimiento cultural”, aseguró  Piotrovsky. “Todo lo que ven en la exposición es el Museo del  Hermitage”, concluyó.

Los grandes maestros de la historia del arte
Lo cierto es que los datos hablan por sí solos. A la valiosísima colección que alberga el Museo del Prado, se suman ahora obras de Picasso, Durero, Tiziano, Jan Brueghel el Viejo, Caravaggio, Rubens, Van Dyck, Chardin, Mengs, Monet, Renoir, Gaugin, Matisse, Rodin o Kandinsky. Los más importantes maestros de arte se dan cita en las salas de exposiciones temporales del edificio de los Jerónimos.
Los Reyes inauguraron esta exposición que podrá visitarse todos los días de la semana durante un periodo excepcional de cuatro meses y medio. Un recorrido que muestra la gran variedad y riqueza de las colecciones del  Hermitage, desde el siglo V a. C. hasta el siglo XX, pasando por sobresalientes piezas de arqueología, artes decorativas y magníficas obras de pintura, escultura y dibujo procedentes de sus fondos.
Ubicado en un conjunto de edificios palaciegos al lado del río Neva y, sobre todo, en el Palacio de Invierno que fue la residencia en el siglo XVIII de la Zarina Catalina la Grande, el  Hermitage es uno de los grandes museos del mundo. Sus colecciones abarcan el Egipto de los faraones, las culturas siberianas, el mundo grecorromano y llegan hasta el arte renacentista, la escultura neoclásica, y la pintura de Matisse y Picasso.

Historia del museo ruso
La exposición comienza con significativas piezas que dan cuenta de la propia historia del museo ruso. Los retratos de los emperadores Pedro I, Catalina II y Nicolás I, los cuadros de las espléndidas vistas de interiores del palacio y sus alrededores reciben al visitante. Esta visión de los orígenes del Hermitage, se completa con una selección de muebles y trajes de corte en otra sala posterior.
A continuación, la muestra nos enseña una cuidada selección de piezas de la primera colección arqueológica rusa, conocida como Colección Siberiana de Pedro I, formada con piezas procedentes de las primeras excavaciones científicas sobre las tribus nómadas escitas. Estos pueblos dejaron en la zona sur de Siberia suntuosos kurganes (túmulos con cámara funeraria, desde el siglo VII a.C. al siglo III a.C.). La colección de orfebrería griega del museo ruso también está representada en la exposición. Las piezas proceden de adquisiciones, regalos personales y donaciones, además de hallazgos en las excavaciones de la costa septentrional del mar Negro.
El  Hermitage posee extraordinarios fondos del arte de Europa occidental de los siglos XIII al XX, y también están representados en el Prado. Podemos ver pintura holandesa y flamenca, barroco italiano y español. El Greco, Ribera, Tiziano, Velázquez, Rembrandt son algunos de los pintores que podemos ver en este ámbito.

Orfebrería oriental y europea

En otra sala se reúne una selección de piezas procedentes de las colecciones de joyas y valiosas rarezas de los zares. La fascinación por Oriente que surgió en la Rusia del siglo XVIII se refleja en las magníficas manufacturas chinas de los siglos XVII y XVIII. Cajas y arquetas, bandejas y horquillas fueron producidos en filigrana, a veces realzada con piedras y esmaltes. También se pueden admirar piezas de la colección de joyas indias del siglo XVII, probablemente única en el mundo.
Además, el  Hermitage conserva obras maestras de la orfebrería alemana. Catalina II propició la etapa de esplendor de la orfebrería en San Petersburgo, donde la corte imperial y la aristocracia encargaban refinados artículos de lujo: relojes, candelabros, ramos de flores, anillos. En el siglo XIX, la orfebrería rusa alcanzó su momento culminante con las creaciones que el taller de Carl Fabergé realizó en San Petersburgo, y del que se puede ver un ejemplo en la muestra del Prado.
La presencia de arte de los siglos XIX y XX en los fondos del Hermitage se deben a la nacionalización, durante la Revolución Rusa de 1917, de las grandes colecciones imperiales, aristocráticas y privadas de Rusia. Importantes ejemplo de Impresionismo, cubismo o del arte abstracto están también en las salas de los Jerónimos.
Colofón
La muestra se cierra con Cuadrado negro (1932), de Kazimir Malevich, uno de los cuadros que más controversia han provocado a lo largo de la historia del arte.
La exposición, organizada por el Museo del Prado, el State Hermitage Museum y Acción Cultural Española, patrocinada por la Fundación BBVA, es una ocasión única de ver fuera de su sede estas piezas excepsionales de la historia del arte. La muestra, que supone el broche final a la celebración del año Dual España-Rusia 2011, es la más importante que se haya visto de estas características fuera de Rusia.

El Hermitage en el Prado
Museo Nacional del Prado
Del 8 de noviembre al 25 de marzo
Fuente: http://www.revistadearte.com/

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