Tribus aisladas luchan por sobrevivir

La estatal Fundación Nacional del Indio de Brasil (Funai) advirtió ayer que tribus indias que viven completamente aisladas en la selva amazónica están siendo “diezmadas” en la frontera con Perú y se refugian en Brasil.
El organismo oficial y la organización Survival International divulgaron ayer raras fotos de estas comunidades, que no distinguen fronteras, tomadas en el estado brasileño de Acre.
Las fotos aéreas fueron tomadas entre el 29 y el 30 de abril y el 1 y 2 de mayo, explicó el coordinador del Frente de Protección Etnoambiental de Funai, José Carlos dos Reis Meirelles.
Estas comunidades están en peligro a causa de la explotación de madera en Perú y “decidimos divulgar las fotos a ver si sucede alguna cosa, si se presiona al gobierno”, dijo el especialista, quien lleva décadas trabajando en esa zona del noreste de Brasil.
En el lado brasileño viven cuatro de estos pueblos que no tienen ningún tipo de contacto con el hombre blanco y permanecen completamente aislados, explicó.
“Es muy difícil calcular la población de indios aislados, pero son cuatro pueblos, tal vez de unas 500 personas cada uno”, dijo Meirelles en conversación telefónica desde Feijó, un municipio a 300 kilómetros de Río Branco, la capital de Acre.
En Feijó está el puesto más avanzado de Funai y desde allí hay que viajar siete días en bote hasta la tierra indígena, que queda en una reserva que fue decretada hace años sin llegar a establecer contacto con esos indígenas, explicó. “El problema es en Perú, porque del lado nuestro es tierra indígena o reserva” natural, afirmó.
“En Perú están matando indios que viven aislados y por eso están pasando para acá. Ellos viven a ambos lados, ellos no saben dónde queda la frontera”, argumentó.
Para Meirelles, esas comunidades “escogieron permanecer aisladas”.
En una de las fotos aéreas, en un claro de la selva es posible ver a dos guerreros pintados de rojo apuntando sus arcos y flechas en dirección a donde está la cámara de la avioneta.
“Son pueblos que no quieren relacionarse con nosotros”, dijo al refutar la idea de clasificar estas tribus de acuerdo a su “evolución” social.
Hablar de su grado de civilización “equivaldría a decir que nosotros somos avanzados y ellos idiotas”, argumentó. “No sé cómo son ni quiero saber, porque a partir del momento en que entren en contacto comenzarán a acabarse”, remató.
Funai calcula que en toda la Amazonia brasileña debe haber entre 20 y 40 tribus aisladas.

