Formas expresivas en antropología, de Claudio Esteva Fabregat

por Leonel Durán Solís

 

 Cuando recibí la invitación del Dr. Carlos Serrano para participar como comentarista en un nuevo libro del Dr. Claudio Esteva Fabregat Formas Expresivas en Antropología,  acepté de inmediato, no obstante los pocos días para la presente reunión. Carlos dijo una frase clave: fuiste alumno de Claudio y por eso te convocamos. Recibí el libro sin tener antecedentes del mismo.  Ahora puedo afirmar que es un libro extraordinario. El prólogo de Andrés Fabregas Puig lo ubica a uno rápidamente en las variables que aborda el autor y en una valoración de la importancia del texto. Es un libro que seduce y que se puede abordar desde diferentes lecturas: en una secuencia de página por página o también abordar cada una de sus partes por separado.

El campo fundamental del análisis y reflexiones del Dr. Claudio Esteva Fabregat gira en torno a la antropología desde su primer acercamiento como estudiante y su continua reflexión hasta el presente sobre la misma, caracterizada como la Escuela Mexicana de Antropología, en su carácter holístico enriquecida por nuevas disciplinas de las que él ha sido un estudioso y participante activo. Desarrolla con suma claridad el conjunto de relaciones de las disciplinas que caracterizan a esta Escuela Mexicana, aplicadas a la investigación y a la docencia en formas constantes, de tal manera que le otorgaron una identidad por sus maneras características de enfoque y aplicación, que se expresaron en formas que se manifestaron con claridad y fuerza.

Otra lectura conduce al reconocimiento en sí y de los valores fundamentales a la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Qué impresionantes memoria y claridad de Claudio para referirse al ambiente escolar y académico de la ENAH, así como de los que estudiábamos en ella en su época. Y cómo lo forman a él considerando que la antropología es una sola, si bien se distinguen las cuatro ramas básicas, posteriormente enriquecidas por lo que él llama los encuentros laterales con la geografía, antropogeografía y los aledaños científicos, como la ecología. En esa interacción de las cuatro ramas principales permiten explicar múltiples problemas buscando superar los enfoques fragmentados.

Desconozco si en la ENAH actual se han llevado a cabo esfuerzos para recobrar los valores de su memoria, analizar sus procesos de desarrollo y abordar el análisis de la antropología contemporánea para la formación de nuevos cuadros profesionales y revisar en qué medida los más de 70 años transcurridos desde su fundación, la ENAH actual ha llegado a la construcción de una antropología que pueda caracterizarse como la antropología mexicana para el siglo XXI, no sólo para México, sino también para América Latina. Particularmente, llama la atención cómo la sólida formación de Claudio lo lleva a España a extender la Escuela Mexicana de Antropología y hacer la obra de pionero y sembrador de una nueva antropología española.

La otra lectura tiene un gran tema e hilo conductor: la vida de Claudio Esteva Fabregat, que se relaciona con México en lo que él llama las primeras circunstancias y primeras experiencias y su integración a la cultura mexicana. Y las llama primeras circunstancias que no meros antecedentes.

El libro no es autobiográfico, pero el autor extrae de su vida misma aquello que lo relaciona con antropología: sus primeros estudios, su formación profesional, los umbrales y orientaciones de la disciplina, sus valoraciones de la antropología de la ENAH y su posterior reorientación en la antropología española. En el libro que hoy comentamos, va a plantear los nuevos retos analíticos a la antropología, a los cuales Claudio Esteva Fabregat responde puntualmente  en la parte tercera que denomina “ Percepciones y Derivas” .

Retornemos al inicio. El joven Claudio Esteva Fabregat  llegó a México el 13 de junio de 1939 en plena época cardenista y él como muchos otros trasterrados entra al proceso de elaborar una nueva identidad en un país que a su vez estaba en la efervescencia de su formación.

Claudio se sumerge en una nueva vida de múltiples estímulos que lo llevan a conocer la realidad mexicana. Venía de un drama enorme de España y de las rebeldías catalanas, pero se sumergió en una crisis de renacimiento, y para sortearla busca las soluciones por el camino intelectual que lo acerca a la antropología y al conocimiento de su nuevo país, sin que ello le evite vivir la nostalgia del país ausente Claudio experimentó dos grandes nostalgias: la del país y su gente que tuvo que abandonar por fuerza para salvar la vida. La otra llegó muchos decenios después cuando ya había recobrado sus espacios de origen y el desarrollo de una muy brillante carrera profesional y académica, no pudo dejar de experimentar otra nostalgia diferente, la de México y sus circunstancias, y que durante muchos años llevo consigo aún en sus lares recobrados que lo impulsaron a regresar en distintos momentos a nuestro país y radicar actualmente en Zapopan como profesor émerito del Colegio de Jalisco y ahora, felizmente, aquí lo tenemos en una celebración académica que reconoce en él sus valores como antropólogo formador de instituciones, acucioso investigador y prolífico autor.

