Recuperan objetos del ajuar funerario de Tutankamón

por Jacinto Antón

En un lento y penoso goteo van apareciendo los objetos robados del Museo Egipcio de El Cairo durante el robo del pasado enero, en la confusión de los primeros pasos de la revolución en Egipto. Ahora han regresado a su hogar en el museo la estatuilla dorada del faraón cazando con arpón desde un bote, la trompeta de bronce y el elemento central de abanico sustraídos. La estatuilla era uno de los objetos emblemáticos del saqueo del Museo Egipcio. Los asaltantes la rompieron y en el suelo de las salas del tesoro de Tutankamón, como se pudo ver en imágenes captadas por la televisión, quedaron, entre cristales de las vitrinas, la barca en que se apoyaba la figura y los pies de ésta. La estatuilla, cercenada de su base por los ladrones para facilitar su transporte, presenta serios desperfectos, le falta un trozo de corona y parte de las piernas. Los técnicos del museo se emplearán a fondo para restaurarla.
 La trompeta en cambio está en excelentes condiciones —aunque no se sabe si alguien habrá aprovechado la ocasión para soplarla­; el instrumento no requiere restauración y podrá volver a exhibirse enseguida, según el director del museo, Tarek El-Awady. En cambio el trozo de abanico está hecho unos zorros: un lado se ha roto en 11 piezas; además, parte del objeto sigue perdido.
 Con las tres piezas de Tutankamón se ha recuperado uno de los ushebti —estatuilla funeraria— del conjunto sepulcral de Yuya y Tuya, otra de las colecciones del museo más perjudicadas por el asalto. La figurita se encuentra en buen estado y podrá también volver a ser expuesta de inmediato.
En una maleta, en el metro
Las cuatro piezas del antiguo Egipto aparecieron en una maleta hallada por casualidad en el metro de El Cairo por el arqueólogo Salah Mohamed mientras se dirigía al trabajo. Una más de las rocambolescas historias vinculadas a la recuperación de objetos del asalto al Museo Egipcio. El pasado febrero, un profesor de la Universidad Americana de El Cairo entregó la estatua robada de Akenatón con corona azul y base de alabastro que su sobrino, dijo, había encontrado cerca de un contenedor de basura en la plaza Tahir.
 Zahi Hawass, ministro de Antigüedades, aprovechó en una conferencia de prensa con motivo de la recuperación de los objetos para advertir a los que se llevaron piezas del museo que todas están registradas y nunca conseguirán venderlas. Añadió que los que devuelvan las piezas no serán castigados. “Sólo queremos recuperar las antigüedades”, recalcó.

Fuente: El País

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Archivado bajo Cultura, Museos del mundo, Patrimonio

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