Fuente: EFE

Publicado en  on Junio 18, 2008 at 7:31 pm Dejar un comentario

Del hombre y la bestia

por George Steiner

Me imagino que el proceso requirió cientos de miles de años. No sabemos dónde ni cómo tuvo lugar. Como bajo una luz matinal que avanza poco a poco, los homínidos prehistóricos llegaron sin duda a verse, a considerarse, diferentes de los animales. O, en una revolución de la conciencia mucho mayor que ninguna que haya habido después, como animales de una raza especial. Las incitaciones a este reconocimiento -sensoriales, cerebrales, tal vez sociales, si bien de una manera vacilante, fluida- surgirían tanto pragmáticamente como del interior de los recovecos de la psiquis, que iban madurando. Si supiéramos cómo explorar a suficiente profundidad el magma nocturnal de lo que llamamos «el yo», podríamos detectar huellas de ese «big bang». Quizá persista algo de ruido de fondo en los bordes, fundamentales pero irrecuperables, donde se viene abajo la racionalidad humana o en el escondido prólogo a los sueños. El símil cosmológico, no obstante, es engañoso. No hubo ningún estallido repentino, ninguna expansión de fantástica rapidez. El desarrollo debió de tener lugar a través de minúsculas fases marcadas por innumerables regresiones, por una atracción gravitacional hacia atrás, acaso por una compulsiva reversión a los perdidos consuelos de la animalidad [...].
Herramientas mortales. Es posible conjeturar algunos de los fundamentales encuentros con el orden natural, con la fauna que abarrotaba la Tierra, a menudo con fuerzas físicas mucho mayores que las del hombre «embrionario», encuentros que desencadenaron el paso a la singularidad. Erectos, dotados de visión estereoscópica, con su pulgar oponible, capaces de producir herramientas de eficacia creciente, los bípedos que somos empezaron a matar con más frecuencia que a ser matados, a devorar de manera más rutinaria que a ser devorados. Algunos antropólogos adscriben la transición determinante -acaso habría que decir «transgresión»- al dominio del fuego. Capaz de encender y mantener el fuego a voluntad, los hombres y mujeres protohistóricos entran en un ámbito de planificación, de previsión, en el que no se admite ni siquiera a los animales más prudentes. Las criaturas de Prometeo podían ahora guisar su comida, mantenerse calientes durante el invierno y tener luz después de ocultarse el sol. Otros paradigmas, los modelos marxistas entre ellos, asocian la conversión del hombre en «el hombre» al cultivo y almacenamiento colectivos de alimentos. Estas destrezas de supervivencia sí parecen necesitar, aunque sea en un nivel transitorio y rudimentario, de un grado cada vez mayor de organización social. (Sin embargo, precisamente en este aspecto a las hormigas y a las abejas les va bastante mejor que al Homo sapiens.) En lo esencial, el hombre solitario aún no es totalmente humano, como dice Rousseau. La antigua sabiduría mantenía que era o un dios o una bestia.
Mitos. Casi de forma universal -hay enigmáticas excepciones-, los mitos de la creación y la antropología filosófica trazan la línea que separa al hombre del animal en relación con el lenguaje. El hombre es el «animal parlante» (zoon phonanta). Pájaros, ballenas, primates e insectos han desarrollado medios de comunicación, algunos de los cuales parecen ser altamente sutiles (la danza semiótica de las abejas, las canciones de las ballenas). Pero solamente el hombre habla de una manera innovadora e integral. Los orígenes de esta decisiva singularidad han propiciado especulaciones teológicas, epistemológicas, poéticas, sociológicas, desde la remota antigüedad. Hoy, la enjundia del argumento y de la conjetura ha pasado a la anatomía comparada (la evolución de la laringe), la teoría de la información, la neurofisiología y el diagrama del córtex cerebral humano. Los simulacros informáticos, los modelos basados en la electroquímica de las sinapsis cerebrales, las gramáticas generativas y transformacionales han dado lugar a teorías extremadamente ingeniosas. ¿Es injusto señalar que se han obtenido escasos conocimientos fundamentales? Con harta frecuencia, estos algoritmos positivistas dan por sentadas cosas que hay que demostrar.
La clásica convicción de que el habla humana fue otorgada e inspirada por Dios por lo menos es sincera (Hamann la expone de un modo majestuoso). El carácter innato que postulan las gramáticas generativas carece de toda base neurofisiológica y deja de lado el problema de la génesis. La interrogante de si existe conceptualización sin lenguaje o anterior al lenguaje sigue sin resolverse. Un punto en común es el del reconocimiento de que las capacidades del lenguaje para clasificar la realidad, abstraerla o metaforizarla -si es que hay un lenguaje «exterior»- constituyen no sólo la esencia humana sino su primordial delimitación respecto de la animalidad. (Una vez más, el caso del sordomudo encarna lo que es quizás un quid enigmático.) Hablamos, luego pensamos; pensamos, luego hablamos: un dinámico círculo vicioso que nos define.
