El retrato del Renacimiento

Con una exhaustividad cronológica y geográfica nunca vista llegó al Museo del Prado El retrato del Renacimiento, una selección de 126 obras, la mitad en préstamo, de los “más grandes” de los siglos XV y XVI, de Rubens a Rafael pasando por Botticelli o Tiziano, abierta al público desde el martes 3 de junio [de 2008] y que han presentado los responsables de la pinacoteca. Alrededor de 60 obras proceden de otras instituciones internacionales, muchas de las cuales no se han presentado nunca antes en España.
Organizada en colaboración con la National Gallery de Londres y patrocinada por la Fundación AXA, la muestra traza el desarrollo del retrato durante el período de génesis y florecimiento del género, incluyendo obras maestras representativas de los logros alcanzados en los ambientes artísticos tanto del norte como del sur de Europa.
En esta muestra están presentes todos los grandes nombres del Renacimiento, de Jan van Eyck a Rubens pasando por Piero della Francesca, Durero, Tiziano, Rafael, Botticelli, Lorenzo Lotto, Holbein, o Antonio Moro, representados a través principamente de pinturas aunque se incluyen también esculturas, medallas, dibujos y grabados.
A pesar de que existen numerosas publicaciones dedicadas al asunto, se trata de la primera vez que se aborda una exposición específicamente dedicada al género del retrato durante el Renacimiento y que se reúne una representación tan nutrida, de tantos autores y de naturaleza tan dispar. En este sentido, la muestra explora cuestiones fundamentales del retrato, como aquellas relacionadas con el parecido, la memoria y la identidad. Asimismo, se estudian los encargos de retratos relacionados con el cortejo amoroso, la amistad y el matrimonio, y se incluyen autorretratos que permitirán apreciar la variedad de enfoques personales que los artistas adoptaron ante la representción de su propia imagen.
La evolución del retrato de corte es uno de los aspectos fundametales de la exposición, brindando al espectador la posibilidad de ver reunidas las pinturas de Tiziano y Antonio Moro y las esculturas de Leone Leoni que, a mediados del siglo XVI, fijaron un modelo que habría de mantenerse sin cambios durante centurias.
La exposición aborda asimismo los límites físicos y conceptuales del retrato: como el contrarretrato o la representación del anti-ideal. En contraste con los grandes personajes para los que a menudo trabajaron los pintores, esta sección incluye retratos de bufones de corte y enanos, así como representaciones satíricas en las que los artistas podían mostrar sus habilidades para lograr el parecido, libres de las restricciones impuestas por la idealización.

Fuente: Agencias Madrid/Edit. el Correo

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Archivado bajo Arte, Cultura, Museos del mundo, Patrimonio

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