El Islam para principiantes

El Islam es la religión que nació de las enseñanzas de Mahoma. Este profeta enseñó que el hombre debe someterse completamente a la voluntad de Dios. Por eso Islam significa “someterse” y sus devotos, los musulmanes, son “aquellos que se someten”.

Mahoma
El profeta religioso Mahoma (570 – 632) nació en el seno del mundo árabe. Al morir sus padres fue adoptado por su abuelo y su tío, quienes le proporcionaron una educación y un oficio comercial. Años después, debido a su matrimonio con una rica viuda llamada Jadicha, Mahoma tuvo suficiente estabilidad económica para dedicarse a meditar.
Merced a las caravanas comerciales que emprendió por los negocios de su familia política, Mahoma entró en contacto con las principales ideas de las religiones monoteístas, es decir del judaísmo y el cristianismo. Según la tradición islámica, una noche en que Mahoma meditaba en el monte Hira, el arcángel Gabriel se le apareció y le comunicó la existencia de un solo Dios (Alá) y que él, Mahoma, sería su profeta, por lo que su misión era llevar la palabra de Dios a los infieles (no creyentes).
En el año 613, Mahoma comenzó a predicar públicamente en la ciudad de La Meca, el centro comercial más próspero de los árabes y sitio de la Caaba, el templo principal del culto politeísta que se practicaba entonces. Mahoma se oponía terminantemente al politeísmo, y por esta razón despertó el enojo de muchos personajes importantes y de los comerciantes. Debido a los ataques, el 16 de julio de 622 el profeta emigró con sus seguidores hacia Yatrib, que sería desde entonces “la ciudad del profeta” (Madinat-al-Nabi o Medina) y su centro de operaciones. A este episodio de su vida, cuando Mahoma huye de La Meca y comienza su peregrinación, se le llama la hégira y con él se señala el fin de la época preislámica y el inicio de la era del Islam, por lo que los musulmanes lo consideran el año cero de su calendario lunar.
Mahoma volvió a La Meca y la conquistó en el año 630. Ahí el profeta del Islam destruyó todos los ídolos de los dioses y quitó las pinturas que se encontraban en la Caaba, dejando sólo la piedra negra que hasta la fecha permanece. Tomada La Meca, el territorio sagrado fue delimitado y la Caaba fue establecida como centro del Islam. Este acontecimiento fue decisivo pues dotó al mundo islámico de un símbolo de unidad a través de la diversidad. En vida el profeta Mahoma consiguió dar a la península arábiga una unidad musulmana. Con ello culminó un proceso —gestado desde el siglo V— que se encaminaba a la formación de un Estado en Arabia. Pero cuando murió el profeta, sin dejar herederos varones o un sucesor, surgió una crisis política.

Después de Mahoma
A la muerte de Mahoma el número de seguidores de la nueva religión había aumentado considerablemente y La Meca había declarado su alianza a la fe. La Meca se convirtió en el centro espiritual de la nueva religión y la Caaba permaneció como objeto de veneración y ritual, pero ahora con un sentido estrictamente monoteísta.
El poder recayó en los miembros del círculo más cercano a él: los cuatro califas hereditarios (califa significa “sucesor”). El último de los califas ortodoxos fue Alí, primo y yerno del profeta. A su muerte el poder de los califas le fue arrebatado por un gobernador de Siria. De hecho, la mayor ruptura dentro del mundo islámico tiene que ver con el problema de la sucesión legítima después de la muerte de Alí.

La fe musulmana
La difusión del islamismo fue rápida y efectiva. Sus años de mayor expansión fueron del 632 al 1050. Los ejércitos árabes —cohesionados por el fervor religioso, así como por incentivos políticos y económicos— rápidamente tomaron el poder de los regímenes residentes en Siria e Irak (638), Irán (641) y Egipto (642). Los ejércitos marcharon hacia el este, en dirección a Asia central, y hacia el oeste a través del norte de África; y para el año 732 el mundo islámico se extendía de España a las fronteras de India y China. Más tarde lograron otros avances territoriales en África, Asia central, India y especialmente Turquía con la caída, en 1453, de lo poco que quedaba del Imperio Bizantino. En el sureste asiático, a principios del siglo XVI, hubo otra expansión del islamismo.
El islamismo vinculó, por primera vez en la historia, a pueblos tan variados y distantes como los españoles, africanos, persas, turcos, egipcios e hindúes. En el desempeño de esta función unificadora el Islam transmitió su cultura, que demostró ser crucial para el desarrollo de la civilización occidental. El genio del Islam radicó en su capacidad para asimilar elementos de varias culturas que adoptó, sintetizarlas y luego ensanchar esa amalgama.

Los musulmanes se unen en la devoción a un solo Dios omnipotente conocido como Alá. En el islamismo hay vida después de la muerte, un paraíso para aquellos que han seguido el camino y un infierno para aquellos que se han desviado de él. En el Día del Juicio, al final de los tiempos, las acciones del hombre serán juzgadas. Mahoma mismo no es visto como una deidad y por lo tanto no es objeto de culto. Más bien Mahoma es considerado el último y más grande de una serie de profetas tales como Abraham, Moisés y Jesús.

http://sepiensa.org.mx/ editado por el Correo

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