La palabra, el «verbo» que existía en el principio, aun despojada de sus implicaciones teológicas y místicas, inició la humanidad. También marcó el adiós del hombre a sus competidores animales, compagnons y, por así decirlo, contemporáneos. El tiempo de los hombres y las mujeres sería distinto del de los animales. Somos incapaces de concebir nuestra condición interna ni externa, el conocimiento ni la imaginación, la historia ni la sociedad, el recuerdo ni el futuro sin lenguaje(s). Este carácter axiomáticamente indispensable nos inclina a olvidar las funciones primarias que no requieren discurso. Ya he señalado las ambiguas relaciones entre el habla y la sexualidad. El hambre y la sed tienen sus mudos imperativos. Al igual que el odio. Los gritos de batalla no necesitan sintaxis alguna. Pero sobre todo somos más que cualquier animal, o, dicho con más exactitud, somos diferentes de cualquier otro animal, hasta de los primates, con los que tenemos en común más de un noventa por ciento de nuestro genoma, porque somos capaces de articular y conceptualizar este hallazgo. Los animales no pueden responder. Sólo unos cuantos místicos -Sigfrido cuando escucha el aviso de los pájaros, san Francisco cuando predica a los peces- pueden cruzar la línea divisoria para adentrarse en el lenguaje que no es lenguaje de los animales. A él mismo y a los demás hombres, solamente el hombre les habla.
Miedo. La intuición y la reflexión han asociado durante mucho tiempo esta singularidad con el miedo humano a la muerte. Las dotes lingüísticas de los hombres y mujeres les otorgan la capacidad de conceptualizar y verbalizar su propia mortalidad. En relación con esto, se ha sostenido que los animales no poseen este conocimiento previo de su propia desaparición, que viven en un presente permanente. Pero ¿es así? No es sólo a los elefantes a los que tanto la fábula como el testimonio directo atribuyen una cierta previsión de su propia muerte, previsión señalada por una discreta retirada en soledad. Todo el que esté familiarizado con algunas especies domésticas, en especial los perros, habrá observado pautas de conducta, modulaciones de actitud que indican claramente una anticipación de la muerte. Entre los mamíferos hay incluso fenómenos que parecen ser reflejo de un duelo y de visitas a los restos de sus difuntos. De nuevo, los elefantes son un excelente ejemplo.
El olor de la muerte. Para corresponder, la mitología y el folclore hacen de los animales los anunciadores de nuestro propio fallecimiento. Si la muerte tiene su olor, los animales lo detectan tempranamente. Las lechuzas ululan, los cuervos graznan, los lobos aúllan alrededor de las moradas de los sentenciados. Los caballos de Aquiles conocen este inminente destino. Los gatos, tan queridos desde hace mucho, se apartan del aroma de la fatal debilidad y su pelo se eriza ante la muerte.
Creo que la diferencia está en otra parte. En Después de Babel he tratado de demostrar que la vitalidad, el avance de la conciencia humana y de la historia social guardan íntima relación con la gramática de los subjuntivos, los optativos y los contrafactuales. Nuestra capacidad semántica para trascender, para negar los brutales imperativos de nuestra condición orgánica, para discutir con la muerte, depende del «absurdo» inductivo, de la brujería de los futuros verbales. En virtud de unas licencias gramaticales cuyas infundadas pretensiones raras veces nos detenemos a considerar, los hombres y las mujeres pueden describir el día de su propia muerte, pueden conversar sobre él. Pueden programar objetivos sociales, analizar configuraciones científicas con una perspectiva de milenios. Es esta sintaxis del futuro lo que parece humano por antonomasia. Lo que nos singulariza ontológicamente. Es evidente que los animales anticipan el peligro inmediato. Pueden percibir terremotos horas antes de que destruyan nuestras ciudades. A mis perros les hace temblar un trueno mucho antes de que sea perceptible por el oído humano. Los animales emprenden el vuelo, exhiben su camuflaje, cavan zanjas, almacenan comida. Pero no hay nada que haga pensar que se imaginen «más allá de sí mismos», que puedan acceder mental o simbólicamente al mañana. Sus gramáticas son las del pasado y el presente: esto podría ser una buena descripción del instinto.

