Centenario del maestro Fernando Gamboa

Con la presencia de la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar, y de la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio Álvarez, con una mesa redonda en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, iniciaron las actividades del homenaje al maestro Fernando Gamboa, en el centenario de su nacimiento y en el marco del Día Internacional de los Museos.
Teresa Vicencio dedicó las celebraciones del homenaje a Fernando Gamboa a los trabajadores de los museos del país, cuya tarea, silenciosa, no debe pasar desapercibida, dijo.
Dicha mesa contó con la participación de los especialistas Carla Stellweg, Ángel Prieto, Arnaldo Coen y Guillermo Tovar de Teresa, quienes se refirieron al museógrafo, al “héroe anónimo”, al promotor cultural, pero sobre todo al ser humano y amigo que fue Fernando Gamboa, “el museógrafo emblemático”, como se tituló la mesa.
Previo a las intervenciones, Teresa Vicencio se refirió al homenajeado como “el gran creador de la museografía mexicana” –como lo definiría Mariana Frenk años después de la muerte del promotor cultural–, y como “el mejor museógrafo del mundo”, diría también un director del Museo Pompidou de París.
Por su parte, la especialista Karla Stellweg, profesora y curadora radicada en Nueva York, y quien trabajó varios años al lado de Gamboa, se refirió a la manera en que el maestro le enseñó el arte de la museografía. Comentó que viajó con él por México y otros países visitando museos y zonas arqueológicas y organizando exposiciones de gran importancia como la famosa Confrontación 66. Fueron auténticas “lecciones de vida”, pues para él “la vida entera fue una experiencia museográfica”, anotó. “Su recuerdo es tan vívido que pienso que podría aparecer en cualquier momento, tomar el micrófono y explicar cuál es la diferencia entre museografía y curaduría”, comentó Stellweg en referencia a una de las primeras interrogantes que planteó cuando conoció a Gamboa.

En su momento, Ángel Prieto, físico de la UNAM, habló de la relación de amistad y trabajo fructífero de Fernando Gamboa y su padre el artista plástico español Miguel Prieto. De entrada subrayó la adhesión del museógrafo a la lucha por la defensa de la República española, a los 28 años de edad, con la convicción de que “el arte es parte de la superación del hombre libre”.
Luego de su primer encuentro en 1937 en Madrid, Prieto y Gamboa trabajaron conjuntamente en la defensa del arte y en la promoción de los artistas, de todos los géneros, de ambos países, “por un arte del y por el hombre”.

“Gamboa fue un hombre generoso y realizó varias exposiciones de Prieto en el Palacio de Bellas Artes. Se caracterizó por ser una persona con sensibilidad que supo realizar una extraordinaria tarea como museógrafo y promotor cultural, dentro y fuera del país, y quien logró la tan anhelada coherencia entre el querer, pensar y poder realizarlo”, concluyó Ángel Prieto.
Gamboa, embajador del arte mexicano
En tanto, Arnaldo Coen, artista plástico mexicano y académico, se refirió, por su parte, a Gamboa como el gran precursor de la museografía y el gran embajador del arte mexicano. “Tenía una clara visión para romper las fronteras que impedían la extensión del los valores en tiempo y espacio”, señaló.

Su convicción de la conquista de la libertad a través del arte, consideró, es lo que lo llevó a ser un gran embajador del arte mexicano y a organizar exposiciones como Confrontación 66, la cual, indicó, rompió con la sentencia de que el arte sólo responde a parámetros del poder, para extenderlo y perdurar en el tiempo y el espacio. Recordó que André Malraux, entonces ministro de cultura francés, le dijo a Gamboa: “Sin usted, que vino a quitarnos el miedo, no podríamos lleva a La Gioconda a Washington o a la Venus de Milo a Tokio”.

Y concluyó: “Su labor es insustituible, es ejemplo de entrega y eficiencia. Necesitamos a muchos Fernandos Gamboa para convertir al arte en una necesidad espiritual del pueblo”.

En su momento, Guillermo Tovar de Teresa inició su participación con una grabación de Fernando Gamboa cuando éste lo presentaba –hace 25 años—en una sesión literaria. Ahí comenzó su amistad con un hombre que “jugó con el tiempo y el espacio, que no tuvo fronteras”, de ahí que haya hecho que el arte mexicano permeara en el extranjero.
Su gran personalidad despertó admiración en todo el mundo, porque era un excepcional ser humano, generoso y bondadoso, amoroso y sensual, fuera de lo común. Lo mismo lo admiraba José Bergamín y Luis Buñuel que un sencillo encuadernador, porque había salvado a mucha gente en España, narró Tovar de Teresa. “Mi evocación aquí no es solamente para el gran museógrafo, al promotor cultural, sino también al gran ser humano y al amigo leal que fue”.
Luego de escuchar las exposiciones, la presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, dijo asumir el compromiso y reto de preservar el legado y esfuerzo de Fernando Gamboa, y el estar a la altura de su legado cultural. “Reconozco y subrayo que estar a la altura de un gigante del siglo XX, es la inspiración que nos mueve a quienes tenemos la fortuna de trabajar en las instituciones de México.


Autor/Redactor: Roberto Loera/ INBA/Edit. el Correo

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