Piratas en el hospital para dementes de San Hipólito

Los recursos económicos

Desde fines del siglo XVI el hospital de San Hipólito, edificado hacia el poniente de la  capital novohispana, se fue perfilando como espacio para la atención de hombres dementes, provenientes de todos los estamentos de la sociedad.
Su atención corrió a cargo de los Hermanos de la Caridad, llamados también comúnmente hipólitos, por haber sido éste su hospital originario. Uno de los rasgos característicos de esta orden fue ser limosneros, guardando una lejana tradición medieval. Desde sus primeras constituciones, se estableció su carácter limosnero para efectos del sostenimiento de sus hospitales y por ello  enfrentaron  muchas carencias para realizar su trabajo.
La limosna se solicitaba en las calles o en las casas de las familias ricas. Entre los acaudalados era muy frecuente que por motivo de votos o promesas a Dios, se dieran importantes cantidades a obras pías.
La pobreza de los hospitales no era ni nueva ni exclusiva de los Hermanos de la Caridad. En la Nueva España durante los siglos XVI y XVII los nosocomios funcionaron de manera muy precaria, pues no contaban con apoyo de la Corona para su funcionamiento, por ello muchos  preferían acogerse a los patronatos ofrecidos por hombres acaudalados o de altos funcionarios de gobierno, a fin de asegurar medios de subsistencia.
Pero la ayuda a los hospitales, por parte de las autoridades, no se limitaba al aspecto económico sino también con fuerza de trabajo que aportaban indios, esclavos y reos principalmente.

Los recursos humanos

Los indios dentro de la ciudad española aportaron siempre el trabajo más importante, tanto en la edificación de hospitales, edificios públicos, calles, obras públicas y casas de hombres importantes de la Colonia, por lo cual su esfuerzo muy raramente era utilizado para servir dentro de los nosocomios. Sólo en el Hospital Real de Naturales había indígenas ocupados en diversas tareas cotidianas.
El trabajo al interior de los hospitales era agotador y temido, más aún cuando en la capital novohispana azotaban epidemias y pestes, pero en el Hospital de San Hipólito se añadía otro elemento que lo hacía especial: era el lugar de los locos y débiles mentales.
En este rubro de los recursos humanos que aportaban su trabajo al interior del hospital de San Hipólito, los frailes contaban con el apoyo de algunos esclavos, pero por la falta de personal los propios locos barrían, cargaban agua, leña y parece ser que hacían mandados a lugares cercanos, cuando estaban en posibilidades de hacerlo, otras, en compañía de algún fraile recorrían  las calles pidiendo limosna.
Se ha documentado también que los tribunales tanto civiles como eclesiásticos, dentro de sus posibilidades de condena, contemplaban enviar reos al hospital de San Hipólito, tal fue el caso de los hermanos Carbajal, acusados de actividades judaizantes a fines del siglo XVI. El historiador Alfonso Toro en su libro La Familia Carbajal, Ed. Patria, México, reseña en las páginas 359-376 el relato de Luis de Carbajal sobre este hospital en donde sirvió como mozo, purgando condena, vistiendo san Benito amarillo, exhibiendo una enorme cruz de san Andrés de paño rojo, cosida sobre el traje. Traer al caso a Luis de Carbajal no es gratuito ya que este hombre, antes de tener problemas con la inquisición, tuvo su intervención en el caso que nos ocupa.