Fuente: www.abc.es/las artes y las letras

Publicado en  on at 7:24 pm Comentarios (1)

Museo del Palacio Imperial de Beijing

El museo también es conocido como la Ciudad Prohibida Morada. Cubre un área de 720,000 metros cuadrados y fue el palacio imperial para una sucesión de 24 emperadores y sus dinastías durante los períodos Ming y Qing de la historia china. El museo es asimismo el más grande y completo conjunto arquitectónico de antiguos recintos. Su construcción dio inicio en 1420, el décimo octavo año de Yongle, así que el sitio ha existido desde hace 580 años. La ciudad Prohibida cuenta con más de 70 salones de diversos tamaños, que contienen alrededor de 9,000 habitaciones.
En la actualidad, hay más de un millón de reliquias históricas registradas en el Palacio Imperial, entre las cuales, alrededor de 940,000 ya están inventariadas y almacenadas, más los libros y archivos hacen un total de más de un millón. Entre estas reliquias históricas, hay más de 600,000 objetos imperiales entre obras artísticas, artículos de uso diario y útiles de escritorio. Los objetos que se exhiben ahora en el Palacio Imperial representan menos del 2 % de los almacenados. Por las limitaciones de temperatura, humedad y espacio, muchas reliquias históricas nunca podrán ser vistas por los visitantes comunes. Además, las principales salas del Palacio Imperial son inaccesibles ahora para los visitantes, porque sus pisos pavimentados de ladrillos y piedras hace más de 600 años ya no pueden aguantar las pisadas diarias de más de 20,000 turistas.
Para la protección del patrimonio cultural, el Museo del Palacio Imperial de China estableció en 2002, junto con la Compañía de Impresión Tipográfica del Japón, el “Instituto de Aplicación Digital del Patrimonio Cultural del Palacio Imperial” con el objetivo de introducir la tecnología digital de realidad virtual en el simulacro y recuperación de las construcciones arquitectónicas, colecciones y archivos del Palacio Imperial para su exhibición e investigación. Según la planificación, las instalaciones especiales para el mencionado instituto se construyeron al flanco oeste de la Sala de la Armonía Suprema, es decir, en la antigua sede del Ministerio del Interior de la dinastía Qing, manteniéndolas en su estado original y con una sala de proyección de realidades virtuales de alta definición dentro de ellas. Frente a una pandalla columnaria de 4 metros de alto y 13 metros de ancho a un lado de la mencionada sala de proyección, los visitantes pueden elegir la velocidad y el ángulo con un aparato televisivo para apreciar las vigas talladas y pares pintados así como objetos preciosos rara vez vistos del Palacio Imperial.
Según Xu Hu, director del Instituto Digital del Palacio Imperial, el proceso de construcción de la obra digital del Palacio Imperial empezó por hacer un modelo tridimensional del citado palacio en la computadora, luego pasó a tomar paisajes de objetos reales del palacio con cámaras fotográficas digitales, y finalmente “se pegaron al modelo tridimensional”. La construcción de la sala de proyección terminó en 2003. Con la ayuda de la tecnología digital, los visitantes sólo necesitan manejar un pequenísimo aparato para ver claramente un enorme grupo de construcciones. Esta tecnología nos da la sensación de encontrarnos personalmente en la escena, viendo los paisajes exhibidos en un móvil espacio tridimensional.

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/Edit. el Correo

Publicado en  on at 7:14 pm Comentarios (1)

El retrato del Renacimiento

Con una exhaustividad cronológica y geográfica nunca vista llegó al Museo del Prado El retrato del Renacimiento, una selección de 126 obras, la mitad en préstamo, de los “más grandes” de los siglos XV y XVI, de Rubens a Rafael pasando por Botticelli o Tiziano, abierta al público desde el martes 3 de junio y que han presentado los responsables de la pinacoteca. Alrededor de 60 obras proceden de otras instituciones internacionales, muchas de las cuales no se han presentado nunca antes en España.
Organizada en colaboración con la National Gallery de Londres y patrocinada por la Fundación AXA, la muestra traza el desarrollo del retrato durante el período de génesis y florecimiento del género, incluyendo obras maestras representativas de los logros alcanzados en los ambientes artísticos tanto del norte como del sur de Europa.
En esta muestra están presentes todos los grandes nombres del Renacimiento, de Jan van Eyck a Rubens pasando por Piero della Francesca, Durero, Tiziano, Rafael, Botticelli, Lorenzo Lotto, Holbein, o Antonio Moro, representados a través principamente de pinturas aunque se incluyen también esculturas, medallas, dibujos y grabados.
A pesar de que existen numerosas publicaciones dedicadas al asunto, se trata de la primera vez que se aborda una exposición específicamente dedicada al género del retrato durante el Renacimiento y que se reúne una representación tan nutrida, de tantos autores y de naturaleza tan dispar. En este sentido, la muestra explora cuestiones fundamentales del retrato, como aquellas relacionadas con el parecido, la memoria y la identidad. Asimismo, se estudian los encargos de retratos relacionados con el cortejo amoroso, la amistad y el matrimonio, y se incluyen autorretratos que permitirán apreciar la variedad de enfoques personales que los artistas adoptaron ante la representción de su propia imagen.
La evolución del retrato de corte es uno de los aspectos fundametales de la exposición, brindando al espectador la posibilidad de ver reunidas las pinturas de Tiziano y Antonio Moro y las esculturas de Leone Leoni que, a mediados del siglo XVI, fijaron un modelo que habría de mantenerse sin cambios durante centurias.
La exposición aborda asimismo los límites físicos y conceptuales del retrato: como el contrarretrato o la representación del anti-ideal. En contraste con los grandes personajes para los que a menudo trabajaron los pintores, esta sección incluye retratos de bufones de corte y enanos, así como representaciones satíricas en las que los artistas podían mostrar sus habilidades para lograr el parecido, libres de las restricciones impuestas por la idealización.

