Un poema sufi de Rumi

Rumi ( Tayikistán, 30 de septiembre de 1207 – 17 de diciembre de 1273)

 

 

¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?,
pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano ni judío,
ni mago ni musulmán.
No soy del Este ni del Oeste,
ni de la tierra ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza
ni de los cielos giratorios.

No soy de la tierra ni del agua,
ni del aire ni del fuego.
No soy del empíreo ni del polvo,
ni de la existencia ni de la entidad.

No soy de India ni de China,
ni de Bulgaria ni de Grecia.
No soy del reino de Irak
ni del país de Jurasán.

No soy de este mundo
ni del próximo,
ni del Paraíso
ni del Infierno.
No soy de Adán ni de Eva,
ni del Edén,
ni de Rizwán.
Mi lugar es el sin lugar,
mi señal es la sin señal.
No tengo cuerpo ni alma,
pues pertenezco al alma del Amado.

He desechado la dualidad,
he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco,
Uno conozco,
Uno veo,
Uno llamo.

Estoy embriagado con la copa del Amor,
los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana”.

Fragmento extraído del libro de Yalal ud-Din Rumi, Poemas sufíes, Madrid: Hiperión, 1988. La versión es de Alberto Manzano. Traducciones del inglés de Ruth Terrones y de Ali Bahman.

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