Los reos: piratas en el Hospital de San Hipólito

Sucedió que en septiembre de 1568 llegaron a San Juan de Ulúa seis barcos ingleses con piratas: el Jesús de Lubeck de la Royal Navy al mando de John Hawkins, el Minion bajo el mando de John Hampton, el William and John, con Thomas Bolton al mando y el Judith, capitaneado por el famoso pirata Francis Drake que viviría muchos años más, acumulando una gran fama. Las otras dos naves más pequeñas eran el Ángel y el Swallow que llevaban pirateando cerca de un año en las costas americanas.
Al parecer los piratas desembarcaron en el puerto de Veracruz con el propósito de conseguir víveres. Habían engañando a las autoridades locales con banderas españolas, haciendo prisioneros a algunos principales de la ciudad. Por su parte la tripulación pirata se dedicó a hacer desmanes en la población. Sin embargo, para mala suerte de los visitantes, cuando se encontraban en pleno avituallamiento, llegó una flota de escolta de la armada española  que contaba con una capacidad de fuego considerable, al mando de don Francisco Luján.
Al principio los ingleses pensaron que la tregua, siempre vulnerada por los ingleses, entre Felipe II e Isabel I se respetaría, pero no fue así: en un ataque fulminante resultaron hundidos cuatro barcos piratas, con cerca de 500 marinos ingleses muertos, según el historiador John Barrow.
Drake y Hawkins y el Minion se dieron a la fuga, mientras sus hombres se batían contra los españoles, sin embargo, imposibilitados de escapar rumbo a mar adentro por las malas condiciones del Minion, se fueron costeando hacia el norte de Veracruz, viéndose obligados a dejar cerca del río Pánuco a 104 marineros, ya que era imposible cargar con más hombres para cruzar el Atlántico, además que no había comida suficiente para todos. De acuerdo al testimonio, de un tripulante llamado Miles Philips, no había que comer como no fueran “cueros, gatos y perros, ratas y ratones, pericos y monos” .
¿Cuáles fueron los criterios que usaron los jefes piratas para abandonar a 104 elementos? Comenta Jiménez Rueda lo siguiente: “primeramente escogió aquellas personas de cuenta y utilidad que era necesario quedaran a bordo”, después se procedió a elegir los que menos falta hacían e inmediatamente se les puso en un bote para ir a tierra, prometiéndoles que al año siguiente regresarían por ellos.
Los abandonados, aunque portaban armas, se las tuvieron que ver con los chichimecas, de los cuales sobran testimonios documentales que hablan de su bravura y odio hacia los europeos  y aunque les respetaron la vida, pronto los dejaron desnudos.
Errantes en una tierra desconocida y hostil, enfermaron de paludismo y con mil problemas atravesaron la selva, hasta que llegaron a Tampico, en donde, casi gustosos, fueron hechos prisioneros por los españoles al mando de Luis de Carbajal  y enviados a la ciudad de México para ser juzgados.

El pirata John Hawkins

Pero como se trataba de un asunto de fe, se tuvo que esperar a que llegara un Inquisidor acreditado desde España, por lo que los reos fueron remitidos a diversos trabajos forzados antes de ser presentados ante el Tribunal de la Santa Inquisición, lo cual ocurrió hasta 1871, siendo el enviado don Pedro Moya de Contreras.
Por ello los prisioneros fueron recluidos en obrajes y hospitales; tal fue el caso del pirata Robert Barret, que sin Hawkins quedó como capitán del Jesús de Lubeck, trabajó en un obraje durante cuatro meses, hasta que posteriormente fue ejecutado en la Ciudad de México. Unos fueron a parar como sirvientes al hospital de San Hipólito, otros a un obraje de Texcoco, otros más a las minas, algunos a servir a personas de calidad” (sic), y como mozos en los conventos de San Agustín, Santo Domingo hasta la llegada de don Pedro Moya de Contreras, cuando fueron concentrados en las mazmorras de la Inquisición para ser juzgados.
Duraron encerrados año y medio, tras los cuales fueron presentados ante el tribunal. Los interrogatorios fueron muy acuciosos y como se trataba del primer caso enfrentado por la inquisición sobre un asunto de fe, aplicado a extranjeros saqueadores, el proceso fue muy duro contra los prisioneros. Para comenzar, todos sus bienes fueron confiscados y embargados, esto sin contar que ya desde Veracruz habían perdido el valioso botín que habían acumulado en sus correrías previas a su llegada a Veracruz. Al fin, fueron condenados por el de la Inquisición bajo la sospecha de ser luteranos protestantes, para lo cual con trompetas y voceros se convocó al pueblo a presenciar el espectáculo. Se les colocaron san benitos amarillos con cruces adelante y atrás y se levantó un tablado para que la gente los pudiera ver bien.
De acuerdo al testimonio de Miles Philips los castigos se distribuyeron de la siguiente forma: “El primer llamado fue un tal Roger, armero mayor del Jesús y lo sentenciaron a trescientos azotes y diez años de galeras”.
“Luego llamaron a Juan Gray, Juan Brown, Juan Rider, Juan Moon,  Santiago Collier y Tomás Browne: la sentencia de éstos fue de doscientos azotes y ocho años de galera”  “Tocóle en seguida a Juan Keyes, cuya pena fue de cien azotes y seis años de servicio”.
“Después  fueron llamando a varios, uno tras otro, en número de cincuenta y tres, y a cada cual le daba su sentencia: a unos doscientos azotes, a otros cien, y luego a galeras por seis, ocho, o diez años”.