Fuente: Agencias Madrid/Edit. el Correo

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Regalos de Oriente a Occidente

De niños, aprendimos que los Reyes Magos trajeron regalos del Lejano Oriente. Pero por lo visto olvidamos luego la lección. Las civilizaciones nunca nacen repentinamente, sino que son producto de largos procesos de intercambio de influencias. Por eso, sin las aportaciones surgidas de la sabiduría oriental, la civilización occidental no existiría y nuestra cultura sería muy distinta de lo que es.
Cuando Salvador de Madariaga, siendo ya octogenario, recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Oxford, afirmó que se trataba de un caso de precocidad inusual. Lo mismo puede decirse del famoso «ascenso de Occidente» y el celebrado «milagro europeo». Lo verdaderamente milagroso fue que no se hubiera producido mucho tiempo antes. A nosotros, los occidentales –como gallego de procedencia, cuyos ancestros paternos habitaron el rincón más extremo del oeste del continente europeo, lo puedo decir sin temor a ser parcial– nos gusta vanagloriarnos por el supuesto hecho de que nuestros antepasados han forjado el pasado y el presente de Europa y, por lo tanto, del mundo entero.
Episodios fundamentales. Sin embargo, los occidentales somos en cierto sentido el residuo de la historia de Eurasia y el extremo que habitamos es el sumidero en el cual han ido a parar sus impulsos. Solemos presentar como episodios fundamentales la expansión de la cristiandad latina en la Edad Media, el Renacimiento, la revolución científica, la Ilustración, la Revolución Francesa y la industrialización. No cabe duda de que todos esos procesos históricos comenzaron en Europa occidental y se extendieron hacia el este. Bajo una óptica global, empero, durante más tiempo y con aún más fuerza transformante, ésta ha sido el receptor de mayores transmisiones culturales provenientes siempre del Oriente. La llegada de la agricultura y de las ciencias metalúrgicas, las lenguas indoeuropeas, los colonizadores fenicios, judíos y griegos o las migraciones de los pueblos de la estepa representaron movimientos que se ejercieron en un mismo sentido, del este hacia el oeste.
Los grandes movimientos intelectuales y espirituales trazaron la misma trayectoria. El cristianismo, que en el mundo de hoy se identifica estrechamente con la civilización occidental, empezó en el Oriente Medio, como una versión radical y diferente del judaísmo. Aún antes, la civilización clásica de la Grecia de los siglos V y IV antes de Cristo se formó en las islas más orientales del Mediterráneo y en las orillas de la franja de Levante, que hoy son parte de Turquía. El monte de Helikon, como se suele decir, tuvo su fachada oriental.
Intercambio de ideas. Aunque no disponemos de pruebas suficientes para reconstruir todos los intercambios de ideas que cruzaban Eurasia en aquel entonces, es evidente que muchas de las ideas relacionadas con la lógica, matemáticas, epistemología y política que consideramos aportaciones de los griegos antiguos formaban parte de una cultura común a varias civilizaciones euroasiáticas, concretamente las de China e India. La tradición empírica –base de la ciencia supuestamente occidental– nació en China, según mostró ya en los años cincuenta el investigador Joseph Needham, varios siglos antes de que se hiciera común entre los grandes sabios de Atenas.
Si nos fijamos en la tecnología –campo especializado de los trabajos de Needham–, hay dos conclusiones ineludibles. Los chinos llevaron a los europeos occidentales una ventaja de entre 100 y 1300 años en el desarrollo de técnicas que hoy consideramos importantes. Y en muchos casos, luego se las prestaron. Lo más curioso es que casi todas las tecnologías que jugaron un papel de máxima importancia para establecer la hegemonía mundial de las potencias occidentales en el siglo XIX fueron de origen chino.

