Palabras de Carlos Montemayor a promotores chinantecos, mixes y zapotecos

Ustedes tienen gran talento, escriben en dos idiomas –explico poco antes de que termine la conversación–. Pero cuando hablamos, también lo hacemos con el movimiento de nuestras manos, de nuestros hombros, de nuestros ojos. Al escribir, en cambio, no hay manera de utilizar el cuerpo ni la voz. Por eso escribir es una cosa y hablar otra. Cuando ustedes transcriban conversaciones, deben corregirlas para que sean textos claros. Escribir es mostrar lo mejor y más puro de nuestro idioma. Porque ustedes deben ser principalmente útiles para su lengua,  no traductores al español. Un escritor debe ser capaz de entender muchas cosas en su idioma. Debe ser capaz de distinguir lo correcto, pero también de percibir lo mejor. Lo uno se logra por la gramática; lo otro por el conocimiento del ritmo. Uno es sintaxis; otro es ritmo. Uno es idioma correcto; otro es literatura. Si la lengua española no hubiera tenido libros importantes en leyes, en poesía, en religión, en historia, en relatos, no hubiera desarrollado su literatura. También el chinanteco, el zapoteco o el mixe podrán hacerlo. Yo me propongo compartir todo lo que sé para que ustedes desarrollen su trabajo de escritores. Compartir todo aquello que un escritor debe saber; independientemente de que escriba en francés, español, griego, mixe o chinanteco. Porque un escritor extranjero sabrá mucho de lo que conviene en su idioma; pero ustedes sabrán lo que conviene en el suyo. Deben asumir esta responsabilidad.

(Cae el atardecer en Oaxaca. Son las seis de la tarde del 18 de agosto. Veo desde mi habitación a los que caminan sin prisa por la plaza; a los que permanecen quietos, ociosos, sentados en las bancas bajo los laureles, bajo la frescura del aire humedecido de una próxima lluvia. Miro a dos muchachas indígenas conversando con un joven de camisa roja; una de ellas tiene una falda como Neyva, que es blanca con rayas azules. Escucho el sonido del agua de la fuente, nítido, sin dificultad, a pesar de la música que empieza a escucharse del otro lado de la plaza, desde el templete situado frente a la Catedral, donde se prepara ya la audición municipal nocturna. Siento la tarde en Oaxaca. Siento el sabor de la cerveza y del mezcal tratando de aliviar el calor del ya lejano mediodía. Ahora escribo con la sensación de estar en un sitio donde sé que verdaderamente no estoy de paso. Donde sé que la euforia que me invade pertenece a un mismo, inmenso sitio de donde manan regiones enteras, de donde mana un confuso sentimiento de ser también esto, de que ellos son también yo, de que esta vida fluye en un mismo e inmenso cuerpo que nos comprende, que nos explica. Estoy aquí, sin estar lejos de ningún sitio que amo, sin estar lejos de la tierra caliente del norte que amo, sin estar lejos de El Mogor, sin estar lejos de Villa Blanquita, sin estar lejos de mis desiertos, sin estar lejos de los lugares, de los cuerpos, de los quietos e inmortales sitios que amo.

Fragmentos del libro Encuentros en Oaxaca, Ed. Aldus, México, 1995.

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1 comentario

Archivado bajo Cultura

Una respuesta a “Palabras de Carlos Montemayor a promotores chinantecos, mixes y zapotecos

  1. Maricruz Rodríguez

    Por favor me pueden dar la cita completa del libro Encuentros en Xalapa?

    muchas gracias

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