El pirata Francis Drake

“Entonces me llamaron a mí, Miles Philips, y me sentenciaron a servir en un convento por cinco años, sin azotes, y a llevar el san Benito todo ese tiempo”.
“Llegó luego su vez a Juan Storey, Ricardo Williams, David Alexander, Roberto Cook, Pablo Horsewell, Tomás Hull: estos seis fueron condenados a servir en conventos, sin azotes, unos por tres, otros por cuatro años, y a llevar durante ellos el sanbenito”.
“Hecho esto, y acercándose ya la noche, llamaron a Jorge Rively, Pedro Monfrie y Cornelio el Irlandés, y los condenaron a ser reducidos a cenizas. En el acto los enviaron al lugar de la ejecución en la misma plaza del mercado, cerca del tablado, donde fueron prontamente quemados  y consumidos. A los demás sentenciados que éramos sesenta y ocho, nos volvieron a llevar aquella noche a la cárcel”.
Los azotes anunciados se cumplieron al día siguiente, viernes santo. Los condenados fueron conducidos desnudos del pecho en caballos, con pregoneros por delante y en una plaza fueron latigueados hasta completar el número de su sentencia.Entonces, se puede desprender lógicamente que entre los siete condenados a servir en conventos estuvieron: Philips, Storey, Williams, Alexander, Cook, Horsewell y Hull los enviados al Hospital de San Hipólito.
Esta documentación sobre el caso, se puede consultar en el AGN (de 1568 a 1571). AGN-UNAM, Corsarios franceses e ingleses en la inquisición de la nueva España, siglo XVI, México, 1945 Imprenta Universitaria, Introducción de Julio Jiménez Rueda, p. XV

Conclusiones

La incursión pirata inglesa de 1568 resultó desastrosa. De acuerdo con  el historiador Barrow, en Veracruz se perdieron cuatro naves y 500 hombres aproximadamente, luego 104 más fueron abandonados a su suerte en el Pánuco, al no poder el Minion seguir su travesía. Éstos 104 supieron lo que era “amar a Dios en tierra de indios”, como dice el refrán, pues los soldados españoles los hicieron prisioneros encontrándolos desarmados, desnudos, hambrientos y sedientos.
Fueron juzgados, encontrados culpables y condenados a diversos trabajos antes de ser ejecutados. Comenta Barrow que a partir de esta experiencia Drake tomó un odio feroz hacia los españoles que lo llevó a hacer grandes daños al imperio español. Por cierto, este personaje volvió a pasar un mal momento en Inglaterra, a la que llegó en 1569, porque tras asegurar que Hawkins había muerto y de dar una versión a su modo de los hechos bélicos contra los españoles, al mes siguiente  apareció Hawkins sano y salvo.
Por lo que se refiere a la condena impuesta a los piratas en México, se confirma que las condiciones de trabajo en las minas, en los obrajes, en los hospitales, eran deplorables, dignos escenarios para reos. Ignoramos cuántos piratas fueron al San Hipólito pero seguramente en medio de los aullidos, gritos, lamentos y gruñidos, que asegura Carbajal enloquecían a cualquiera, los ingleses conocieron un aspecto humano que jamás imaginaron.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Una respuesta a “Piratas en el hospital para dementes de San Hipólito

  1. Hi there, just became aware of your blog through Google, and found that
    it’s really informative. I’m going to watch out for brussels.
    I will appreciate if you continue this in future. Lots of people will be benefited from your writing.
    Cheers!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s