Museo del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago

Desde su fundación en 1891, la Universidad de Chicago ha albergado un antiguo Centro de Estudios del Cercano Oriente. El primer presidente de la universidad, William Rainey Harper, fue profesor de lenguas semíticas y su hermano, Robert Francis, era un especialista en la cultura asiria.
En 1896, el centro se mudó al Museo Oriental Haskell, donde se establecieron las galerías dedicadas al antiguo Cercano Oriente. En un principio la colección se componía de unas pocas reproducciones de yeso y un pequeño conjunto de antigüedades. Luego la colección creció rápidamente como resultado tanto de las donaciones privadas como de las contribuciones de la universidad a expediciones de campo británicas que trabajaban en Egipto. En 1904, el Fondo de la Universidad de Chicago para Exploración del Oriente envió su primera expedición a Bismaya, en Irak. Dos años más tarde, un ambicioso estudio fotográfico y epigráfico de los templos de Nubia y de Egipto se llevó a cabo como parte de un proyecto global para publicar todas las inscripciones antiguas en el Valle del Nilo.
James Henry Breasted, primer americano en recibir un doctorado en egiptología, fue nombrado por el presidente Harper para ocupar la más alta posición en la enseñanza de los estudios de Egipto en los Estados Unidos.
Breasted fue uno de los primeros en defender el papel que el antiguo Cercano Oriente desempeñó en el surgimiento de la civilización occidental. Él concibió el proyecto de creación de un instituto dedicado a rastrear el “progreso”  del hombre antiguo hacia la civilización, mucho antes del surgimiento de las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma. Breasted recibió el apoyo y aliento de John D. Rockefeller, Jr., quien, en 1919, financió la fundación del Instituto Oriental como un laboratorio para el estudio del surgimiento y desarrollo de las civilizaciones antiguas.
En 1931, con el apoyo financiero del propio Rockefeller Jr., el Instituto Oriental se trasladó a la nueva sede permanente que albergaba laboratorios, salas de museos, bibliotecas y oficinas para el personal docente y científico. Hoy en día este edificio sigue funcionando como un renombrado centro a escala internacional dedicado a estudios del antiguo Cercano Oriente. Más de 60,000 personas visitan las salas del museo cada año y cientos de estudiosos van a consultar las colecciones y publicaciones.
Desde su creación en 1919, el Instituto Oriental ha patrocinado expediciones arqueológicas y estudios en todos los países del Cercano Oriente. Los resultados de las excavaciones del Instituto han definido la base para muchas cronologías antiguas de civilizaciones de la región y han ayudado a determinar el momento en que la humanidad hizo la transición de cazadores-recolectores a la vida sedentaria en urbes con comunidades estables. Los arqueólogos del Instituto Oriental han sido pioneros en la utilización de equipos interdisciplinarios compuestos por científicos, historiadores y lingüistas, y en los reconocimientos aéreos que emplean cometas, globos aerostáticos y aviones para trazar los mapas de sitios arqueológicos.

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Hoy en día el Instituto Oriental sigue siendo uno de los líderes en los estudios del antiguo Cercano Oriente. No sólo destaca por las expediciones que actualmente trabajan en Egipto, Jordania, Siria, Irak, Israel y Turquía, sino también por las monografías y una serie de publicaciones que dan cuenta de los resultados de las investigaciones y excavaciones.  El Journal of near Eastern Languages da a conocer textos de estudiosos de todo el mundo  especialistas en esas materias.
Los objetivos del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago se han mantenido esencialmente sin cambios desde su fundación, que son: documentar y estudiar las lenguas, la historia y las culturas del antiguo Cercano Oriente. Hoy en día, la tarea se hace más fácil merced a los adelantos de la tecnología. Técnicas de video y de imágenes por computadora son empleadas en las excavaciones sobre el terreno para producir la documentación definitiva y completa de cada día de trabajo. La edición electrónica ha hecho más rápida la publicación de los informes de campo y estudios de lingüística histórica son accesibles a un mayor número de lectores. Modernos métodos de conservación garantizan que el material heredado del pasado se mantenga para las futuras generaciones.           Trad. MFC

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