El papel –la base casi hasta nuestros días de toda comunicación duradera a larga distancia– se inventó en China y vino a conocerse en Europa sólo tras el encuentro de chinos y árabes en la batalla de Talas en 751. La imprenta llevaba varios siglos de uso en China antes de que apareciera por primera vez en Europa en los talleres de Gutenberg en 1449. La primera descripción europea de la brújula se escribió en 1170, pero era muy conocida en China desde siglos atrás; otras tecnologías marítimas que fueron fundamentales para los viajes europeos de exploración y conquista del mundo, como el timón y el mamparo, fueron inventos chinos. El dinero impreso, punto de partida en muchos sentidos del capitalismo, lo mencionó por primera vez en Occidente Marco Polo. El alto horno para hierro de alta calidad, sin el cual la revolución industrial hubiera sido impensable, se inventó también en China y llegó a Europa en el siglo XIV.

Mientras tanto, la tradición civilizada en Occidente superó la crisis de la Edad Media gracias, en parte, a los textos científicos de origen griego que sobrevivieron en versiones árabes y siríacas. El Renacimiento -ese episodio occidentalísimo de la Historia- aprovechó, como ya sabemos por los estudios realizados por Lisa Jardine y sus colegas, muchas aportaciones del Islam y sobre todo del Imperio Turco.
Leibniz, una de las grandes figuras de la revolución científica, se inspiró leyendo reportajes sobre la sabiduría china escritos por misioneros jesuitas. Sus sucesores de la Ilustración saquearon las mismas fuentes, y cuantas más pudieron hallar, para poder aprovecharse de los logros de chinos, japoneses, hindúes y persas. Voltaire, por cierto, inició un debate con Montesquieu sobre la utilidad de los modelos políticos chino y japonés para construir una mejor sociedad europea, y es de ese debate del que hemos heredado los conceptos de «despotismo oriental» y «despotismo benévolo». Voltaire terminó pensando que los mejores patrones de conducta se ofrecían en el contexto hindú y que los brahmanes eran los grandes sabios del mundo. Poco después, sir William Jones realizó el descubrimiento de las relaciones entre las lenguas indoeuropeas estudiando sánscrito, convencido de que «ese idioma es más expresivo que el latín y más sutil que el griego».
Tradiciones humanistas. Por supuesto, otras influencias se ejercieron de manera paralela en campos como la horología, la astronomía y la tecnología militar, en los cuales los occidentales eran grandes especialistas. En el siglo XIX, cuando el balance mundial de poder y riqueza se alteró a favor de los países occidentales, los regalos de los Reyes Magos de Oriente eran mucho más modestos que antes. Pero basta recordar la influencia del budismo y del hinduismo en el pensamiento de Schopenhauer, o la difusión de los más antiguos textos de la India gracias a las traducciones de Max Müller, para darse cuenta del hecho de que Oriente seguía contribuyendo al desarrollo del pensamiento occidental.Confucio
Por eso, ante lo que parece hoy en perspectiva global el fracaso de un cierto modelo de civilización occidental, con guerras atroces, una ciencia bárbara y deshumanizadora y un capitalismo impío, se produce de nuevo un descubrimiento del encanto y la utilidad de las tradiciones humanistas orientales. Robert Oppenheimer, el jefe del equipo que desarrolló la bomba atómica, se refugió en el misticismo oriental. Desde los físicos postmodernos a los aficionados a la moto practican el Zen. En los campus de universidades norteamericanas el budismo —y no el temido fundamentalismo evangélico— es la religión que suscita más interés y logra más crecimiento. Es en el Oriente, a fin de cuentas, donde aparece cada día un nuevo sol.