En la lectura de su introducción y los “Umbrales y Orientaciones” en esas etapas de su vida encuentra uno al antropólogo de gran talla y de una vida totalmente entregada a la antropología, que va desde su formación inicial a su enriquecimiento paulatino, explicaciones que enriquecen sus investigaciones como antropólogo, pero, vale la pena reiterarlo, con la perspectiva de otras disciplinas. Y con esa memoria privilegiada que lo caracteriza, menciona a sus maestros, bajo nombres que nos son familiares, y los ubica en la coherencia del ejercicio de la antropología y en la valoración de las cuatro ramas básicas de la antropología y su enfoque holístico y cómo esta visión que él va ampliando a partir de otros recursos explicativos (etnohistoria, antropología social, la psicología, el psicoanálisis etc.) que le permiten entender y explicar numerosos problemas y escribir los libros de los que él es autor.

Pero, no sólo menciona a quienes fueron sus compañeros menciona también a los que fueron sus profesores, entre los cuales hay un importante grupo de los exiliados que influyeron en el desarrollo de la antropología mexicana y cuando va uno leyendo los nombres de esas personas y de maestros algunos de los cuales fueron nuestros, sucede un hecho interesante, su lectura no se queda sólo en los ojos y en la mente sino comienzan a surgir las imágenes de la época en que nos toco ser estudiantes de la misma escuela, los rostros de esas personas mencionadas. Y leyendo a Claudio, acercarse uno de nueva cuenta a nuestra querida ENAH y a interesarse profundamente en esa ENAH que va describiendo el maestro y preguntarse finalmente ¿cuál es la ENAH de ahora? en qué medida responde a un proyecto nacional e institucional.

Claudio Esteva Fabregat no propone que la estructura de su libro sea un método para otros autores, pero uno no puede dejar de advertir que la parte primera se aproxima a lo autobiográfico y que posteriormente se aplica al análisis de las problemáticas de investigación y docencia y a pensar en otros ejemplos: ¿por qué Alfonso Caso se hizo antropólogo y desarrolló instituciones?, ¿por qué el Dr. Daniel Rubín de la Borbolla recorrió toda America convocando a estudiantes de esos países para que vinieran a México a estudiar antropología?, ¿por qué Jorge A. Vivó después de recorrer el mundo buscando su transformación a una nueva era se hace antropólogo y profesor distinguido muy distinguido de la ENAH?, ¿por qué Eusebio Dávalos Hurtado el primer graduado de la ENAH fue un excelente Secretario Académico de la ENAH, Director del Museo Nacional, Director General del INAH, que impulsa la creación de nuevos museos, y se niega a proporcionar los nombres de estudiantes que participábamos en un movimiento nacional y en la primera huelga reivindicativa para la ENAH? ¡Y cómo no tener en cuenta las imponentes presencias de Pedro Bosch Gimpera, Paul Kirchoff, Pablo Martínez del Río, Wilberto Jiménez Moreno, Alejando Dagoberto Marroquín Arturo Monzón, Fernando Cámara Barbachano, Ricardo Pozas, Julio de la Fuente, Gonzalo Aguirre Beltrán! Y de la misma manera que uno podría entender mejor sus maestros y sus obras habría que incorporar su método de conocimiento preguntarnos sobre las motivaciones de sus vidas para convertirse en antropólogos en nombres  de los que están aquí presentes como son los de Guillermo Bonfil Batalla, Rodolfo Stavenhagen, Carlos Navarrete, Mercedes Olivera, Margarita Nolasco, Lina Odena Güemes, y muchos etcéteras más.

Tal como se construye el presente libro, hoy objeto de nuestros comentarios, metodológicamente a partir del acercamiento biográfico permitiría acercarse a la explicación de sus acciones de los antropólogos mencionados: sus experiencias formativas, docentes, por qué sus temas de investigación y sus contribuciones a la antropología. Preguntarse ¿cual es la versión de uno mismo al mirar a los otros? Como dice el Maestro Estava Fabregat: “viéndolo y observándolo, soy sujeto de descripción de mí mismo, por lo menos en el hecho de que reacciono por ser yo también una prueba de experiencia de una sensibilidad personal”. “Soy pues, mis palabras, y soy en ellas una forma implícita de construir mi propia realidad”. Y la construcción de la propia realidad son las acciones más allá de los procesos de investigación, el desarrollo de proyectos, de programas, gestión de instituciones, y sumándose a otras causas de interés humano; es decir, aquellas praxis sociales, como dice Claudio, “que más de ser específicas de pensamientos son específicas de acción”. Hay una praxis, una intervención para diseñar, modelar e impulsar acciones a partir de un enfoque antropológico que no sólo es investigar sino también un actuar y ahí se ubican antropólogos egresados de la ENAH con una participación muy activa en instituciones del Estado mexicano en diferentes dependencias de gobierno en Agricultura, en la Secretaria de Educación Pública, en el INAH, Instituto Nacional Indigenista, CIESAS, Dirección General de Culturas Populares, en las universidades, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

Presentación de Libro

Julio 29, 2011.

 

 

 

Presentación de Libro
Julio 29, 2011.

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