Algo sobre los rollos del Mar Muerto


Los milenarios manuscritos de la Biblia, descubiertos en 1947 en Qumrán, a orillas del Mar Muerto, revelan poco a poco sus secretos. La exposición que la Biblioteca Nacional de Francia François Mitterrand (BNF), en París, les dedica hasta el 11 de julio próximo, pone de manifiesto los últimos avances en la comprensión de estas decenas de miles de fragmentos de textos que datan de 250 años a.C.- a 100 años después de Cristo, y una cuarta parte de los cuales es el origen de dos religiones reveladas, el judaísmo y el cristianismo.
Tan emotiva como apasionante la puesta en escena geográfica (mapas, planos, monedas antiguas) y arqueológica (objetos funerarios y vernáculos) muestra el contexto de la actualización y la recomposición por los epigrafistas de los 900 manuscritos encontrados en piezas en las cuevas del desierto de Judea. “Regularmente, las exposiciones se celebraron en Jerusalén y los Estados Unidos, con un enfoque muy religioso, pero esta es la primera vez que una tal presentación está completamente consagrada a todas las problemáticas planteadas por el descubrimiento”, indica Lawrence Héricher, conservador en jefe, comisario de la exposición.
Hay emoción ante los pequeños, milenarios trozos de cuero, piel de cabra curtida, cubiertos por una fina escritura regular, proveniente del Pentateuco, que describe desde la creación del mundo hasta la muerte de Moisés, la historia del pueblo hebreo. Los escribas, obviamente experimentados y talentosos, utilizan el cálamo —corte de caña— o una punta de metal que sumergían en el negro de humo —una mezcla de hollín, agua y vino— para formar las letras, “las piernas hacia abajo”, como si las colgaran de un hilo invisible. Estos escribas anónimos escribiían sobre rollos de 10 a 20 cm de ancho esas palabras para ser leídas, como si se tratara de “Instrucciones para el hombre que entiende” abordando las cuestiones relacionadas con el dinero, la pareja, los padres … Se hace hincapié en “el misterio del futuro” sobre el inminente fin de los tiempos. “Cuidado, no seas orgulloso”, leemos. La minucia y la complejidad del desciframiento, de la identificación y reconstitución de los textos, en parte perdidos, se destacan sobre carteles con letras en negrita, ofreciendo la traducción de lo que se ha salvado.

“Esta escritura está en arameo, que era el idioma de Babilonia, traído por la élite de judios deportados en 521 a.C.” , dice Laurent Héricher. Este alfabeto fue elegido por los rabinos, en el siglo II, para escribir el hebreo. Coexistieron en Qumrán y en Palestina con la escritura del pueblo, áspera como patas de mosca, de origen fenicio, y finalmente abandonada.
Fue en una falla con varias grutas rocosas, en el banco del “mar de sal” de los hebreos, donde el relato bíblico sitúa Sodoma y Gomorra, las ciudades malditas que Dios inundó con fuego y azufre, donde los primeros manuscritos fueron descubiertos por tres beduinos pastores. Fotos panorámicas muestran el sitio árido de Qumran, y su difícil acceso, a 20 km al sudeste de Jerusalén.
De las 275 cuevas excavadas por los arqueólogos, 11 escondían el tesoro fabuloso. Cada vez, los científicos se dejan hacer el peón por los beduinos, que buscan la mejor oferta. Desde la primera cueva, dicen haber sacado los rollos de una vasija —cilindro largo de arcilla, recubierto, una copia de la cual está expuesta. “Esta sería la única vez, dice Laurent Héricher, en otras ocasiones, los manuscritos, desmenuzados, carcomidos por las ratas y cubiertos de excrementos de murciélago, yacían en el suelo.”
¿Estaban almacenados en estantes de madera expuestos al polvo? ¿Se han lanzado a toda prisa a la llegada de las legiones romanas en Jerusalén? Qumrán habría sido destruido en 70, como el templo de Jerusalén por los romanos.
Los trabajos recientes permiten avanzar una hipótesis: que la ocupación del sitio por la secta de los esenios, esos “atletas de la virtud”, de los que habla Philón de Alejandría, filósofo judío que vivió en siglo I. “Se busca establecer un vínculo entre los fundadores del cristianismo primitivo, Jesús y Juan el Bautista y la comunidad de los esenios”, dijo el comisario.
La biblioteca de libros escritos por autores de diferentes épocas, sin título ni página, sin fecha, ¿sería la de los esenios, que profesaban la pureza y practicaban la inmersión ritual? La vista aérea del sitio identifica las ocho cuencas-cisterna, cuya superficie es mayor que la de la vivienda.
En el pequeño pueblo de Qumrán, 200 personas habrían vivido de manera permanente a partir del 170 a.C. hasta el año 70 d.C., cultivando viñedos, árboles de palma datilera, bálsamo, y criando cabras. Las lámparas de aceite, tintero, tazón, jarra de arcilla, piedra de medición de granos encontrados en las tumbas no han resuelto el enigma.

“Qumrán, el secreto de los Rollos del Mar Muerto” en la Biblioteca Nacional de Francia François Mitterrand-Quai François Mauriac-París 13e, Quai de Metro La Gare. Hasta el 11 de julio de 2010.

Le Monde/Traducción del francés de Mariano Flores Castro

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Cultura

2 Respuestas a “Algo sobre los rollos del Mar Muerto

  1. Soy cristiano no se mucho sobre computadoras pero traté de buscar su pagina y la conseguí me gustaria que me enviaran material de esta calidad como por ejemplo quién eran ellos desendientes de tribu eran.
    También sobre los apostoles la biografia y bibliografia de ellos si no es mucha molestia.
    me encantó gracias por compartir estos temas un poco desconocidos en america.

  2. tengo unos alumnos que quieren saber más gracias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s