Fuente: www.abc.es

Publicado en  on at 6:35 pm Dejar un comentario

Restauración del Museo Nacional de las Culturas

El Museo Nacional de las Culturas (MNC), primer recinto de la historia arqueológica mexicana y catalogado como Patrimonio Histórico desde 1931, está siendo restaurado en lo relativo a estructuras y adecuación de salas de exposiciones, depósito de acervos y habilitación de servicios.
El edificio, que se ubica en el número 13 de la Calle Moneda, en el Centro Histórico de la ciudad de México, es objeto del Plan Maestro 2007-2012, compuesto por tres etapas en las que se realizarán intervenciones tanto en los servicios del edificio, como en su estructura.
Carlos Martínez Ortigoza, responsable del proyecto, dijo en un comunicado que el interés es trabajar con planes estratégicos que funcionen a corto y mediano plazo, pero sobre todo, que sigan vigentes y en óptimo funcionamiento con el paso de los años.
Los primeros esfuerzos están dirigidos a la restauración del inmueble, pero el verdadero reto viene después, con los métodos de conservación y con las técnicas que se empleen para la preservación del patrimonio. Para ello, se prevé la posibilidad de utilizar tecnología de punta, como la fibra óptica, aplicada en instalaciones y comunicaciones, agregó el especialista.
La primera etapa consistió en generar la documentación necesaria que permitiera conocer a fondo las características arquitectónicas del edificio, las colecciones que alberga, las salas que lo componen y cada uno de los espacios que serán aprovechados en un futuro para realizar actividades propias del recinto.
Las colecciones que posee el museo en los diferentes salones dedicados a las civilizaciones del mundo son tesoros que, en algunos casos, los mismos países no poseen, la información que los acompaña (cédulas, historia…) debe ser actualizada con regularidad, obligada por las distintas configuraciones sociales que se presentan en la escena mundial.
En su momento, acontecimientos como la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la antigua Unión Soviética, entre otros, fueron motivos para cambiar el discurso museográfico que imperaba en las exposiciones.
Posteriormente, en una segunda etapa, la información recabada se procesará para dar paso a la elaboración de proyectos específicos que aterricen en problemáticas particulares del museo.
Corrección de grietas, aplanados, servicios de iluminación, baños, comunicaciones y filtraciones, entre otros, son algunos de los aspectos delimitados hasta el momento.
La tercera, y última etapa del Plan Maestro 2007-2012, estará enfocada a involucrar a la sociedad y hacer partícipes a todos aquellos que se ven involucrados con el patrimonio cultural.
Crear conciencia en los usuarios de que este espacio arquitectónico forma parte de un contexto histórico de gran importancia para el país, y por ende se debe conservar, respetar y preservar.
Actualmente, el MNC está integrado por 13 salas agrupadas en tres grandes rubros: arqueológicas, históricas y etnográficas. El primero de ellos está formado por cinco salas, Prehistoria, Mesopotamia, China, Antiguo Egipto y Arqueología de América.
En el segundo se concentran los espacios dedicados a la historia de Grecia, Roma, Japón y su cultura Ainos, Israel.
El tercer rubro está formado por nueve salas enfocadas a cuestiones etnográficas de regiones como Norteamérica, Sureste de Asia, los Mares del Sur y Laponia (provincia finlandesa) y el África subsahariana.
A éstas, se sumarán siete nuevos espacios destinados a mostrar exposiciones temporales de diferentes partes del mundo. Uno de ellos será la antigua Galería de los Monolitos (1885), primer espacio que sirvió para concentrar y mostrar al público tesoros culturales, como el Calendario Azteca y la Coatlicue.
Este espacio
se habilitará como sala de exposiciones temporales a nivel internacional y se pretende convertirlo en uno de los principales atractivos del museo aparte de los que ya existen. Se caracteriza por poseer una estructura de metal elevada que se aprovechará para realizar otro nivel, conectado mediante un elevador que dará servicio a personas con capacidades diferentes. También contará con un montacargas de manera permanente que permita el manejo y movimiento de colecciones en el museo.
En el actual Museo Nacional de las Culturas se fundó la Primera Casa de Moneda en el año de 1535 y fue ahí donde se concentró todo el material en oro y plata obtenido por los conquistadores.
Posteriormente, el emperador Maximiliano de Habsburgo ordenó en 1865 concentrar todo el acervo cultural en lo que llamó Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia.
En este lugar también estuvo ubicada la primera Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), que posteriormente se mudó a Periférico Sur y Zapote y desde la década de los sesenta toma su actual nombre y funcionamiento.

Fuente www.eluniversal/mzr/Editado por el Correo

Publicado en  on at 6:05 pm Dejar un comentario

Sudáfrica: Fotografías de Peter Magubane

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Publicado en  on at 5:11 pm Dejar un comentario

Cómo llegar al Museo Nacional de las Culturas

Véase mapa:

Publicado en  on Junio 9, 2008 at 4:04 am Dejar un comentario