La derrota

Los rebeldes Tigres Tamiles reconocieron la derrota en la prolongada guerra civil de 25 años de Sri Lanka, tras lanzar una ola de ataques suicidas para repeler una ofensiva final por parte de las tropas resueltas a terminar con ellos.

El presidente Mahinda Rajapaksa declaró la victoria sobre los Tigres para la Liberación del Eelam Tamil (TLET), aún cuando todavía se desarrollan combates en el noreste de la isla y el Ejército señaló que liberaba a los últimos miles de civiles atrapados.

En mayo último, el Ejército dijo que había rescatado a todos los civiles que eran retenidos por los TLET en una zona menor a un kilómetro cuadrado. Un total de 72,000 han huido desde el jueves, precisó.

Sigue siendo un misterio el destino del fundador y líder de los Tigres, Vellupillai Prabhakaran, pese a que fuentes militares dijeron a Reuters que recuperaron un cuerpo que se cree sería de él y cuya identidad estaba siendo confirmada. Prabhakaran prometió que nunca sería capturado vivo.
“Llevaron el cuerpo para confirmar que es el verdadero Prabhakaran”, dijo a Reuters un oficial militar bajo anonimato. Otras cuatro fuentes militares confirmaron el hallazgo y que se estaban realizando pruebas de identidad. El portavoz del Ejército brigadier Udaya Nanayakkara lo negó.
Los TLET, formados bajo una cultura de que es preferible suicidarse antes que rendirse, no muestran señales de ceder. Rebeldes suicidas se inmolaron en la frontera y más de 70 personas murieron al tratar de escapar.
El sitio de internet favorable a los rebeldes http://www.TamilNet.com publicó un comunicado del jefe de relaciones internacionales del TLET que señala: “Esta batalla llegó a su amargo final”.
Fuente: Reuters

Las fuerzas del Gobierno tomaron el control el sábado de toda la costa de la isla, por primera vez desde que la guerra comenzó en 1983, eliminando cualquier posibilidad de escape para un grupo miliciano cuya derrota ha sido una derrota esperada durante meses.

El Ejército ha capturado en menos de tres años 15,000 kilómetros cuadrados de territorio que controlaban los Tigres como un cuasi-Estado.

El sangriento final de la guerra se produjo luego de que el Gobierno rechazó las solicitudes de una nueva tregua para proteger a los civiles y después de que los Tigres se rehusaron a rendirse y liberar entre 50,000 y 100,000 personas que, según Naciones Unidas, mantenían como escudos humanos.

Cada bando acusa al otro de matar civiles y diplomáticos afirman que hay evidencia de que ambos lo han hecho. La directora del organismo de derechos de la ONU dijo el viernes que apoya una investigación sobre posibles crímenes de guerra y violaciones a la ley humanitaria en ambos lados.

Una ola de presión internacional iniciada por parte de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Naciones Unidas, que incluye la amenaza de postergar la entrega de un préstamo por 1,900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, parece haber llegado demasiado tarde para detener la batalla final.

Los Tigres han advertido que su derrota dará comienzo a una nueva fase de conflicto de guerrilla contra valiosos objetivos económicos de Sri Lanka, una amenaza indirecta al sector del turismo que el Gobierno espera fomentar después de la guerra.

Sin embargo, la gente encendió fuegos artificiales y celebró el domingo en las calles de la capital Colombo, un día en el que el Gobierno pidió a las personas que exhibieran la bandera nacional para celebrar.

apr

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