Bardos del Pacífico

Muchos de los poetas del Pacífico que escriben en inglés también tienen acceso a una o a veces varios idiomas indígenas. Esta doble o múltiple filiación lingüística —que también habla de una afiliación cultural plural— se da en varios niveles: mezcla de códigos, representación del tema indígena, uso de formas tradicionales. Estos artefactos apuntan hacia la raíz indígena del propio trabajo y exige que ésta sea reconocida. Al mismo tiempo, puede poner tal etnicidad en duda demostrando cómo puede ser reconstruida en una lengua extranjera. Su afiliación cultural plural también hace difícil categorizar a estos poetas dentro del marco de un solo Estado-nación. Es el caso de los poetas axiales, es decir, que viajan entre su tierra natal y los países adoptados, literalmente y con la imaginación, y escriben sobre ambos, o los escritores en diáspora para quienes el Estado-nación no puede articular un marco fuerte de identidad propia.

Jorge Salavert Pinedo, profesor del Instituto Tecnológico de Canberra, escribe lo siguiente:

“En los doscientos y pocos años de la historia de Australia como entidad geopolítica moderna –desde la llegada del capitán Arthur Phillip y las primeras naves que transportaban a los primeros presos ingleses hasta la colonia penal en Sydney en 1788– la degradación del medio ambiente ha alcanzado cotas de extrema gravedad.
¿Es tan extenso y severo el daño causado? Diríase que sí, a juzgar por las voces que llevan levantándose airadas contra este desastre desde hace más de una generación. Y como muestra, un botón: Laurie Duggan (Melbourne, 1949), en un escueto poema de tan sólo cuatro líneas de verso libre que lleva por título ‘Australia’, expresa con evidente sarcasmo (y a un tiempo muy comprensible pesar) el deleite que le produce el modo en que su tierra ha podido quedar tan arruinada en la mitad del tiempo que normalmente lleva destruir un entorno natural:

I like the way we’ve
been able to fuck things here
as good as anywhere else
in only half the time.

Me encanta el modo en que hemos
sabido destruir todas estas cosas,
tanto o mejor que en otros sitios,
pero en la mitad del tiempo.
Trad. Mariano Flores Castro

Por su parte, la australiana Judith Write (1915-2000) escribió:

Australia (1970)

Mueres, oh tierra salvaje, como el águila,
peligrosa hasta el último suspiro,
que atacando, clava sus garras. Mueres
maldiciendo a tu captor con mirada enfurecida.

Mueres como la víbora
que silba un odio tan puro de su dolor
que llena los sueños del asesino
de miedo como la mancha invasora del suicida.
Sufres, tierra salvaje, como la acacia excelsa
que agrieta la cortante pala excavadora.
Veo tu suelo lleno de vida decaer con los árboles
hasta una desnudez de pobreza.

Mueres como la hormiga soldado
indiferente mas fiel a tu millón de años.
Aunque te corrompamos con ideas torturantes,
sé obstinada: tú sigue siendo ciega.

Somos vencedores, y envenenadores,
más que el escorpión y la serpiente,
mas del veneno que fabricamos, morimos,
mientras tú, tierra, mueres a nuestras manos.

Alabo pues a la sequía que tantas grietas deja,
[a tu polvareda,
al arroyo moribundo y al animal furioso,
porque todavía nos desafían.
Nos arruina la cosa misma que matamos.

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